¿Qué México deseamos construir durante y después de la emergencia de salud pública?

Por: José Luis de la Cruz Gallegos 

Director IDIC y Presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN

Perspectivas económicas: recesión de una economía enferma

La esperada presentación del programa de reactivación económica por  parte  del presidente Andrés Manuel López Obrador tenía la oportunidad, y el desafío, de garantizar que México pudiera superar la recesión que se vive con el menor daño posible tanto al tejido social como al productivo:

  • Entre mayor sea la contracción socioeconómica mayor será el costo y el tiempo para revertir la afectación que cause la recesión.
  • La pregunta relevante es cuál va a ser la magnitud de la caída, cuáles van a ser las dimensiones, es decir cuántos sectores se verán afectados, la duración que va a tener y, sobre todo, los cambios estructurales que provocará en los sistemas sociales, económicos y políticos.
  • El presidente López Obrador tiene razón en señalar que la crisis será Lo que se debe evitar es que su duración sea prolongada y los daños causados permanentes.

La pregunta básica de partida que debería realizarse es:

 

  • ¿Qué México deseamos construir durante y después de la emergencia de salud pública?

 

Por ello era trascendental conocer el mensaje del titular del Poder Ejecutivo:

¿cuál es su visión y el papel del Estado en la recuperación económica? ¿Sería promotor de la unidad nacional que  este momento histórico requiere? ¿Qué instrumentos  de   política   económica se ejercerán para asegurarse que la población mexicana sufra el menor daño posible a su bienestar?

Ante la recesión, que a nivel global se cataloga como la mayor en 100 años, era altamente relevante evitar que la precarización social asociada castigue a una sociedad que ha vivido inmersa en austeridad estructural.

Se debe ser claro: México arrastra décadas de precarización laboral, productiva, de convivencia social y de gestión pública.

En este sentido, el presidente López Obrador debe ejercer un fuerte liderazgo:

  • Aun con recursos escasos, el Estado mexicano cuenta con elementos suficientes para aminorar el golpe de la recesión y para asegurar una recuperación relativamente rápida.

Para lograrlo aún es necesario considerar 10 puntos:

Promover un Gran Acuerdo Nacional que permita alinear los liderazgos, visiones, estrategias y recursos del Estado, gobiernos estatales y municipales, sector privado, academia y sociedad electoral. Primero es México.

Hacer a un lado la división ideológica. En este momento se debe lograr la unidad nacional que evite una mayor afectación a una sociedad que ha vivido cuatro décadas de precarización y austeridad.

  1. Se debe  considerar  que  las  empresas  son  una  unidad  social  que     da estabilidad y desarrollo a las familias (la célula básica de la sociedad mexicana). En las empresas, todos los días, conviven millones de personas   con objetivos en común. La empresa desempeña una actividad económica de unidad nacional: genera el ingreso económico del 90% de las familias mexicanas.

Colocar a la preservación y generación del empleo como el gran objetivo, con ello se limita la afectación social que causará la recesión.

Reconocer que para lograr lo anterior es necesario garantizar la continuidad y el fortalecimiento del sistema productivo mexicano: 90% del empleo y 85% del valor agregado (crecimiento económico) surge del sector privado: no hay forma de que el gasto público pueda subsanar la afectación que causa una recesión económica.

 

Elaborar un programa de reactivación económica con cuatro directrices básicas:

  • Mayor contenido nacional. Aun sin un programa emergente, se van a erogar recursos de gasto e inversión pública: se tendría mayor efecto en mitigar la recesión si el ejercicio de esos recursos tiene un elevado contenido nacional: privilegiar lo hecho en México.
  • Pago oportuno a los proveedores de bienes y servicios de los tres niveles de gobierno. La banca de desarrollo puede garantizar la disponibilidad de recursos para el
  • Instrumentar un programa emergente de infraestructura básica en las regiones más rezagadas del país de, por lo menos, 175 mil millones de pesos. Su efecto multiplicador podría ser de otra cantidad similar reduciendo la caída de la economía, en por lo menos 1.3% del PIB. Para aumentar ese efecto se deben privilegiar los insumos hechos en México.
  • Otorgar, al menos, las mismas facilidades a la producción nacional que las otorgadas a las importaciones en estos momentos de ¿Por qué privilegiar a las importaciones sobre lo hecho en México?

Redefinir a los denominados como sectores esenciales que podrán operar

durante la contingencia de salud pública con tres criterios:

  • Se debe     considerar     que la operación funcional de los sectores ya considerados requiere que también opere su cadena de proveeduría. Por ejemplo, no sirve declarar a la salud como esencial si no tendrá la proveeduría de textiles, ropa, químicos, equipo  médico (que se realiza con acero, aluminio, etcétera), plásticos, papelería, por citar algunos elementos básicos.
  • Pensar que la lógica neoliberal de favorecer a las importaciones para sustituir lo que se deja de hacer en México solamente causará un incremento en la deuda pública y privada del país, así como la destrucción del empleo, inversión y empresas en el país.
  • Alinear los sectores esenciales de México con los de sus principales socios comerciales: si se cierra la fabricación de insumos que son utilizados en Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Japón, México enfrentará una mayor salida de capitales y la afectación permanente en su posición en el comercio internacional.

