¿Por qué México no cree en la construcción?

Resumen

La caída del valor de la construcción en abril (-31.8%) realizada en las entidades no representa algo coyuntural, en realidad representa la continuidad de una tendencia negativa iniciada en 2013 y la cual se ha exacerbado tanto por la recesión que enfrenta la economía desde el 2019 como por los programas de contención aplicados por la presencia del Covid-19, una combinación de factores que han provocado la merma estructural tanto de los días trabajados como del valor de la producción de la construcción.

La situación que enfrenta el sector de la construcción mexicana va en contra de los requerimientos de crecimiento y desarrollo económico y social que la nación requiere.

De igual forma no es compatible con la estrategia seguida por los países que durante los últimos 50 años han logrado superar los rezagos de alta pobreza y bajo crecimiento económico.

La caída de la construcción no solamente genera restricciones en el presente: su bajo dinamismo también genera una factura en el mediano y largo plazo: se tendrá menor capacidad de satisfacer los requerimientos de empleo, vivienda, escuela, salud, dotación de agua, drenaje e infraestructura para una nación que esta por alcanzar los 130 millones de habitantes.

De igual forma constituye una de las razones de por qué México se ha rezagado a nivel internacional en materia de innovación, desarrollo tecnológico, productividad y competitividad: sin construcción no se puede crear un futuro sólido.

De manera particular se debe observar que la inversión en construcción contratada por el sector público se encuentra en niveles históricamente bajos: desde el 2013 inició una tendencia negativa que no se ha revertido la cual se puede traducir en un factor de inestabilidad social por las restricciones que impondrá al desarrollo social del país.

A nivel estatal se puede apreciar la generalización de la precarización que enfrenta la construcción: tanto el número de días laborados como la tendencia de la producción van a la baja en la mayor parte de las entidades:

• Sólo 6 tuvieron un aumento en los días laborados durante abril y los primeros 4 meses del año

• 25 tienen una tendencia a la baja en el valor de la producción (cuatro están estancados), únicamente 6 exhiben tendencia al alza.

El mensaje es claro: el bajo crecimiento económico y desarrollo social que México alcanzó durante los últimos 40 años fue producto del sacrificio del sector de la construcción: los programas de ajuste estructural y austeridad aplicados en ese periodo generaron una elevada factura que el país sigue pagando y que solamente se revertirá con mayor inversión pública y privada.

La reactivación de la construcción representa el camino para que México pueda superar no solamente la recesión actual y los problemas causados por el Covi-19: elevar la inversión en el sector de la construcción es un requerimiento para garantizar la creación de un mejor futuro.

Análisis

El confinamiento implementado durante los últimos días de marzo para contener el contagio atribuible al Covid-19 representó un freno para la economía e industria mexicana, sin embargo, solo exacerbó una tendencia negativa que acumula varios años en algunos sectores productivos estratégicos para la creación de empleo, el crecimiento económico y en general para el bienestar social del país.

El caso del sector de la construcción es uno de los más representativos. Salvo la tregua observada durante el 2018, el sector de la construcción ha visto reducir el número de días trabajados a tal grado que la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras publicado por el INEGI correspondiente al mes de abril pasado reportó solo 16.4 días laborados en el promedio nacional: la cifra más baja desde que se genera el indicador (enero 2006).

Sin lugar a duda que parte de ello fue causado por las medidas de confinamiento citadas, sin embargo, es evidente que la tendencia previa ya era negativa.

¿Qué futuro le depara a una nación que no confía en la construcción de vivienda, infraestructura, escuelas, hospitales o nuevas empresas?

El crecimiento de la población demanda el correspondiente incremento de la capacidad productiva del país: requiere de crecimiento económico.

Asociado con ello se tiene directamente a la construcción, una asignatura en la que México ha fallado tanto en la coyuntura como desde hace más de 8 años.

