Combate contra el COVID-19 y la recesión: un tema de Seguridad Nacional

Resumen

  • De acuerdo con la información del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) durante noviembre la actividad productiva disminuyó (-) 3.5%: representa la caída consecutiva número 17 y la 20 en los últimos 24 meses: el promedio de crecimiento económico en este último periodo fue de (-) 4.0%.

o El promedio del 2020, hasta noviembre, fue de (-) 8.5%

  • La actividad industrial retrocedió (-) 3.3% en noviembre y (-) 10.8% en los primeros 11 meses del 2020. Acumula 21 variaciones negativas consecutivas.
  • El sector de los servicios disminuyó (-) 4.5% en noviembre y (-) 8.0% en el promedio anual. Exhibe 11 caídas sucesivas.
  • La información descrita se generó antes de que 10 entidades de la República entraran a semáforo rojo en diciembre pasado: acumulan el 53% del PIB.

o Por ello se espera que la fase negativa se prolongue hasta marzo del 2021.

▪ A partir de abril comenzará el periodo de recuperación estadística: una baja base de comparación respecto al segundo trimestre del 2020 y un incremento sostenido de las exportaciones ayudarán a alcanzar números positivos.

▪ No obstante, se deberá observar que dicho avance será temporal y que implica un cambio estructural que se ha gestado: ¿Cuál es la afectación sobre los sectores económicos?

▪ De inicio es claro que el sector de la construcción no muestra signos de recuperación, un hecho que afectará rápidamente a otras 50 ramas de la economía.

  • El avance del COVID-19, la aparición de una nueva cepa, aparentemente más virulenta, y sus efectos negativos sobre la economía, son elementos suficientes para considerar su combate un tema de Seguridad Nacional.
  • Así lo han hecho China y ahora Estados Unidos: ¿Por qué Joseph Biden ha invocado la Ley de Producción de Defensa? Básicamente porque advierte que hay una emergencia nacional en su país. • Al igual que en el caso de China, Biden busca alinear su potencial industrial con la visión estratégica de Estado, para producir los insumos y equipo médicos, medicamentos, infraestructura y direccionar el capital humano al combate al COVID-19. Combinar su industria doméstica con la fuerza y estrategia militar. Su desventaja es que no cuenta con la capacidad monolítica de China para hacerlo rápidamente.
  • Hay un elemento en común en la visión estratégica de China y Estados Unidos: conocen que las importaciones no tienen la capacidad de cubrir su demanda y la del resto del mundo. Durante el 2021 se enfrentarán restricciones para adquirir vacunas y equipo médico.
  • Ante la evidencia que el Premio Nobel Angus Deaton ha señalado (los países con más muertes por COVID-19 tienen la mayor contracción de su economía) se debe ponderar una estrategia adecuada para evitar un mayor daño social y de salud pública.
  • Por ello es necesario revalorar el papel del crecimiento económico y la inversión.

o De igual forma se debe observar que el éxito en el combate a la pandemia pasa por tener un sólido desarrollo industrial: ante la demanda global, no hay capacidad de las importaciones para satisfacer las necesidades de México.

  • Bajo ese contexto, se requiere un fomento industrial que impulse la producción de insumos, equipos y medicamentos para la atención de la salud al mismo tiempo que un Programa de Desarrollo Industrial para la economía nacional: infraestructura moderna para el cambio estructural que se ha generado. El cambio hacia las nuevas tecnologías se aceleró y México no debe rezagarse más.

Análisis

¿Por qué Joseph Biden ha invocado la Ley de Producción de Defensa, utilizada por ejemplo en la Guerra de Corea, para expandir la fabricación de vacunas y materiales utilizados para hacer inyecciones?

Básicamente porque Biden considera que Estados Unidos vive una situación de emergencia nacional y la ley citada abre la posibilidad de generar mayor sinergia entre los esfuerzos civiles y militares para atender todo el proceso de atención a la salud que se requiere para enfrentar el COVID-19.

Con rezago, pero en la dirección correcta, Estados Unidos se ha dado cuenta de que el combate al avance del COVID-19 es un tema de seguridad nacional. Como tal fue tratado por los países que lograron evitar el colapso de su economía y sistema de salud.

A diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, en China se logró implementar una estrategia que permitió alcanzar un crecimiento de 2.3% en 2020. Al igual que en 2009, la economía del país asiático logró mantenerse en terreno positivo mientras el resto de las naciones enfrentó los efectos negativos de la recesión.

La visión del Estado chino le permitió identificar que el elemento subyacente de la actual crisis global es el COVID-19, por lo que movilizó sus recursos al combate efectivo de su propagación.

Su capacidad industrial endógena se alineó para cubrir las aristas de capital humano, infraestructura, fabricación de equipo para la atención de la salud y medicamentos que eran requeridos. De igual forma utilizó sus sistemas informáticos y cámaras de seguridad para rastrear los focos de contagio.

