¿Cómo nos fue en 2019 y qué esperar para el 2020?

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP

Muchos empresarios están convencidos de que el año 2020 será mejor de lo que fue el 2019. Todo parece indicar que el año que recién concluyó registrará el peor desempeño económico, medido a través del Producto Interno Bruto (PIB) en una década, con un resultado de crecimiento de 0% o bien con una pequeña caída de dicho indicador de -0.1%; sin embargo, diversos analistas tienen pronósticos conservadores de que en el 2020 el PIB podría crecer entre un 0.6% y un 1.5%. Si bien no es la tasa que México necesita para abatir los rezagos que se tienen en materia de combate a la pobreza, sí es un mejor escenario.

En esta entrega realizo un recuento de cuál fue el desempeño de la industria nacional en 2019 y presento algunos escenarios respecto a lo que podemos esperar para este año en materia de desempeño industrial.

Producto Interno Bruto (PIB)

En los primeros tres trimestres de 2019 el PIB nominal (en pesos corrientes) de México sumó 24.085 billones de pesos, si a esta cantidad le restamos los impuestos a los productos netos, obtenemos el valor agregado bruto a precios básicos, el cual sumó 22.624 billones de pesos. De este total, 0.790 billones de pesos correspondieron a las actividades primarias (agricultura, ganadería, etcétera), 7.362 billones de pesos a las actividades secundarias (industria) y 14.471 billones de pesos a las actividades terciarias (comercio y servicios). De esta manera vemos que en los primeros nueve meses de 2019, las actividades primarias representaron el 3.2% del valor agregado bruto, las secundarias el 32.5%, mientras que las terciarias representaron el 64.0%. Esto implica un pequeño cambio en los últimos 10 años en la estructura productiva de México, ya que en 2009 las actividades primarias representaban el 3.2% del valor agregado bruto, las actividades secundarias el 34.0%, mientras que las terciarias el 62.8%. Queda claro pues que en la última década la agricultura, ganadería, comercio y servicios aumentaron su importancia relativa en el PIB mexicano.

Ahora, en cuanto a las actividades secundarias, tenemos que en el año 2019 éstas generaron un PIB de 7.362 billones de pesos, y éste estuvo compuesto de la siguiente forma: minería con 0.875 billones de pesos; electricidad, gas y agua con 0.495 billones de pesos; construcción con 1.765 billones de pesos; y las industrias manufactureras con 4.225 billones de pesos. De esta manera, tenemos que en los primeros nueve meses de 2019, el 11.9% del PIB industrial lo aporta la minería, el 6.7% las industrias de electricidad, gas y agua, el 24.0% la construcción y el restante 57.4% las industrias

manufactureras. Comparado con la estructura de las actividades secundarias en los primeros tres trimestres de 2009, vemos un cambio importante. En dicho año la minería aportaba el 22.0% del PIB de las actividades secundarias, electricidad, gas y agua el 5.7%, la construcción el 4.1%, mientras que las industrias manufactureras el 48.2%. Queda claro pues que debido a la fuerte caída en la actividad petrolera, como causa principal, la minería cedió terreno en participación a costa de las industrias manufactureras.

Ahora, en cuanto al crecimiento del PIB real, tenemos que en el acumulado de los primeros tres trimestres de 2019 respecto de los mismos trimestres de 2018, y con series originales, este indicador presenta un estancamiento ya que su tasa de crecimiento en términos reales fue de 0.0%. Esto es producto de que las actividades primarias (agricultura y ganadería) aumentaron 2.0%, las actividades secundarias (industria) cayeron -1.7%, mientras que las terciarias (comercio y servicios) se expandieron 0.6%. En cuanto al crecimiento de las diferentes industrias que conforman las actividades secundarias, tenemos que la minería presenta una caída de -6.6%, las actividades de electricidad, gas y agua aumentaron 1.6%, la construcción se contrajo -4.7%, mientras que las industrias manufactureras crecieron 0.9%.

Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM)

Para comentar la evolución de las diferentes ramas de actividad que componen la industria manufacturera utilizamos la EMIM del INEGI y nos centramos en conocer la importancia relativa de cada actividad, así como el cambio en el valor de la producción en términos reales.

Con respecto al peso relativo de cada una de las actividades de la industria manufacturera, tenemos que en el acumulado de los primeros once meses de 2019, el valor total de la producción de la industria manufacturera sumó 7.552 billones de pesos, valor de producción que se distribuyó de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de participación respecto del total): fabricación de equipo de transporte (35.3%); industria alimentaria (15.2%); industria química (9.3%); industrias metálicas básicas (7.1%); industria de las bebidas y del tabaco (6.1%); industria del plástico y del hule (3.9%); fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.5%);fabricación de productos metálicos (3.3%); fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.2%); industria del papel (3.1%); fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.0%); fabricación de maquinaria y equipo (2.3%); fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.9%); fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.7%); fabricación de prendas de vestir (0.7%); curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.6%); otras industrias manufactureras (0.5%); impresión e industrias conexas (0.4%); fabricación de muebles, colchones y persianas (0.4%); fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%), e industria de la madera (0.2%). Con estos datos queda claro que la industria automotriz y la de los alimentos generan más de la mitad del valor de toda la producción manufacturera de México.

Ahora, en cuanto a la evolución del valor de la producción en términos reales (descontando la inflación del período), tenemos que en el comparativo del acumulado de los primeros once meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el valor de la producción manufacturera presenta una caída de -2.4%. Esta disminución se debe al siguiente desempeño de cada una de las actividades (en paréntesis se indica la variación en términos reales ordenados de mejor a peor): industria de las bebidas y del tabaco (4.0%); fabricación de equipo de transporte (1.4%); industria del papel (0.8%); industria alimentaria (-0.3%); industria de la madera (-1.3%); fabricación de maquinaria y equipo (-1.8%); fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-1.9%); industria del plástico y del hule (-1.9%); otras industrias manufactureras (-2.0%); fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-2.9%); fabricación de prendas de vestir (-3.5%); fabricación de muebles, colchones y persianas (-3.5%); fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-3.9%); curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-4.7%); fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-5.3%); industria química (-7.6%); fabricación de productos metálicos (-7.8%); fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-9.0%); Industrias metálicas básicas (-9.8%); Impresión e industrias conexas (-10.1%); y fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-16.9%).

Estos datos dan cuenta de lo complicado que fue el 2019 para la mayoría de las actividades manufactureras del país. Vemos que de 21 ramas de actividad, sólo tres presentan un aumento en términos reales en el valor de su producción y siete ramas de actividad presentan caídas reales mayores al 5%.

¿Qué esperar para el 2020?

La mayoría de los analistas esperan que la tasa de crecimiento del PIB en el 2020 sea de 1.0%, mientras que los más optimistas ubican la perspectiva en 1.5% y los más pesimistas en 0.6%. Este crecimiento sin duda representará oxígeno puro para diversas actividades económicas y las empresas que las conforman. Sin embargo, este escenario está sujeto a que varios de los riesgos que se visualizan en el horizonte no se materialicen. Entre los riesgos externos está el que no se incrementen las tensiones políticas y comerciales, que la economía estadounidense crezca a una tasa del 1.8% y

China al menos de 6.0%, y que no haya mayores problemas por el aumento excesivo que ha registrado la deuda pública de diversas economías en desarrollo en los últimos 10 años. Entre los riesgos internos destacan: que no se degrade la calificación de la deuda soberana de México y de PEMEX, de tal suerte que mantengamos nuestro grado de inversión, que el Gobierno Federal implemente políticas públicas que se traduzcan en una mayor confianza empresarial, que los legisladores no aprueben iniciativas de ley que impliquen un retroceso en materia de libertad económica, entre otros.

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