Indispensable contar con una política pública industrial con inclusión social: Alfred Rodríguez, Presidente de la Comisión de Innovación y Tecnología para la Competitividad de CONCAMIN

Por: Julio César Bustos López,

Director Editorial Revista Industria

Agustín Vargas Medina,

Periodista, especializado en economía y negocios

Revista Industria tuvo la oportunidad de entrevistar a Alfred Rodríguez, Presidente de la Comisión de Innovación y Tecnología para la Competitividad de CONCAMIN, con quien platicamos sobre temas relevantes del sector aeronáutico en nuestro país.

Revista Industria: ¿Cuál es el potencial que tiene actualmente el sector aeronáutico en México, en particular la industria mexicana, que poco a poco se ha ido insertando y ganado espacios, y si tienen identificadas todas las áreas de oportunidad para las empresas mexicanas que quieran participar en esta industria?

Alfred Rodríguez: El potencial es enorme porque es un sector con un valor agregado económico que exige mano de obra calificada y CONCAMIN, particularmente la Comisión que presido, pueden jugar un papel muy importante, que está incluido dentro de las propuestas que la Confederación hizo al gobierno para crear una política pública industrial con inclusión social, elemento clave para el desarrollo económico del país, sin esta política será muy difícil tener un crecimiento adecuado.

El trabajo de la CONCAMIN y la Comisión fue identificar los sectores estratégicos, y cuando hablamos de política pública industrial, las que saben del tema son las industrias, y es precisamente el industrial el que tiene que identificar e informar hacia dónde va, cuál es su visión, su planificación estratégica, su hoja de ruta para los próximos años, y a partir de lo que llamamos la voz de la industria es como se encadena todo lo necesario para lograr el crecimiento económico que buscamos, es así como hemos identificado los sectores estratégicos y uno de ellos es el de la aeronáutica.

De manera conjunta con la Federación Mexicana de las Industrias Aeronáuticas (FEMIA) se hizo un trabajo de identificación de la visión que debe tener la aeronáutica mexicana, punto de partida para tener calidad en el desarrollo de la política pública, asociada a un sector estratégico como éste. Estamos frente a un mercado que de aquí a 15 años va a triplicar la cantidad de aviones que se tienen actualmente, que es de entre 22 y 23 mil aviones, y esto no es una previsión, es una realidad, los pedidos para construir tres veces más aviones ya están, esto para cualquier industria es excepcional, pues se puede afirmar que está asegurado el trabajo y es una industria que se puede planificar.

El año pasado fue un año complicado, de transición, sin embargo, el sector aeronáutico mexicano tuvo un crecimiento importante, lo cual es fantástico y es debido a que funciona no tanto con las condiciones del país, sino a nivel global y logró un crecimiento del 13%, que es enorme, por esta razón en CONCAMIN se decidió apoyar sobre todo a los sectores que generan valor agregado, como éste.

RI: ¿Cuántos empleos se están generando en esta industria?

AR: Actualmente este sector, conformado por 350 empresas, genera 60 mil empleos directos, pero aún se tiene mucho trabajo por hacer en México, pues frente a este mercado excepcional, solamente tenemos un 4% de integración nacional, que es muy poco, el objetivo de la FEMIA, a la cual CONCAMIN va a apoyar, es llegar al 50%, esto es muy optimista, pero hay que tener visión y ambición y por supuesto que lo podemos lograr.

Los grandes grupos industriales del sector, americanos y europeos, principalmente Francia, que es el primer empleador del sector aeronáutico en México, estuvieron de acuerdo en seleccionar 150 productos para crecer en integración nacional y crear una cadena de valor aeronáutica en México, que actualmente es muy leve. Hay 150 productos seleccionados por esas grandes empresas y están buscando industriales mexicanos, pero ser proveedor del mundo aeronáutico no es fácil, es un sector sumamente exigente, porque cuando volamos, tener seguridad es primordial, por tanto la certificación es de las más estrictas, una empresa que quiera ser proveedor de este sector, tardará tres años en poder vender su primer tornillo.

El hecho es que existe un enorme desarrollo posible para empresas mexicanas en el sector aeronáutico y es totalmente real, recordemos que hace 15-20 años no había nada de industria aeronáutica en México y ha crecido de manera significativa, hoy en día es una industria fuerte, de valor agregado.