Gracias a la visión de seguridad nacional, a su desarrollo industrial y a la eficacia de su administración pública China mostró al mundo cómo se puede enfrentar la pandemia. Una gran ventaja es contar con el marco institucional que le permite actuar autónomamente ante eventos que atentan contra su seguridad nacional, y el COVID-19 representa el mayor desafío contemporáneo para cualquier Estado en el orbe.

¿Cuál puede ser el costo de no actuar con eficacia? El Premio Nobel Angus Deaton muestra los primeros aspectos que se han derivado del avance de la pandemia.

La evidencia estadística global muestra que la mayor cantidad de muertes por COVID-19 se dio en naciones con la mayor contracción económica (COVID-19 and global income inequality, 2021).

Por ello Deaton afirma que “la ruta hacia el crecimiento pasa por detener las muertes. No se trata de su dinero o de su vida, sino de su dinero y de su vida”. No hay disyuntiva, el Estado debe observar de forma integral los aspectos necesarios para garantizar la estabilidad y desarrollo de su sociedad.

Las naciones que sacrificaron su economía y no lograron detener el avance de la pandemia viven el peor escenario posible: precarización económica y alta mortandad por COVID-19. Todo ello altera los elementos básicos de la estabilidad social y, por tanto, la seguridad nacional.

El análisis de Deaton es contundente: “la pandemia ha empeorado la situación de (la mayoría) de los países, y es casi seguro que existe un aumento en la pobreza global”.

Bajo ese contexto es necesario ponderar adecuadamente el valor del crecimiento económico: sintetiza los resultados alcanzados por las estrategias de política económica implementadas por el Estado y sus efectos sobre el sector privado y los hogares.

La aparición del COVID-19 en 2020 mostró la necesidad de contar con estrategias integrales: la política económica debió combinarse con la de atención de la salud pública para enfrentar con éxito el avance de la pandemia.

Deaton señala que “de hecho, en los primeros días, se discutió mucho sobre el valor de la vida y sobre una supuesta compensación entre muertes e ingresos, que los confinamientos salvarían vidas, pero destruirían la economía”. En función de su análisis la mayor caída de la economía se da en naciones con mayor número de muertes.

¿Cuál es el mensaje para países como México? Durante 40 años el país no ha logrado encontrar la fórmula para mejorar el funcionamiento de su sistema productivo.

Durante 30 años el modelo neoliberal precarizó una economía que previamente había vivido una década perdida: se conjuntó la falla de dos estrategias distintas de política económica. ¿El resultado?: el aumento promedio anual de sólo 2.5% del PIB. La irrupción del COVID-19 exacerbó la falla estructural: de acuerdo con el INEGI y su Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) se puede establecer que en 2020 la economía nacional retrocedió (-) 8.3%.

Ello se encuentra en línea con el resultado del Indicador Global de actividad Económica disponible hasta noviembre del 2020: la contracción de (-) 3.5% implica una variación promedio de (-) 8.5% en los primeros 11 meses del año pasado:

Además, el IOAE permite plantear que la economía retrocedió cerca de (-) 5.4% durante diciembre, por lo que México acumula 18 contracciones consecutivas y 21 en los últimos 25 meses. No todo es atribuible al COVID-19, hay un problema estructural prexistente, sin embargo, la pandemia ha exacerbado dicho desequilibrio.

De acuerdo con el IOAE el mayor daño ocurrió en el sector industrial: una variación de (-) 10.3%. Con la información del IGAE disponible hasta noviembre se tiene una caída de (-) 10.8%.

Ambas cifras sintetizan una merma en la capacidad del sector industrial para generar valor agregado y lo cual sólo se podrá revertir con un incremento significativo de la inversión.

Desafortunadamente el resultado observado en la industria mexicana va en contra de lo que China, y ahora Estados Unidos, han vislumbrado para enfrentar el avance del COVID-19: utilizan su fortaleza industrial para cubrir las necesidades de infraestructura, medicinas y equipo que la lucha contra la pandemia requiere.

  • Conocen que las importaciones de otros países no tienen la capacidad de cubrir su demanda y la del resto del mundo: durante el 2021 se enfrentarán restricciones para adquirir vacunas y equipo médico. De igual forma se requiere de médicos y enfermeras suficientes.

Bajo el contexto descrito, el aumento de la inversión debe considerarse como un aspecto transcendental, no habrá otra forma construir una nueva ruta hacia el desarrollo económico.

En el caso de México, la debilidad reportada en materia de crecimiento se encuentra asociada con la merma del consumo privado, es decir, con la adquisición de bienes y servicios de los hogares mexicanos.

La caída del consumo incidió en la baja histórica del sector servicios ( -7.9%) y muestra la necesidad de implementar medidas integrales y de gran calado para lograr una sólida reactivación del mercado interno: se requiere evitar el cierre de empresas para detener la precarización del mercado laboral y fortalecer la capacidad de consumo de las familias mexicanas.

Lo descrito es parte de los pasos iniciales que México debe implementar para salir del círculo vicioso descrito por Deaton.

Fuente: VozIndustria-20210125-Vol-09-Num-248-Combate-contra-Covid19-y-la-recesion-es-tema-de-seguridad-nacional.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

26 de enero de 2021

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