El nuevo diálogo con los empresarios

El jueves 16 de agosto, a mes y medio de haber ganado las elecciones, le preguntaban a Alfonso Romo, el hombre clave para el enlace empresarial de Andrés Manuel López Obrador, si la relación entre el Presidente electo y el sector privado seguía en luna de miel. “No, ya no es luna de miel, ya es matrimonio”, dijo contundente quien será el Jefe de la Oficina de la Presidencia, para enfatizar que la relación ha evolucionado. Y de qué manera.

El ABC para convencer mercados y empresarios

Un mes antes de las elecciones, todavía veíamos videos de las grandes corporaciones alertando a sus trabajadores para que reflexionaran su voto. Veíamos desencuentros entre López Obrador y los empresarios. En la batalla entre los hombres de negocios y el otrora candidato, vimos de todo: calificativos y desplegados.

Sin embargo, en el momento que el tabasqueño ganó la presidencia, desde ese 1º de julio, el Presidente electo realizó una estrategia para ganarse la confianza del sector empresarial.

Si quisiéramos conocer el ABC de cómo ganarse la confianza de los mercados y del sector privado, basta ver lo que hizo López Obrador. Desde el día que triunfó en las elecciones, el político tabasqueño dijo que iba a respetar cuatro cuestiones:

1. Respetar las finanzas públicas sanas.
2. Respetar la autonomía del Banco de México.
3. Respetar el régimen cambiario de libre flotación.
4. Respetar al sector privado, sin expropiaciones, sino al contrario, tomándolo como el motor de la economía.

CONCAMIN y AMLO, aprendices y educación dual

Ya en el segundo día como virtual Presidente electo, López Obrador se reunió de inmediato con el Consejo Coordinador Empresarial. Y externó los mismos preceptos.

La semana siguiente, se reunió con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), donde tuvo un encuentro largo, pidiendo a los industriales su apoyo para crecer más y mantener la estabilidad. Pero también para lograr uno de sus principales programas, el Jóvenes Construyendo el Futuro, que no es otra cosa más que el de lograr que los jóvenes que hayan terminado una preparación técnica o la universidad puedan tener su primer trabajo como aprendices.

Ello cayó como anillo al dedo para CONCAMIN, pues en Alemania en la Feria de Hannover, uno de los principales motores para realizar un acto de transformación, fue la sugerencia de empresarios alemanes de la educación dual: academia y trabajo a la vez. Se trata de crear un programa de aprendices, donde los jóvenes se encuentren con una primera experiencia laboral, y puedan ser aprendices para salir capacitados después de seis meses. López Obrador ha hablado de 2 millones 600 mil jóvenes que podrían ser apoyados para ese plan.

De hecho, tanto CONCAMIN como CONCANACO (Confederación Nacional de Cámaras de Comercio), han aprovechado su ventaja de ser confederaciones para servir como eficientes organismos de interlocución entre López Obrador y los empresarios sectoriales.

Con el CCE 12 mesas, con CMN…el matrimonio

Más adelante, López Obrador también ha buscado tener una agenda macroeconómica con todo el sector privado.

De ahí surgió la propuesta para que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Alfonso Romo, iniciaran 12 mesas de diálogo, donde estarán la mayoría de las próximas secretarías. El propósito: empatar la agenda en un objetivo general, crecer más. Dejar atrás los crecimientos del 2% de la economía mexicana, para poder duplicarlos al 4 por ciento.

El Presidente electo también tuvo tiempo para limar, por completo, las asperezas con el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), donde se encuentran los 50 grandes corporativos del país. Ahí hubo rispidez en la campaña. Y fue el 16 de agosto donde el Presidente electo cumplió su palabra: volvió a ver a los empresarios más grandes del país, y se tocaron varios temas. El Presidente electo reiteró su compromiso con finanzas públicas sanas, pero también invitó a los corporativos a participar en sus programas de infraestructura, como el Tren Maya, y desde luego a apoyarlo en su programa de jóvenes.

Pasar del entendimiento a medidas concretas

En estos primeros meses de López Obrador como Presidente electo, podemos decir que tuvo éxito su operación cicatriz con los empresarios. Y ha ido más allá: está logrando tener agendas de medidas concretas, de políticas públicas, con cada sector. Con los industriales, con los comerciantes, con los corporativos, y en general con el empresariado.

Ahora, el reto es claro: hacer que esas mesas y diálogos, de verdad se traduzcan en medidas concretas que ayuden a ambos, empresas y gobierno, a sacar adelante un crecimiento más incluyente del país.

Por: José Yuste
Economista y columnista

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