Promover un acuerdo con Estados Unidos y Canadá para asegurar una mayor industrialización de América del Norte:

  • La recesión mundial, la disputa entre Estados Unidos y  China,  así  como el T-MEC implican un cambio estructural en la manufactura y comercio México debe proponer una industrialización que favorezca a la región y con ello a lo hecho en México.
  • Para ello se debe instrumentar, de manera real, un Programa de Desarrollo Industrial Nacional que permita aumentar la participación del país no sólo en materia comercial: se debe garantizar mayor valor Esto se debe realizar en colaboración con Estados Unidos y Canadá e incluir los intereses que tienen la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y China en México como plataforma de exportación.

Eliminar bloqueos a vías de comunicación.

Garantizar seguridad pública y el Estado de derecho en todo el país.

Crear un Consejo de Emergencia Nacional que  permita  evaluar   y  dar propuestas todas las

semanas al titular del Poder Ejecutivo sobre el estado que guarda la economía y la sociedad para poder hacer ajustes rápidos.

 

¿Por qué es importante considerar lo anterior?

La economía retrocedía antes del coronavirus de acuerdo con las tendencias del ciclo económico medidas por el PIB hasta el cuarto trimestre del año pasado, en  donde  es  evidente  que las mismas ya eran adversas. De igual forma  los  primeros  resultados  del 2020 confirman lo anterior:  en  enero la actividad económica tuvo una nueva caída de (-) 0.7% a tasa anual, un resultado vinculado con el retroceso de la actividad industrial de (-) 1.7% y con  el debilitamiento del mercado interno, es decir, de los servicios.

En consecuencia, el promedio del sexenio es una contracción de (-) 0.2%, únicamente el 28.6% de los meses ha tenido tasas positivas:

  • Se tienen 16 meses de caída en la actividad industrial (el problema había iniciado en la administración pública anterior).
  • Sólo cuatro meses de los 14 que lleva la presente gestión ha tenido incrementos positivos.
  • Como resultado se tiene un ciclo económico (medido por el IGAE y hasta enero de este año) con tendencia

En la actual coyuntura, y ante la permanencia de los factores adversos, es esencial minimizar la afectación de una sociedad que viene de una situación de precarización económica previa:

  • Por el problema del coronavirus se están implementando medidas de contención, que afectarán la convivencia social para evitar una mayor afectación a la salud de los mexicanos. No obstante, es igualmente estratégico minimizar el daño a un sistema productivo que ya venía desacelerándose.
  • Para lograrlo en necesario implementar un programa contra-cíclico que contemple las necesidades productivas, económicas, laborales y evidentemente los temas de

Sólo como referencia: un punto porcentual de crecimiento (o caída económica) representa 250 mil millones de pesos, un programa contingente en donde se están asignando 25 mil millones de pesos, solamente cubre una décima parte de ese daño

 

Para el IDIC y la CONCAMIN hay dos escenarios básicos de la caída del PIB

  •  Sin medidas de contención extrema un retroceso de (-) 1% en 2020.
  • Con medidas que detengan la actividad industrial y de servicios  en  más  del 70% y que duren entre 30 y 45 días, sin que exista un programa de reactivación económica integral: (-) 7%.

En este momento, después del anuncio realizado por el titular del Poder Ejecutivo el pasado domingo 5 de abril, el escenario más probable es el segundo.

El segundo escenario es derivado porque la economía mexicana llegó enferma a este momento por cinco factores:

Se señala que la actividad industrial no estaba bien diagnosticada porque desde mediados del 2018 ya venía a la baja, y este hecho ya era conocido. Actualmente      se observa que la actividad industrial potencial, es decir la capacidad productiva de   la industria, ha disminuido y revertir ese hecho va a requerir inversiones que sólo un programa de reactivación integral podrá motivar.

Antes del  coronavirus  ya  había  caído  la capacidad potencial de la industria, que representa el 30% del PIB. En el sector de la construcción, la capacidad potencial, es decir lo que se puede generar utilizando a plena capacidad a las personas, a la maquinaria y al equipo que están en el sector, viene a la baja previo al coronavirus, revertir esos dos factores requiere inversión; en la minería, en donde está la extracción de petróleo  y gas, también su potencial viene a la baja, a pesar de que se han destinado recursos importantes a la extracción de petróleo todavía no se revierte y lo más delicado, las manufacturas, que si bien venían creciendo hasta mediados del 2019, en estos momentos también van a la baja, y fue el sector más golpeado por el problema del coronavirus.

