Obsesión por el crecimiento económico y compromiso con la sociedad

El modelo económico mexicano debe encontrar la respuesta a la interrogante de cómo alcanzar un crecimiento de 5% de manera sostenida por más de un lustro. Después de la crisis de los años ochenta, y a pesar de la apertura y liberalización económica instrumentada, México sólo alcanza a promediar un incremento anual de su PIB de 2.5%, la mitad de lo que se requiere para crear condiciones de bienestar que permitan mantener la estabilidad social en un país de 125 millones de habitantes.

La estabilidad macroeconómica no basta para satisfacer las necesidades de la economía 15 del mundo, lugar que ocupa por el acervo de sus recursos físicos y humanos, no por el incremento sostenido de su productividad y competitividad en todo el territorio nacional: existen algunas regiones y sectores productivos integrados a la modernidad pero que en general lo hacen desde una base maquiladora o subordinada a las cadenas globales de valor, únicamente existe un reducido grupo de empresas nacionales que mantiene elevados estándares de competitividad y productividad.

Ello es derivado de la instrumentación de una política económica que se encontraba acorde con las directrices de las instituciones financieras internacionales de los años 80 y 90 del siglo XX pero que no es suficiente para atender los retos del siglo XXI, lo cual ha generado resultados contradictorios que deben solventarse.

El más básico se refiere a la evolución del PIB. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el país ocupó el lugar 15 del orbe por el tamaño de su PIB, sin embargo, sólo alcanzó la posición 70 cuando la revisión se realiza en términos de PIB per cápita:1los 8,200 dólares que en promedio le corresponden a cada mexicano se encuentran muy lejos de los 43 mil o 42 mil dólares que alcanzan los habitantes en Estados Unidos y Canadá respectivamente. Aun es inferior a los 27 mil dólares que en promedio per cápita se tienen en Corea del Sur, uno de los países que a fines de la década de los años 50 del siglo pasado era de los más pobres del mundo.

Por ello se debe reconocer que si México mantiene el mismo ritmo de crecimiento económico tardará 48 años en duplicar su PIB per cápita, en otras palabras, seguirá por debajo de sus principales socios comerciales, probablemente se ampliará la brecha económica y con ello se mantendrá la precarización social en la que viven más de 50 millones de personas en situación de pobreza de acuerdo al Coneval.

Derivado de ello se propone que la política económica se comprometa con una obsesión por el crecimiento económico, la estabilización macroeconómica debe alcanzarse no por la contención del sistema productivo, sino por el aumento de la productividad de la economía.

Para lograrlo es necesario considerar 10 acciones estratégicas:

1.- Cambiar de paradigma: de la obsesión por la estabilización a la obsesión por el crecimiento económico.

• El crecimiento promedio del PIB debe ser de 5% durante al menos 20 años.
• Sin lugar a duda, es prioritario lograrlo sin mayores presiones inflacionarias y libre de endeudamiento público. La solución para lo primero es la productividad y para lo segundo una reforma de la Hacienda pública que no se recargue en mayores impuestos para la sociedad y que priorice la eficacia, la transparencia y la eliminación de la corrupción en el ejercicio del gasto público.

2. Se debe incrementar la inversión productiva nacional, tanto la pública como la privada. La inversión extranjera seguirá siendo un complemento relevante, pero es evidente que no puede sustituir a la nacional, especialmente por los cambios instrumentados en Estados Unidos.

• La inversión productiva privada y pública debe superar la tasa promedio de 3% que ha exhibido en los últimos 23 años. Debe incrementarse a tasas del 10% en términos reales hasta representar el 35% del PIB, el parámetro de los países asiáticos que son los principales competidores industriales de México. Constituye la única forma de renovar y ampliar la infraestructura, maquinaria y equipo del sector productivo y con ello elevar el PIB potencial.

3. Compromiso social con base productiva. El alivio a la pobreza y al desequilibrio social que representa no puede obtenerse por medio del gasto público, la solución real sólo puede obtenerse por medio del crecimiento económico y la creación de empleo formal.

• Para lograrlo se debe crear el entorno económico propicio para el desarrollo sostenible de las empresas en México, las únicas capaces de generar empleo formal remunerado en todo el país.
• El gasto de gobierno no representa una opción sostenible para resolver el problema de pobreza.

