Recesión industrial: Herencia de un modelo neoliberal sin Política Industrial

Resumen

 

  • Negar la aplicación de una verdadera política industrial a México representó cerrar el camino al desarrollo social y económico.
  • El desarrollo industrial moderno, vinculado con un sistema educativo de alta calidad e interrelacionado a la creación de empresas nacionales de alto valor agregado, constituye el mecanismo para superar los rezagos socioeconómicos y demográficos que todas las naciones enfrentan.
  • En México, por el contrario, se negó al desarrollo industrial y se sigue pagando la factura: la destrucción sistémica de la industria nacional de alto valor agregado le ha convertido en una gran base maquiladora de exportación.

 

o Pocas empresas nacionales han logrado sobrevivir y hoy enfrentan el acoso tanto de la competencia desleal externa como de la, mal comprendida, libre competencia interna.

 

  • Las cifras del INEGI confirman la inercia de la carencia de una Política Industrial:

 

o          Existe una recesión en el sector industrial.

o Se acumulan 8 meses de caídas consecutivas.
o El promedio de la caída industrial durante los primeros 6 meses del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de (-) 1.8%. La cifra más débil para un inicio de sexenio de los últimos 4.
o En mayo el retroceso fue de (-)3.1%, la mayor caída desde octubre del 2009.

▪ De los 29 componentes principales de la actividad industrial 19 exhibieron una tasa de variación negativa.

▪ Con ello se confirmó la tendencia negativa en 16 componentes y un estancamiento en 3.

▪ No obstante, debe señalarse que el incremento positivo observado en mayo de 4 componentes fue menor al 1%.

 

o Lo anterior reafirmó que el PIB potencial de la industria y el de la construcción siguen a la baja. Han sufrido un daño estructural que ha propiciado que su ciclo económico también disminuya.

o El ciclo industrial de Estados Unidos también se  hadebilitado.

 

  • En consecuencia, se reafirma la necesidad de establecer una estrategia de política económica diferente, que se aleje del dogma neoliberal de que “la mejor política industrial es la que no existe”.

o Si prevalece la lógica heredada la industria mexicana continuará en una fase recesiva y se corre el riesgo que ello llegue con mayor fuerza a un mercado interno que ya se ha debilitado.

 

Análisis

 

Negarle una verdadera Política Industrial a México fue negar el camino del desarrollo a su sociedad y economía.

 

  • La ausencia de una estrategia integral en materia industrial cerró el paso a la innovación tecnológica, al encadenamiento productivo y al crecimiento socialmente inclusivo.

 

Durante los últimos 30 años el mayor avance social y económico radicó en las naciones que implementaron una política industrial ambiciosa: sin importar su rezago productivo, tecnológico y elevado nivel de pobreza, China, Corea del Sur, Japón, Vietnam, Singapur, Malasia, Taiwán, Hong Kong e Indonesia observaron inteligentemente que el futuro de su desarrollo no residía en las ventajas comparativas que les otorgaba su sector primario, dotación de recursos básicos o los bajos salarios, comprendieron lo que era una lección de la historia económica exitosa en Europa y Estados Unidos:

 

  • El desarrollo industrial moderno, estrechamente vinculado a un sistema educativo de alta calidad e interrelacionado a la creación de empresas nacionales de alto valor agregado constituye el mecanismo para superar los rezagos y retos socioeconómicos y demográficos que todas las naciones enfrentan.

 

En México, por el contrario, se negó al desarrollo industrial. La famosa frase, que en la práctica sigue viva, “la mejor política industrial es la que no existe” creo una factura que México sigue pagando: la destrucción sistémica de su industria nacional de alto valor agregado que la ha convertido en una gran base maquiladora de exportación. Pocas empresas nacionales han logrado sobrevivir y hoy enfrentan el acoso tanto de la competencia desleal externa como de la mal comprendida libre competencia interna.

 

Lamentablemente las cifras de los últimos 8 meses confirman que la inercia de la carencia de una Política Industrial: en función de la información publicada por el INEGI para el mes de mayo, se puede aseverar que la recesión del sector industrial es una realidad innegable que requiere una visión de política económica diferente.