Bajo dicho contexto, es preocupante la fragilidad del consumo:

  • Enpromedio, entre 2001 y 2018 su tasa de crecimiento había sido de 2%, en 2019 fue 0.6%: no se recuperó el crecimiento de la población, lo que tenemos al inicio de este año es una fuerte desaceleración causada por  el coronavirus y la desaceleración industrial.

Otro elemento importante por considerar es la economía política:

  • El Presidente de la República ha  sido muy claro al respecto, lo ha mencionado varias  veces,  incluso  en la reunión del G-20, sobre la relevancia de atender primero a la población que está en pobreza ycoincidimos con ello.
  • El planteamiento del IDIC y CONCAMIN es   que   para    evitar el   daño   social    es    necesario   que la administración pública y presupuestal deben de considerar que en estos momentos se debe evitar que México tenga una mayor contracción económica. De otra manera el resultado va a ser mayor pobreza: el presupuesto público no va a tener los recursos necesarios para enfrentar una nueva recesión que supere una caída de 2.5% en el PIB y que dure más de un trimestre.

Además, en  esta  ocasión  no  se  contará con ayuda del exterior. En el entorno  internacional  hay  una  crisis  de las instituciones globales, hoy la Organización Mundial del Comercio no puede resolver las disputas generadas a partir de la llegada del presidente Donald Trump al Poder Ejecutivo, combinado con el ascenso previo de China, hechos que generaron una guerra geopolítica y geoeconómica que no va a terminar.

Por otro lado, el Brexit también marcó una ruptura en la Unión Europea, que hoy impide que se tomen políticas con los recursos suficientes para atender este problema en la UE. El proceso del T-MEC provocará cambios profundos en América del Norte, el sector automotriz está planteando de manera muy  clara las dificultades que va a enfrentar para cumplir algunos de los requerimientos contraídos en el T-MEC, más en este contexto, y evidentemente los efectos negativos que ya tiene la economía mexicana por la entrada en vigor del Acuerdo Transpacífico parcialmente desde el año pasado y este año en plena capacidad, México está aumentando el déficit comercial que tiene con los países del este de Asia, que integran el Acuerdo Transpacífico.

Se ha llegado a un momento histórico, que requiere unidad, pero que ha fracturado las alianzas que se habían generado después de la Segunda Guerra Mundial, occidente llega fracturado.

Por el contrario, China cuenta con un proyecto  ambicioso,  conocido   como   la Iniciativa de la Ruta de la Seda, una estrategia basada en el poder de su industria: el 24% del valor agregado global de las manufacturas se  genera  en China. Parte de ello se detuvo por el coronavirus, por eso la afectación en las Cadenas Globales de Valor (CGV).

Independientemente del coronavirus, hay una disputa geopolítica y geoeconómica por la innovación tecnológica y la tecnología 5G, que va a continuar después de        la emergencia de salud. Dicho diferendo plantea una lucha entre quienes tienen la capacidad productiva, Estados Unidos tiene 640 de las 2 mil empresas más grandes del mundo, China 251 y Japón 240. Esto es lo que está detrás de la disputa, en el caso de las patentes, China detenta el 38%, casi 8.7 millones de la solicitud de patentes que se generaron entre el 2010 y 2018, Estados Unidos se encuentra en un lejano 22 por ciento.

Por ello se plantea que México debe aplicar una estrategia mucho más integral, amplia y profunda. Debe tomar la reflexión que han dado organismos asociados a la ONU: implementar políticas macroeconómicas de gasto fiscal agresivo y de inversión pública significativa.

El presidente López Obrador recalcó que su objetivo es evitar que el segmento más pobre de la población mexicana se vea afectado, el punto aquí va a ser cómo garantizar la reconstrucción del sistema económico a través del empleo y la inversión que ello requiere, no nada más para enfrentar esta contingencia, sino para asegurarse que el crecimiento de México vuelva por lo menos, en una primera etapa al 2% previo al 2019 y, a la brevedad, al desempeño que la nación requiere para resolver sus problemas estructurales: más de 4% por, al menos 20 años.

Las propuestas planteadas desde el IDIC y la CONCAMIN son ante todo de interés nacional: primero es México, entendiéndolo como toda la población.

Lo relevante es evitar que se vulnere la situación en la que vive el segmento de población de los mexicanos que se encuentra en pobreza, pero también prevenir una precarización de la vida diaria de la clase media, situación que ya ha venido ocurriendo en la última década.

De igual forma se debe evitar el quiebre de las empresas: México podrá reconstruir rápidamente su sector productivo y mejorar sus condiciones sociales si evita el cierre permanente de empresas.

Para ello es necesario romper con la división ideológica. No ayuda tener planteamientos extremos de lucha de clases, se debe trabajar unidos, es un tema de seguridad nacional, de proyecto de nación y para ello se requiere un acuerdo nacional que atenúe mayores afectaciones al tejido social y productivo.

Lograrlo requiere de los aspectos antes enunciados y la instrumentación de una política industrial integral, la decisión depende del presidente López Obrador.

 

 

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