Sin política industrial no habrá crecimiento ni desarrollo

Por Pedro Tello Villagrán

Economista

Entrampados entre la estabilidad y el lento crecimiento

México está entrampado entre la preservación de los equilibrios macroeconómicos necesarios para crear un ambiente estable y razonablemente predecible y un crecimiento que carece del dinamismo prometido justo cuando se emprendieron las primeras reformas económicas, a mediados de los ochenta.

Nuestro país es un ejemplo de modernización y cambio de modelo (del sustitutivo de importaciones al secundario exportador) sin resultados tangibles en tres campos fundamentales para la vida nacional: crecimiento estable sostenido y dinámico; generación de más y mejores empleos; y elevación consistente en el bienestar de la mayor parte de los hogares.

Es preciso reconocer que la planta productiva nacional ha perdido capacidad para crear riqueza y oportunidades de empleo digno y cada vez mejor remunerado a un ritmo mayor al 2% anual. Crecemos al ritmo de un país desarrollado arrastrando rezagos propios de una economía en vías de desarrollo (pobreza, marginación, desequilibrios regionales y sectoriales, informalidad e inseguridad, entre otros).

Pese al esfuerzo modernizador emprendido desde los años ochenta, nuestra economía sigue avanzando en forma lenta y con un perfil claramente concentrado en pocas regiones, sectores y empresas, ampliando la brecha del desarrollo entre las entidades federativas, las especialidades económicas y las empresas.

Independientemente del debate en torno al modelo a seguir para responder a los desafíos del presente y el futuro, es evidente que la industria mexicana ha sido y seguirá siendo uno de los más activos promotores del cambio y la modernización.

México es un país con una profunda tradición industrial forjada a partir del talento y la vocación emprendedora de quienes sentaron las bases de nuestro desarrollo y consolidaron al sector industrial como soporte e impulsor del progreso nacional.

Nuestro desarrollo está firmemente ligado al progreso industrial. Por eso insistimos en la importancia de aplicar una política industrial consistente, integral, incluyente y con visión de largo plazo.

Recapitulación del camino seguido por el sector fabril

Recordemos que la industria mexicana ha sido factor de cambio y progreso. Su desarrollo transformó el perfil socioeconómico del país, promovió la transición del México rural al urbano, mejoró el bienestar de las familias, generó empleos estables y modificó el perfil productivo de nuestra economía, gracias al crecimiento de su producción en más de 6% anual entre 1932 y 1982, es decir, a lo largo de 50 años.

La industria mexicana fue la más importante generadora de progreso, riqueza y empleos y nos colocó a la vanguardia de los procesos industriales en América Latina. Sin embargo, al cabo del tiempo acumuló problemas que limitaron su avance y contribución al crecimiento.

Su orientación al mercado interno y su baja participación en los mercados internacionales elevó su dependencia del aprovisionamiento externo de maquinaria, equipo e insumos y le impidió avanzar hacia la articulación de sólidas cadenas productivas.

Las crisis de la segunda mitad de los setenta y principios de los ochenta, mostraron los problemas acumulados en la economía y el sector industrial, así como nuestra vulnerabilidad frente a eventos externos. El modelo de industrialización sustitutiva de importaciones llegaba a su fin.

México inició el arduo camino del ajuste económico para abatir la inflación, corregir los desequilibrios en las finanzas públicas y restablecer las condiciones básicas para el adecuado funcionamiento de la economía, así como un profundo cambio en el modelo de desarrollo seguido.

A partir de los ochenta la industria mexicana enfrentó un acelerado proceso de apertura comercial y la eliminación de incentivos fiscales y financieros, que la colocaron frente a la necesidad de modernizarse para competir, sin disponer de las mismas herramientas aplicadas en las economías de nuestros principales competidores.

Con un gran esfuerzo recobramos la estabilidad macroeconómica y se expandieron las exportaciones de manufacturas. Ganamos presencia y reconocimiento mundial, pero la modernización industrial no alcanzó el nivel esperado.

Diversas empresas lograron estándares de calidad, eficiencia y competitividad internacionales. Sin embargo, las exportaciones manufactureras se concentraron en unos cuantos sectores, regiones y empresas.

En consecuencia su efecto de arrastre como impulsor del crecimiento no se extendió al resto de la planta productiva, entre otras cosas, por el aumento en los componentes importados. Se presentó entonces la polarización fabril.