RI: ¿En nuestro país, en qué estados se concentra la presencia de industrias establecidas para este sector?

AR: Hay pocas regiones, la más nueva es Querétaro, están también Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y un poco Jalisco, así como Yucatán, que ya tiene dos grandes empresas aeronáuticas, y últimamente el gobernador del estado anunció la inversión de Air Bus helicopter para su escuela de pilotos de helicópteros, en donde ya hay una inversión prevista.

Para alcanzar los objetivos planteados, la industria tiene una hoja de ruta, donde lo primero es contar con el talento, el capital humano y es donde se precisa la política pública a través del sistema educativo. El industrial invierte, crea fuentes de empleo y le pide al gobierno contar con esa política pública industrial, para que participe y colabore con el sector empresarial en alcanzar la meta a través de la formación del capital humano en función de la misión, se refiere a crear un vínculo que casi no existía, pero actualmente hay un gran esfuerzo al respecto, desde que está Francisco Cervantes al frente de CONCAMIN se han hecho muchos lazos con las principales instituciones educativas.

RI: Hablamos de una industria muy especializada, ¿cómo se encuentra ese talento mexicano actualmente?

AR: En la actualidad hay varias instituciones que tienen la carrera de aeronáutica, pero la mayoría se generaron solas, no con la industria, y aquí regreso a la voz de la industria, que dice que lo que se requiere para alcanzar ese objetivo es talento pero en función de lo que se necesita, no en función de lo que la institución educativa piensa, y es aquí donde la Confederación y la Comisión de Innovación y Tecnología para la Competitividad de CONCAMIN actuamos para generar el vínculo industria-sistema educativo, es un encadenamiento, y reitero, aquí hace falta la política pública industrial que estamos proponiendo como CONCAMIN, que de manera esquemática sería de la siguiente manera:

Ø La voz de la industria es el primer eslabón (saber a dónde va la industria), obviamente con política pública.

Ø El segundo eslabón es el capital humano, definitivamente en conjunto con el sector académico.

Ø El tercer eslabón es investigación y desarrollo, México tiene capacidad de desarrollo tecnológico y capacidad de adopción tecnológica, estamos comprando tecnología y hay que integrarla, y tener la visión de creernos capaces, porque sí lo somos, de crear tecnologías, y el sistema de investigación y desarrollo tiene que adaptarse a la visión de la industria para apoyar el desarrollo.

Ø El cuarto eslabón representa un reto, es cuando una empresa tiene que invertir mínimo durante tres años sin recibir ventas, comprando equipos, formando gente, es complicado y el problema es el financiamiento. Por ejemplo, un proveedor de Malasia tiene acceso a financiamientos en tasa negativa, es decir, si les dan 100 tendrán que reembolsar 97, en México, en las mejores condiciones son 100 más los intereses, por tanto, una empresa mexicana no puede competir con este proveedor, sólo un banco de desarrollo puede apoyar, por eso trabajamos en una política pública industrial, un programa de nación.

RI: Como usted nos ha comentado, el sector aeronáutico está buscando empresarios, pero ¿por qué no ha habido un desbordamiento de las empresas mexicanas a esta industria, dado que son un negocio rentable a largo plazo?

AR: Lo que está sucediendo y acabo de comentar es muy reciente, recordemos que de 9 a 15 años atrás no había nada, hoy ya hay grandes empresas, hay 60 mil empleos en la aeronáutica con valor agregado, esto ha ido desarrollándose, inició a finales del 2019 y ahora lo que se está haciendo en conjunto con la FEMIA, es informar sobre las oportunidades. Desde mi punto de vista el sector automotriz está en peligro, viene un cambio disruptivo fuerte, sobre todo porque hay muchas industrias actualmente proveedores de los grandes fabricantes automotrices que van a desaparecer si no cambian y una de las oportunidades sería que se orientaran a ser proveedores de la industria aeronáutica.

Asimismo, la CONCAMIN ha decidido promover la relación con el talento humano, con el sector académico y con las empresas, porque éstas requieren actualizarse tecnológicamente y conocer las metodologías, que no son sencillas, por ello se ha trabajado con la Secretaría de Economía y actualmente se promueve el Centro de Innovación en Aeronáutica, el primero se va a inaugurar en Chihuahua, luego seguirán Querétaro y Yucatán, este último viene a apoyar todo el esfuerzo que está realizando la CONCAMIN en el Pacto Oaxaca, para el desarrollo del sur-sureste.

