Rumbo al 1º de julio, tres omisiones estratégicas

“Si no hay crecimiento económico no hay empleos y si no hay empleos no hay bienestar y si no hay bienestar no puede haber paz y tranquilidad”

Andrés Manuel López Obrador viernes 11 de abril.

A 7 meses del inicio de su gestión, la estrategia de su gobierno deberá realizar ajustes relevantes, de otra manera la magnitud de una desaceleración económica subestimada, la precarización del mercado laboral y las presiones de Estados Unidos se conjugarán con la inercia heredada para frenar el alcance de su gestión.

Resumen 

A un año de la victoria electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador existen tres elementos que deberán ser considerados por su administración para revertir algunas tendencias que generan elevados costos a una sociedad que ya ha vivido fuertes restricciones a lo largo de las últimas 4 décadas:

  • La desaceleración sistémica de la economía mexicana.
  • La precarización estructural del mercado laboral.
  • La presión que el presidente de Estados Unidos ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección.
  1. Una desaceleración sistémica de la economía mexicana que puede truncar los objetivos de la 4T
  • La planeación estratégica de la Cuarta Transformación (4T) se enfocó en los ejes político y social, dejando en un segundo plano el aspecto económico y el de las relaciones con Estados Unidos.
  • Paradójicamente la 4T confió en la inercia de bajo crecimiento económico registrado a lo largo de la administración federal previa.
  • Se estimó que con el anuncio de que se mantendrían finanzas públicas contablemente sanas y una conducción ortodoxa de las mismas bastaría para dar certidumbre a los grupos financieros y a la inversión. Ello no ocurrió.
  • En abril la tasa de crecimiento anual del IGAE fue de 0.3%. En cifras originales se contabilizó un retroceso de (-) 1.4%. El promedio de crecimiento en los primeros cuatro meses del 2019 se mantiene en 0.4%, similar al que se contabiliza desde diciembre del 2018.
  • Para abril, los principales sectores productivos se encuentran por debajo de su capacidad potencial y en el caso de la actividad industrial ya se observa una contracción estructural de dicha capacidad.
  • El efecto adverso llegó a través de la construcción que tiene una interacción directa con más de 50 ramas de la economía nacional, por lo que el efecto multiplicador de la austeridad rápidamente llegó a una parte significativa del sistema productivo.
  • Lo anterior era previsible porque el ciclo económico ya se encontraba a la baja desde julio del 2018.
  • Desde marzo se han multiplicado los sectores que exhiben tasas negativas de crecimiento económico o los que no crecen más del 1%.

 

II. La precarización del mercado laboral daña los objetivos de bienestar de la 4T

  • Las cifras de empleo reportadas por el IMSS para el mes de mayo causaron controversia: la generación de empleo fue de solamente 3,983 registros netos nuevos, una cantidad que se traduce en estancamiento.
  • Para el gobierno federal la información fue adversa porque uno de sus objetivos centrales es elevar el nivel de bienestar, el problema es que lo busca lograr con gasto social y no a través del mecanismo que ha sido exitoso a nivel mundial y a lo largo de la historia: crecimiento económico.
  • El resultado de la baja generación de empleo formal era esperado, la evidencia previa era contundente: los elementos estratégicos precursores de creación de empleo comenzaron a debilitarse desde el 2018 y en algunos casos desde el 2017.
  • La caída en la inversión contabilizada desde agosto del 2018 y la pérdida de fuerza en el registro de patrones ante el IMSS era una evidencia contundente:

▪  La inversión fija bruta de retrocedió (-) 3.2% durante el primer trimestre del 2019 en su comparación anual.

▪  Desde agosto se reportan 5 caídas en los últimos 8 meses disponibles. El promedio de la variación es (-) 2.0%. En lo que va del sexenio es (-) 3.6%.

▪  La inversión física del sector público federal tiene una contracción mayor (-) 16.8%.

