Seguridad vial, reto del transporte

La seguridad vial en las carreteras y caminos de México es un problema que afecta diariamente a millones de mexicanos, por lo tanto, las autoridades, la industria privada y la sociedad civil, debemos implementar políticas públicas encaminadas a resolverlo.

Para ello, hay que partir del hecho de que es necesario invertir recursos económicos que son difíciles de conseguir, principalmente en los modelos de transporte antiguo en México, no obstante, no hacer algo al respecto, también implica costos económicos significativos, y más importante aún, humanos. Además de ser un problema de salud a nivel mundial, estimados de la ONU señalan que los accidentes nos cuestan como país entre 1 y 3% del PIB, por lo que no hacer nada también nos sale caro.

Atacar el problema mediante la aprobación de leyes y presupuestos asignados al calor de coyunturas específicas no es suficiente, lo principal es que las políticas públicas resulten de la voluntad de mejorar la seguridad vial y no estén guiadas por impulsos espontáneos, sino por decisiones resultantes de análisis estadísticos sólidos y confiables. Las estadísticas deben ser parte central en la elaboración de leyes orientadas a mejorar la seguridad vial.

Hoy en día, se presentan iniciativas de ley que carecen de una exposición de motivos fundamentada en un análisis real que concluya que los beneficios de tal o cual ley son mayores a los costos de implementarla. Son precisamente estas propuestas, basadas en percepciones y exposiciones de motivos defectuosas, las que son desechadas y nunca llegan a aprobarse, pero sí generan un impacto mediático importante.

Como usuario de las carreteras y calles de nuestro país, pero sobre todo como padre de familia, creo que es importante implementar medidas contundentes, no medidas improvisadas.

El primer paso para definir medidas debe ser tomar en cuenta las estadísticas existentes y en caso necesario desarrollar estadísticas nuevas, para proponer soluciones confiables que se puedan implementar. De acuerdo con el “Anuario Estadístico de Accidentes en Carreteras Federales 2015”, elaborado por el Instituto Mexicano del Transporte con información de partes de accidentes de la Policía Federal, el 70.2% de los accidentes son causados por los conductores, 16.6% por el camino, 8% por agentes naturales, mientras sólo 5.2% por el vehículo.

Cabe resaltar de la gráfica “Distribución de causas de colisión” que observamos, al analizar la estadística, que el 36.2% se deben a temas de velocidad excesiva, el 16.7% al camino, en su mayoría mojado y resbaloso, y el 8% a agentes naturales, destaca el factor lluvia y niebla. Todos estos factores causantes de accidentes de una u otra forma podrían ser evitados al disminuir la velocidad, ya que el vehículo tendría mayor control sobre el camino, especialmente con clima adverso. No es casualidad que la ONU, al ver que el principal factor a nivel mundial es la velocidad, y México no es la excepción, concentre sus esfuerzos de la “Semana por la Seguridad Vial”, precisamente en reducir la velocidad. Se ve que es una medida soportada en estadística, y en México existe un reto cultural tanto en carreteras como en ciudades en respetar los límites de velocidad y aquí debemos de participar todos, tanto sociedad, autoridades e industria en promover y respetar la normatividad, especialmente los límites de velocidad, lo que nos traería grandes beneficios a todos.

Existen diferentes cifras que se han manejado en los medios de comunicación que no son claras. De acuerdo con el citado estudio, en 2015 se reportaron 17,241 accidentes que involucraron un total de 27,185 vehículos, entre los que se incluyen vehículos ligeros (17,780), articulado (2,736), camión unitario (2,305), motocicleta (1,276), doble articulado (1,112), autobús (741), bicicleta (188) y otros (1,047, incluye no identificados, diversos y con ferrocarril).

Para implementar medidas que den resultados, es necesario considerar todos los elementos y actuar sobre los que representan un mayor problema. El primer paso para tener mayor seguridad es comprender la complejidad del problema. Un sistema integral de seguridad vial comprende temas tan diversos como el buen diseño y mantenimiento de las carreteras, la reducción de la edad promedio de la flota, supervisión efectiva del cumplimiento de las normas existentes, verificación de las condiciones físico-mecánicas de los vehículos de todo tipo, y que no sólo el gobierno federal, sino los tres niveles de gobierno atiendan su área de responsabilidad; ello sin mencionar la implementación de un programa para fortalecer la cultura vial de los usuarios; sólo por mencionar algunos aspectos.

Lo más importante es comprender que la seguridad es un tema en el cual intervienen muchos factores. Privilegiar una sola medida sobre un sistema integral de soluciones nos aleja del objetivo principal, que es tener más seguridad en las carreteras.

Por Miguel Elizalde Lizárraga
Presidente de la Comisión de Transporte de CONCAMIN

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