La dimensión social del COVID-19

Por: Carlos Berzunza

Integrante de la Mesa Directiva de CONCAMIN

Ante tantas noticias negativas derivadas de la pandemia y también de las acciones para combatirla; en una coyuntura económica de por sí  compleja  cuando ya veníamos con tendencias a  la  baja  en prácticamente todos los sectores productivos; encerrados en las casas quienes pueden y saliendo a rifársela quienes no; así las cosas, quiero dar un panorama diferente, abordando un tema que puede representar una oportunidad para atender un gran pendiente: el reconocimiento social del empresariado mexicano.

Hace  unos  meses   escribíamos   en   esta misma Revista Industria sobre la importancia de tener programas de responsabilidad social, tanto de las empresas, como de los organismos sectoriales. Posterior a ello, hubo desde los organismos cúpula una oportuna invitación a participar en una dimensión social de las empresas. Hoy, tenemos una coyuntura que nos anima a reanalizar cómo podemos duplicar esfuerzos en este tema.

Es un hecho que el sector  empresarial ha sido atacado y caricaturizado sistemáticamente, descalificándolo a pesar de ser  el  generador  de  empleos y salarios, de los impuestos y del bienestar económico  en  México;  no  del bienestar de unos cuantos, sino del de todo el país. Ante esto, desde hace algún tiempo viene siendo necesario fortalecer la comunicación para que la sociedad reconozca esta aportación tan importante, complementada por las demás acciones que hacen las empresas en favor de la sociedad.

La coyuntura del COVID-19 tiene  que  ser aprovechada por la industria para salir reposicionados como parte de la solución, que lo somos, y no como parte del problema, que es como nos quieren hacer parecer. Y para ello, a continuación pongo algunos puntos en la mesa para su discusión y desarrollo, individual o colectivo, y poner manos a la obra:

  • Las acciones que se tomen en favor de los trabajadores tienen que ser mérito de los empleadores, de nadie más. Esto es, no será por decreto que se mantengan los puestos de trabajo, ni tampoco lo que sea posible a la empresa ofrecer en materia salarial, de acuerdo a su situación Para esto, es importantísima la comunicación con el equipo de trabajo de la empresa y si son necesarias medidas de ajuste, compartir transparentemente por qué son necesarias. La solidaridad entre empleador y empleados puede ser muy fortalecida en estos momentos si el interés común de que no se extinga la fuente de trabajo se refuerza con una comunicación abierta y clara, además de bilateral, hay que abrir espacios para escuchar también las propuestas del equipo de trabajo sobre cómo las empresas pueden hacer frente a los retos del entorno actual.
  • Las medidas para prevenir los contagios también tienen que ser reconocidas como mérito de los empleadores. Sabiendo que la población de riesgo puede ser muy significativa en muchos casos, y que la implementación de las recomendaciones de salud implican inversión y planeación además de una implementación retadora en tiempos Vale la pena implementarlas y comunicar bien la preocupación sincera por cada uno de los trabajadores en las empresas. Detalles de cercanía personal y de preocupación de los directivos y/o dueños por el bienestar de las personas; en caso de un contagio, el seguimiento y estar presentes, etcétera, pueden hacer una diferencia enorme en cómo esas personas nos perciben.
  • Capitalizar las acciones de responsabilidad social que hemos realizado y el compromiso con seguir contribuyendo a la sociedad. Es importante en estos momentos generar mejores herramientas de comunicación (videos para redes sociales, imágenes con frases puntuales, circulares o revistas internas), tanto con nuestro equipo de trabajo, como con la sociedad, reiterando nuestro compromiso con mantener las fuentes de empleo a nuestro cargo, la forma en que la actividad de la empresa impacta positivamente a la sociedad y poner énfasis en las acciones que realizamos voluntariamente como parte de nuestra responsabilidad social empresarial a favor de la sociedad (cuantificando en lo posible su impacto). Todo esto nos dará un posicionamiento diferenciado como empresas, y además contribuirá a la percepción del total de los empresarios.
  • Siempre hay oportunidades, aun en situaciones Si la empresa encuentra un nicho de mercado que coyunturalmente es relevante por el COVID-19, fantástico. La única consideración a la hora de tomar decisiones es mantener la perspectiva para aprovechar responsablemente la oportunidad.

Y para aclarar eso de aprovechar responsablemente la oportunidad basta la pregunta: ¿cómo quiero que la empresa o la marca sea recordada por cómo actuó en la crisis del COVID-19? Porque puede ser muy tentador quintuplicar los precios de algo que se necesita, o producir artificialmente una escasez… también debería serlo canalizar parte            del exceso inesperado en ganancias en acciones de solidaridad con los  trabajadores,  con  los proveedores y con la sociedad… o mantener accesible lo que necesita la población, y en cualquier caso hacerlo saber al interior y al exterior de la empresa. Quiero ser claro en que la motivación para esto no sólo es ese  Pepe Grillo que todos llevamos dentro.  El principal motivador es la certeza de la sustentabilidad (entendida en el sentido más amplio como la posibilidad de continuar en el tiempo) de la empresa, porque una vez pasada la emergencia se harán cuentas.

Para concluir, insisto en que hoy la percepción de cada empresario es muy importante para la percepción de la industria en general. Se ha dicho hasta   el cansancio que son tiempos  que  llaman a la unidad, y es cierto. De las acciones que tomemos hoy dependerá el posicionamiento que tengamos saliendo de la contingencia, y sí, hay que resolver el día a día para llegar a ese momento con una empresa viable, pero también sin duda hay que analizar dónde vamos a quedar parados.

Con las acciones que estas reflexiones puedan generar y más aún con las ideas de tanta gente creativa que tiene roles de decisión en las empresas, podemos aspirar juntos a que la percepción y el reconocimiento social del empresariado no sólo no retroceda, sino que hayamos avanzado, llenando el vacío de liderazgo que hoy existe y retomando el papel que en la sociedad debe jugar la industria.

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