RI: ¿Cuántos ingenieros o especialistas se requieren en los próximos años para fortalecer o impulsar esta industria y de qué tipo?

AR: Se necesitan muchos, específicamente ingenieros de diseño, hoy en día a nivel mundial hay un déficit enorme de estos profesionistas, por tanto, los centros de innovación se enfocarán en formar ingenieros de diseño, el problema es que México estuvo orientado a la producción y los ingenieros se formaron en ese rubro, pero la manufactura da un valor agregado pequeño, además, en los próximos años habrá una gran necesidad de ingeniería en diseño.

Se dice fácil, pero no es solamente cambiar los programas, también hay que formar a los profesores, lleva su tiempo, pero si queremos alcanzar esos objetivos, debemos iniciarlo ya. Francia informó a México su voluntad de transferir el know how académico de ingeniería de diseño, estamos hablando de un país que participó desde sus inicios en la industria aeronáutica, que tiene un conocimiento de más de cien años del mundo aeronáutico y está dispuesto a compartir, a través del Ministerio de Educación, ese sistema a manera de cooperación. Hay muchas alianzas que podemos hacer con varios países, ahora es Francia, pero pueden hacerse con Alemania, España, Estados Unidos o Asia.

RI: Es una brecha tecnológica, pero a la vez un área de oportunidad.

AR: Así es, y aquí dependerá mucho si el gobierno decide hacer una política pública industrial o no, pero sin ésta se complica bastante el panorama.

RI: ¿Entonces éste sería el principal reto que enfrenta esta industria?

AR: No solamente ésta, todas las potencias económicas, por lo que es fundamental la política pública industrial. Todos los grandes países económicos tienen una política pública industrial y estamos esperando que México tenga la suya.

RI: ¿Qué otros obstáculos visualizan ustedes que hay que librar en el corto plazo para ir integrando a más empresas mexicanas?

AR: Si no se concreta la política pública industrial, va a haber muchos problemas, ésta tiene que definir y resolver antes de que se generen los obstáculos. Cuando se habla de Cuarta Revolución Industrial, generalmente se empieza por el tema tecnológico, la discusión de si los robots van a quitar empleos, y por supuesto que lo van a hacer, a lo largo de la humanidad muchos oficios han desaparecido, los empleos que se van a quitar son los de poco valor humano y social, poco sueldo, son trabajos repetitivos, y no es malo que se quiten, el problema es no darse cuenta de ello y no prepararse para que las personas que sean desplazadas se integren, estamos hablando de inclusión social.

La Cuarta Revolución Industrial es una enorme oportunidad para hacer crecer al país, y reitero, el primer paso es el programa de nación que llamamos política pública industrial de inclusión social.

RI: Usted ha comentado que la Industria 4.0 es un problema de política pública y educativa, en donde la tecnología es una herramienta no un fin, platíquenos sobre esta afirmación.

AR: Exactamente, y no me voy a cansar de decirlo, el problema no es tecnológico, la tecnología es una herramienta, no es un fin, el fin es lo que se va a hacer con esa herramienta (un robot, inteligencia artificial, impresión 3D, etcétera), muchos dicen que todo va a cambiar y sí va a cambiar, pero no vamos a depender de la tecnología, la vamos a usar, entonces, esa frase resume la idea.

Pero hay otra frase muy importante y la compartí en la pasada Reunión Anual de Industriales: “no son los empleos los que hay que defender, sino a los empleados”, desaparecen los empleos, pero la responsabilidad de las industrias es hacer que la gente que ya no tiene trabajo pueda capacitarse para poder reintegrarlo, que tenga otro tipo de trabajo, y debemos hacerlo.

En conclusión, el actual contexto de transformación digital que caracteriza a la Cuarta Revolución Industrial, conjugado con la inmejorable coyuntura que se observa en la industria aeronáutica plantea a México enormes retos y un conjunto de oportunidades que sólo podrán ser capitalizadas si contamos con una política pública industrial que ponga al centro de todo a las personas, al capital humano. Es en ese propósito en el que estamos completamente empeñados en la CONCAMIN

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