4. Del dogma de la estabilización al compromiso con el gasto público productivo.

• El valor agregado del gasto público en México, en sus tres niveles de gobierno, debe pasar de 0.2% (entre el 2004-2017) a 4 por ciento. Ello genera un punto porcentual adicional al PIB.
• Para ello se debe incrementar el nivel de inversión pública y elevar el contenido nacional de las compras, gasto e inversión de gobierno, por lo menos a un salario en promedio y sin contar la parte laboral.
• Sin cambio de paradigma en la política fiscal México no podrá crecer más: el objetivo debe ser crecer, la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal deben lograrse sin el sacrificio de la inversión y la eficacia en el uso de los recursos.
• Mientras el valor agregado generado por el sector público en sus tres niveles de gobierno no se eleve a una tasa promedio anual de por lo menos 4%, el PIB de México se mantendrá evolucionando a una tasa inferior al 3 por ciento.

5. Compromiso con la mejora regulatoria para incrementar la competitividad de México.

• La mejora regulatoria debe garantizar el incremento de la productividad de las empresas, creación de un entorno económico favorable para los negocios, eliminar los incentivos a la corrupción e incremento en la transparencia y eficacia en la relación entre los sectores público y privado.
• No se puede incrementar la esperanza de vida de los micronegocios y las pequeñas empresas sin aumentar su rentabilidad.
• Por ello la mejora regulatoria debe tener como objetivo aumentar la inversión productiva y elevar la expectativa de vida de los negocios.

6. Innovación tecnológica, productividad y logística, elementos olvidados en México que reducen su desarrollo económico.

¿Puede México competir globalmente con su nivel actual de innovación y productividad o debe conformarse con ser una base maquiladora y dependiente de integrarse pasivamente a las cadenas globales de valor?
• La respuesta es no, el actual nivel de patentes registradas por los mexicanos, el nulo incremento de la productividad total de los factores y el modesto avance en la construcción de infraestructura restringen la capacidad de ejercer un liderazgo en la época de la 4ª Revolución Industrial.
• Por el contrario, le condenan a ser un participante pasivo en las cadenas globales de valor: depender de la IED realizada por las empresas trasnacionales.

7. De la apertura económica improductiva hacia la construcción de encadenamientos productivos e industrialización.

México avanzó en la apertura comercial, pero no en la industrialización y en la integración productiva interna, regional y mundial, una omisión que ha mermado su capacidad para transformarse en una nación altamente productiva y competitiva.

• Se debe elevar el contenido nacional de las exportaciones de 30% a por lo menos 50 por ciento. Ello generaría un punto porcentual de crecimiento adicional del PIB.

8. Industria Globalmente Competitiva.

El desarrollo económico y social de México se encuentra correlacionado con sus capacidades productivas. La creación y distribución de riqueza se realiza a través de las empresas privadas y públicas con las que la nación cuenta.

• Un modelo económico socialmente sustentable precisa de unidades productivas financieramente viables, capaces de propiciar estabilidad social por medio del empleo que forjan.
• Alcanzar niveles superiores de crecimiento, al mismo tiempo que se mejora el bienestar de la población, requiere del fomento a la inversión productiva y a la generación de empleo formal que ello implica.
• Sólo el incremento sostenido de la productividad y un entorno de mayor competitividad, pueden permitir elevar el crecimiento económico de México y mantener la estabilidad macroeconómica.

9. Financiamiento para el desarrollo.

La evolución de la economía mexicana no puede depender de las decisiones que se tomen en el exterior, nuestra nación existe y evoluciona más allá de la gestión e influencia de intereses foráneos.

• Se debe recuperar el origen de la banca de desarrollo y aumentar el crédito que otorga a la economía: por lo menos un equivalente al 8% del PIB. Ello aumentaría el crecimiento económico en por lo menos un punto porcentual más.
• Reducir la concentración bancaria y elevar el financiamiento del sector privado al sector productivo.

10. Fortalecimiento Globalmente Productivo y Competitivo del Mercado Interno.

El encadenamiento de empresas nacionales globalmente productivas y competitivas permitirá generar mayor valor agregado, a través de un incremento sostenido del contenido nacional de la producción y la exportación. Ello permitirá que las empresas extranjeras encuentren condiciones de alta competitividad en México.

• La consecuencia natural será la diversificación de la matriz exportadora de México hacia Europa, Asia, América Latina y África.
• Se debe garantizar el fortalecimiento globalmente productivo y competitivo del mercado interno. Sólo a través de empresas privadas nacionales altamente productivas, impulsadas en un ecosistema de competitividad global, México podrá aumentar su capacidad de generar valor agregado de forma endógena al mismo tiempo que mantiene su grado de atracción para la inversión extranjera directa.
• Ello debe repercutir en la creación de empleo formal bien remunerado que permita superar los rezagos de pobreza e inequidad que subsisten en México.

La implementación de dichas medidas puede ser parte de la creación de un nuevo ciclo de crecimiento económico positivo y vigoroso, capaz de propiciar mayor bienestar social para todos los mexicanos.

Por: José Luis de la Cruz Gallegos
Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico

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