En el momento actual:

• En abril el valor de la construcción realizada en las entidades disminuyó (-) 31.8%. Los estados de Morelos (- 78.9%), Guerrero (-66.4%), Estado de México (-60.1%). Zacatecas (-59.6%), Baja California (-56.5%), Baja California Sur (53.7%), Puebla (- 52.5%), Nayarit (-48.5%), Yucatán (-47.7%) y la Ciudad de México (- 43.8%) presentaron las mayores contracciones.

• Por el contrario, en abril sólo seis entidades lograron evitar la merma en su construcción: Campeche (22.4%), Colima (13.6%), Tabasco (9.1%), Oaxaca (11.4%), Aguascalientes (5.8%) y Sinaloa (0.4%).

La comparación de los primeros cuatro meses del 2020 respecto a lo contabilizado en el mismo periodo del 2019 muestra que la caída nacional fue de (-) 19.9%:

• Morelos (-58.6%), Michoacán (- 53.7%), Guerrero (-52.3%), Zacatecas (-50.4), Estado de México (-49.9%), Baja California Sur (-48.2%), Chiapas (-43 %), Puebla (-41.6%), Hidalgo (-40.4%) y Querétaro (-38.4%) son los estados con los resultados menos favorables.

• Únicamente seis entidades alcanzaron cifras positivas en los primeros cuatro meses del año: Colima (33.4%), Tabasco (24.8%), Veracruz (15.2%), Nuevo León (7.6%), Sonora (5.8%) y Campeche (4.1%), una situación que no permitió revertir la tendencia nacional.

Derivado de lo anterior se puede observar que se mantiene la tendencia a la baja del valor de la construcción realizada en las entidades del país.

• En abril se observó el valor más bajo desde que el INEGI genera este indicador (enero 2006).

• Lo anterior fue atribuible a que 25 entidades de la república mantienen una tendencia a la baja y cuatro de estancamiento:

o Únicamente tres exhiben una tendencia positiva: Aguascalientes, Campeche (aunque desde un nivel bajo) y Oaxaca (débilmente favorable).

o Lamentablemente, la mayor parte de las entidades que tienen un peso económico, demográfico o de rezago social más elevado en México se encuentran atrapados por una tendencia negativa.

La tendencia negativa de la construcción en la Ciudad de México, el Estado de México, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Guerrero, Puebla, Querétaro, Hidalgo o Tabasco, por citar algunos ejemplos relevantes, tendrá un efecto negativo sobre las condiciones sociales del país y al mismo tiempo representará un freno para la recuperación económica y de generación de empleo que México requiere tanto por la recesión que enfrenta en la coyuntura como por el rezago estructural que el sector de la construcción exhibe.

Adicionalmente es pertinente mencionar que el sector público tiene la oportunidad de revertir los recortes a la inversión en construcción que realiza y con ello superar la tendencia negativa que manifiesta.

• La contracción de abril (- 31.7%) propició que la inversión pública en construcción profundice su contracción. Se encuentra en el menor nivel desde el 2006.

• Durante los primeros 4 meses del 2020 la caída fue de (-) 22.9%.

• En abril, las entidades que presentaron la mayor disminución en inversión pública en construcción fueron Nayarit (-87.9%), Oaxaca (-84.3%), Morelos (- 83.0%), Baja California Sur (-78.0%), Estado de México (-75.2%), Quinta Roo (-71.3%), Zacatecas (-70.5%), San Luis Potosí (-64.9%), Chihuahua (-64.5%) y Guerrero (-58.6%).

• Solamente ocho entidades tuvieron un incremento en el valor de la construcción pública realizada en las mismas: Tlaxcala (218.8%), (Tabasco (124.8%), Sonora (108.7%), Yucatán (104.6%), Puebla (36.6%), Durango (30.7%), Jalisco (30.1%) y Campeche (17.7%) file:///VozIndustria-20200622-Vol-08-Num-220-Por-que-Mexico-no-cree-en-la-construccion.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

24 de junio de 2020

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