El México exitoso y moderno, dinámico y productivo, vinculado a la actividad exportadora, con empresas de clase mundial, coexiste con sectores tradicionales, industrias, especialidades y regiones de lento crecimiento e importantes retos en materia tecnológica y competitiva.

Qué necesitamos para crecer con dinamismo

Tal y como lo han señalado diversos analistas del sector privado nacional y extranjero, este año México cerrará con un crecimiento en el PIB que se ubicará en el rango de 0.5 a 1%. En cualquier caso, nos quedaremos lejos del 2% estimado por las autoridades hacendarias y transcurrirá el segundo año de la presente administración con un avance que seguirá lejos del promedio logrado en las últimas tres décadas.

Y tal como lo anticipa el FMI en su más reciente actualización de crecimiento estimado para la economía mundial, en 2021 México registrará un avance de apenas 1.6%. Frente a este difícil panorama debemos preguntarnos qué debemos hacer para modificar la situación prevaleciente y comenzar a saldar la deuda social acumulada.

Sin duda alguna, el primer paso consiste en realizar una profunda reflexión sobre el camino seguido en materia de política industrial y definir una estrategia incluyente, de largo plazo y promotora de la modernización que nos consolide como una economía con un sólido, competitivo y dinámico andamiaje industrial.

México puede y debe ir camino del crecimiento económico sostenido, estable y respetuoso del medio ambiente, que permita el aprovechamiento de nuestras potencialidades para el desarrollo, moderar la desigualdad, abatir la pobreza y ampliar la igualdad de oportunidades en beneficio de las familias que viven en condiciones de pobreza.

Pero debemos reconocer que acelerar el crecimiento es mucho más que un acto de voluntad. Requiere de un programa industrial concertado por los distintos sectores, con metas precisas e instrumentos eficaces, que permitan articular un aparato productivo debidamente pertrechado para enfrentar la competencia a partir de mano de obra de calidad y bien pagada; tecnología de punta e innovación de procesos y equipos; soporte crediticio para la modernización; infraestructura moderna y cadenas de valor sólidamente articuladas a escala regional y sectorial.

En lo inmediato tres preguntas ayudarán a centrar el debate y la búsqueda de la mejor estrategia de desarrollo industrial:

· ¿Los apoyos disponibles para el sector fabril compiten con los que ofrecen nuestros principales competidores?

· ¿Es posible esperar que la industria pueda por sí misma elevar su competitividad, modernizar su tecnología, diversificar los mercados de exportación y restablecer las cadenas productivas que se desarticularon a partir de la apertura comercial?

· ¿Está preparada la mayor parte de la planta fabril para hacer frente a una competencia más intensa con productos del exterior?

Cuatro principios y diez líneas de acción específicas

Debemos impulsar el relanzamiento industrial, aprovechando el talento empresarial y el patrimonio fabril construido por generaciones enteras. Modernizar a México es una tarea que a todos convoca para construir un mañana que honre el esfuerzo de quienes nos precedieron y para responder a las expectativas y necesidades de las futuras generaciones.

Debemos crecer más y crecer mejor. Ese debe ser el núcleo de la reflexión colectiva que debemos realizar para definir el camino a seguir.

¿Cómo lograrlo? Fortaleciendo, perfeccionando y ajustando las reformas económicas recientemente emprendidas e impulsando la reindustrialización competitiva de México.

¿Cuál es el futuro deseable para los mexicanos?

¿Qué objetivos deben guiar el desarrollo de México en el siglo XXI?

El futuro deseable supone convertirnos en una sociedad con los atributos para promover la construcción de una sociedad incluyente, garante de las libertades individuales y colectivas, a partir de la democracia, la justicia social, el crecimiento sostenido de la economía y la vigencia plena del Estado de derecho.

La reindustrialización acelerada y competitiva de México es la mejor opción para responder con eficacia y oportunidad a los desafíos económicos y sociales que compartimos.

Por ello, cuatro deben ser los principios para la estrategia industrial:

Primero. La reindustrialización acelerada y competitiva de México debe ser el eje fundamental del desarrollo en el siglo XXI. Ello supone articular una política industrial con enfoque sectorial y regional.

Segundo. Concentrar buena parte del esfuerzo nacional en el mercado interno, por ser el destino natural de la mayor parte de las empresas del país.

