PIB 2019: el llamado para una política de reactivación económica

Resumen

Sin grandes sorpresas: el primer reporte del INEGI para el tercer trimestre del año presentó una variación anual negativa.

  • Una contracción de (-) 0.4% tanto con cifras originales como con ajustadas por estacionalidad.
  • Con ello el resultado de los primeros nueve meses del año es un crecimiento de cero por ciento y un ciclo económico a la baja.
  • Con cifras originales y a tasa anual, se acumula dos trimestres consecutivos con caídas. Con cifras ajustadas estadísticamente es el primer retroceso.
  • Ante ello el crecimiento de los primeros tres trimestres del sexenio es el menor de las últimas cuatro administraciones.

Sin lugar a duda que la debilidad de la economía mexicana se ha profundizado y permite refrendar la necesidad de aplicar un programa de reactivación que evite la continuidad del letargo económico.

El 2019 presentó la oportunidad de implementar una estrategia de promoción de la inversión productiva y con ello mitigar la desaceleración económica que se había observado desde mediados del 2018.

  • Ahora, México debe evitar las consecuencias de la caída en la inversión productiva, particularmente en el mercado laboral y el consumo de las familias.

Para el cierre del presente año lo pertinente es establecer un programa económico emergente que tenga como prioridad finalizar con la recesión que se vive en el sector industrial y cuyas consecuencias han llegado al mercado interno.

La relevancia de esto último aumenta por la contracción que se observa en la industria de Estados Unidos y los efectos adversos que ello tendrá para México.

  • Por ello es fundamental garantizar el fortalecimiento de la economía nacional.
  • De no ocurrir así, el empleo será la siguiente variable que mostrará los efectos de los problemas que enfrenta el sistema productivo nacional.

¿Qué hacer?

Los primeros pasos que dar:

1.- Reconocer la magnitud de la desaceleración económica y que ello se traduce en una fase recesiva.

2.- Implementar un programa de reactivación que comience con una modificación en materia de inversión pública: el Congreso de la Unión y el Poder Ejecutivo tienen la oportunidad de eliminar la reducción planeada en la inversión física del sector público para el 2020 (-5.4%).

  1. Asociado con el punto anterior: el Gobierno de México puede garantizar que los proyectos de infraestructura y las compras de gobierno tengan un elevado contenido nacional. Ello beneficiaría al mercado laboral porque evitaría una reducción en la creación de empleo.
  2. Pago oportuno a proveedores.
  3. Garantizar la seguridad y movilidad en las vías de comunicación.
  4. Evitar incremento en precios de la electricidad, gas, combustibles y transporte ferroviario. 7. Permitir la depreciación acelerada de activos y el 100% de deducibilidad en las prestaciones a los trabajadores.
  5. Priorizar la reactivación de los sectores estratégicos que enfrentan los mayores desafíos, por ejemplo, de la construcción.
  6. Alcanzar una mayor coordinación entre la política monetaria y la fiscal: ambas deben ir hacia la promoción del crecimiento económico a través de menores tasas de interés y expansión en la inversión pública.
  7. La implementación de un Acuerdo Nacional para la conservación del empleo y el fomento a la inversión a nivel sectorial y regional: atender las necesidades prioritarias que garanticen frenar los efectos adversos de la fase recesiva.
  8. Programa intensivo de sustitución de importaciones en todos aquellos sectores que enfrentan una competencia desleal en América del Norte: promover la aplicación de una estrategia conjunta con Estados Unidos y Canadá de medidas integrales que privilegien el consumo de lo Hecho en América del Norte.

Sin la aplicación de un programa de reactivación robusto e integral, México seguirá enfrentando las consecuencias negativas de un ciclo económico que se encuentra en la fase de recesión.

Las estadísticas

El tercer trimestre el 2019 confirma que la economía mexicana ha pasado de la desaceleración a una fase recesiva.

Como resultado, se tiene que el ciclo del PIB mantiene su tendencia negativa, tanto en el total como al revisar sus componentes principales.

  • Aunque el sector primario mantiene tasas positivas de crecimiento, su ciclo económico se ha debilitado, un reflejo de lo complejo que le será mantener esa fase de expansión en los meses por venir si no hay una reactivación tanto del mercado interno como de las exportaciones y de la inversión requerida.

Si bien con cifras ajustadas por estacionalidad la contracción del tercer trimestre fue la primera del año, es pertinente mencionar que el crecimiento acumulado durante el 2019 también es de cero por ciento.

La revisión de los principales componentes del PIB permite establecer que el sector secundario (la actividad industrial) continúa siendo el más afectado: la variación negativa del tercer trimestre fue la cuarta consecutiva.

o La industria mexicana acumula un año de retrocesos y por ello el sector sigue en recesión

  • Por su parte, los resultados del sector de los servicios (más vinculado con la situación del mercado interno) también muestran que la desaceleración afecta su evolución: la variación fue negativa tanto en cifras originales y en las ajustadas por estacionalidad el crecimiento fue de cero por ciento. Por ello su ciclo económico también va a la baja
  • El sector primario es el único que mantiene un paso positivo. La debilidad de la economía mexicana no solo se mantiene: las cifras oportunas del tercer trimestre confirman que se profundiza y que, para evitar una mayor afectación al mercado interno, se debe implementar un programa emergente de reactivación económica.

idic.mx/wp-content/uploads/2019/10/VozIndustria-20191030-Vol-07-Num-179-PIB-2019-llamado-para-politica-reactivacion-economica.pdf

Publicado por Revista Industria Digital

30 de octubre de 2019

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.