 

No únicamente se observan 8 meses consecutivos de caída a tasa anual, también es evidente que la fuerza de la contracción aumenta.

 

  • En mayo el retroceso fue de (-)3.1%, la mayor caída desde octubre del 2009.
  • De igual forma no se había apreciado un encadenamiento de caídas tan amplio desde la recesión de hace 10 años.
  • Derivado de ello, el promedio de los primeros seis meses de la actual administración promedia un retroceso de (-) 1.8%.

 

Uno de los costos más elevados es estructural: no solamente se debe poner atención a la variación negativa de la actividad industrial, también es necesario observar la caída de su capacidad potencial. Esto último se traduce en un retroceso de la posibilidad de generar crecimiento económico vigoroso en el corto plazo, para lograrlo se requerirá de un proceso de inversión pública y privada robusto que deje atrás las restricciones.

 

¿Por qué se debe revertir la tendencia de la precarización industrial? En esencia porque ello tiene un efecto negativo en el mercado laboral. La evidencia es clara. De acuerdo con las estadísticas del IMSS, durante los primeros seis meses de la actual administración (diciembre-mayo) se han perdido 75 mil empleos formales, casi 63 mil de esa reducción se encuentra en el sector de la construcción. La razón de esto último se vincula con la reducción de su capacidad potencial.

 

¿Qué provocó lo anterior? La contracción de la inversión pública y privada en el sector industrial nacional. Como se recordará del reporte previo Economía mexicana: ¿con los motores apagados?:

 

  • La inversión física se contrajo (-) 16.4% (enero-mayo del 2019).
  • Desde diciembre del 2012, el número total de meses en los que los distintos

componentes de la inversión fija bruta han registrado una tasa de variación anual negativa. Del total de 77 meses:

 

o La inversión Fija Bruta Total contabiliza 32 caídas (42% del total de meses analizado).

o Inversión en maquinaria y equipo nacional: 34 retrocesos (44% de los meses).
o Construcción: 47 meses (61% del total de meses)
o La contracción de la inversión privada implicó un freno al 17% del PIB.
o Un efecto colateral del cierre de la inversión física es que ello se vinculó con una desaceleración en el sector industrial: caída de (-) 1.5% que en promedio anual desde diciembre del 2018 y abril del 2019. Se afectó al sector que representa casi 30% del PIB.

 

Con el resultado de mayo el promedio de caída llegó a (-) 1.8% y exacerbó la tendencia a la baja del PIB potencial en la industria y la construcción.

 

Adicionalmente se debe observar la ampliación de los efectos negativos de la recesión industrial.

 

Lo descrito implica que el ciclo económico de la industria mexicana continua a la baja, una situación que comenzó hace un año pero que se ha exacerbado. A la situación interna de la industria se deberá agregar la desaceleración del ciclo industrial en Estados Unidos, la cual comenzó a finales del 2018 y la cual afectará con mayor fuerza a la economía mexicana durante el segundo semestre del 2019:

o En esta ocasión la pérdida de fuerza de la actividad productiva nacional no será compensada por la industria de Estados Unidos: tanto las manufacturas como la construcción del principal socio comercial de México también han comenzado a exhibir debilidad. Adicionalmente se debe recordar que la estrategia del presidente Donald Trump ya afecta el desempeño de algunos sectores exportadores.

 

Por ello, es relevante resaltar que se requerirá una modificación de la política económica nacional:

  • En mayo, 19 de los 29 componentes principales del sector industrial tuvieron una tasa negativa de crecimiento.

 

o Todos los componentes de la minería, entre los que se encuentra la extracción de petróleo y gas.

o Toda la construcción.

o La mayor parte de las manufacturas.

  • Al no contar con el motor industrial externo, la única alternativa es instrumentar una Política Industrial Emergente, de otra forma el daño social llegará a través de una mayor pérdida de empleo.

 

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Publicado por Revista Industria

12 de julio de 2019

 

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