Tercero. Impulsar prioritariamente la transición tecnológica, la modernización y rearticulación de las cadenas de valor, para convertir a México en potencia económica e industrial.

Cuarto. Reconstruir las cadenas productivas y otorgar prioridad al incremento competitivo del valor agregado nacional a las manufacturas.

Considerando el estado actual de la industria, sus fortalezas y necesidades, desafíos y oportunidades, es indispensable avanzar simultáneamente por diez líneas de acción para comenzar a construir el andamiaje de la industria que podemos y debemos erigir.

1. Fortalecer las políticas públicas transversales que benefician la competitividad y rentabilidad de todos los sectores industriales del país. La desregulación, la simplificación administrativa, el soporte financiero a través de la banca de desarrollo, los programas de formación empresarial y la ley de productividad, por citar algunos, forman parte de dichas herramientas.

2. Ampliar el peso del mercado interno como motor de crecimiento económico, a partir del aprovechamiento integral de las compras gubernamentales federales, estatales y municipales, por tratarse de un poderoso instrumento para el desarrollo de proveedores nacionales y la integración de cadenas productivas.

3. Realizar un pacto nacional para la modernización y competitividad de las Pymes industriales, considerando su capacidad generadora de empleos, su contribución al desarrollo regional y a la creación de una sólida base industrial. El papel de estas empresas en los eslabones intermedios de las cadenas productivas, es vital para la innovación tecnológica y el desarrollo de proveedores.

4. Establecer una relación coherente, funcional y de reforzamiento recíproco entre las acciones del gobierno federal, de las entidades federativas y los municipios, para

impulsar un desarrollo regional que permita abatir las brechas prevalecientes y facilite el aprovechamiento integral de las vocaciones productivas locales.

5. Avanzar hacia la economía del conocimiento sustentada en la revolución tecnológica digital, a partir de la vinculación activa y permanente de la educación y el sector encargado de la ciencia y la tecnología con las actividades industriales del país.

6. Contribuir activamente a la integración de una industria que ofrezca bienes y servicios de alta calidad y a precios accesibles, a partir del fortalecimiento del contenido nacional, el aprovechamiento integral de la normalización y la transferencia de tecnología.

7. Articular un sistema de información integral acompañado por asesoría profesional, que permita acercar y difundir los instrumentos financieros de apoyo a las pequeñas y medianas empresas; que facilite el establecimiento de vínculos y contactos entre empresarios; que ayude a la identificación de oportunidades de negocios; la transferencia de tecnologías y la demanda de productos nacionales en los mercados extranjeros, entre otros.

8. Impulsar la creación de nuevas industrias competitivas a través del diseño y aplicación de una estrategia de acompañamiento a lo largo de un plazo razonable y perentorio, que puede ser de 12 a 18 meses.

9. Inducir el desarrollo de agrupamientos industriales de alta competitividad internacional a escala regional y sectorial, con una creciente integración de micro, pequeñas y medianas industrias nacionales.

10. Promover la inversión en la infraestructura que requiera la integración económica de México y el funcionamiento de las cadenas de valor industrial.

No perdamos de vista que, a lo largo de las últimas décadas, perdimos parte de nuestro potencial de crecimiento. Nuestra economía avanza a un ritmo menor al de sus potencialidades y es tiempo de acelerar el paso en forma sostenida, ordenada e incluyente.

La cuestión relevante en el debate sobre el tema no es si debe haber o no una política industrial, sino ¿qué tipo de política industrial debemos aplicar?

Tenemos importantes metas por delante: impulsar la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas; aumentar el valor agregado nacional a los bienes industriales; formar un sector fabril integrado y firmemente articulado con los sectores agropecuario, comercial y de servicios; arraigar la productividad, la innovación, la calidad y la eficiencia; diversificar los mercados de exportación; incorporar mejores tecnologías y fortalecer su capacidad generadora de riqueza y empleos.

Sólo un cambio con responsabilidad y rumbo definido, a partir de un proyecto de desarrollo industrial que permita elevar el contenido nacional de los productos del sector fabril, en un ambiente comparable al de las economías más desarrolladas, con incorporación plena de los avances tecnológicos, trabajadores capacitados y especializados a partir de una estrategia integral de formación de recursos humanos y la activa participación de los tres niveles de gobierno, permitirá a México elevar su crecimiento potencial, acelerar el paso y mejorar el desarrollo del país.

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