  • La información del IMSS permite observar que la tasa de incremento en el registro de patrones alcanzó su mejor desempeño en marzo del 2017 cuando comenzó su descenso el cual se exacerbó a partir de mayo del 2018.
  • El mayor problema se ha observado en las empresas que exhiben la mayor contribución al PIB, las que emplean a más de 250 personas, aunque la afectación ya abarca a todos los patrones, sin importar el número de trabajadores que tienen.

III. La presión que el presidente de Estados Unidos ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección.

La estrategia de la 4T estimaba que con el acuerdo del TMEC se tenía tiempo para atender la agenda doméstica que es de interés del presidente López Obrador. Se olvidó que:

  • Donald Trump instrumenta un cambio geoestratégico que tiene como objetivo recapturar parte de los procesos productivos, de innovación y financieros que salieron de su país.
  • México olvidó que ya no existe el libre comercio, aún antes de la entrada en vigor del TMEC lo que existe es un comercio internacional administrado.

Para Donald Trump, como para cualquier Estado con visión geoestratégica, los acuerdos comerciales se encuentran subordinados al interés nacional. Por ello México no debe minimizar las presiones subsecuentes que se tendrán rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos y que tendrán como uno de sus elementos centrales a la relación con México.

Reflexión final

Debido a lo citado, se refrenda que México debe instrumentar un programa emergente de reactivación económica basado en las capacidades productivas internas, de otra forma la 4T podría ver afectado su plan estratégico. La fuerza combinada de la desaceleración económica, la precarización del mercado laboral y de las presiones de Estados Unidos puede provocar el colapso de la planeación e instrumentación de los programas del presidente López Obrador, a reserva de las dificultades internas que se observan.

Análisis 

A un año de la victoria electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador existen tres elementos que deberán ser considerados por su administración para revertir algunas tendencias que generan elevados costos a una sociedad que ya ha vivido fuertes restricciones a lo largo de las últimas 4 décadas:

  • La desaceleración sistémica de la economía mexicana.
  • La precarización estructural del mercado laboral.
  • La presión que el presidente de Estados Unidos ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección.
  1. Una desaceleración sistémica de la economía mexicana que puede truncar los objetivos de la 4T

¿Por qué el planteamiento? En principio el objetivo del Plan Nacional de Desarrollo (PND) presentado por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Unión tiene al bienestar, desarrollo social y equidad como objetivos estratégicos. Desafortunadamente ninguno de ellos se puede alcanzar con una economía que se debilita, el gasto público no tiene la capacidad de resolver los desequilibrios y restricciones creadas por el bajo crecimiento económico o peor aún de tasas negativas que ya se observan en varios sectores de la economía.

La planeación estratégica de la Cuarta Transformación (4T) se enfocó en los ejes político y social, dejando en un segundo plano el aspecto económico y el de las relaciones con Estados Unidos. En este último caso se pensó que el acuerdo alcanzado a través del TMEC sería suficiente para satisfacer las demandas del presidente Donald Trump. La videncia reciente muestra que ello no será así.

En el terreno económico, los Criterios Generales de Política Económica para el 2019 fueron transparentes: el escenario básico rumbo al 2024 presentó una actividad productiva que no será capaz de sobrepasar un crecimiento de 2.8%. La prospectiva base para el 2019 fue de 2%, una cifra que ya fue descartada por la mayor parte de los analistas y que en algunos casos se ha reestimado en únicamente 0.5% (Barclays).

Paradójicamente la 4T confió en la inercia de bajo crecimiento económico registrado a lo largo de la administración federal previa: el estancamiento estabilizador logró que el PIB exhibiera una tasa que promedió 2.4%, una cantidad modesta para las necesidades del país pero que no fue afectada por ciclos recesivos como los vividos en los tres sexenios previos.

El escenario planteado por la 4T estimó que con el anuncio de que se mantendrían finanzas públicas contablemente sanas y una conducción ortodoxa de las mismas bastaría para dar certidumbre a los grupos financieros y que el crecimiento del PIB se mantuviera en un rango de 2%. Ello no ocurrió, tanto las calificadoras financieras como las decisiones de inversión han mostrado que prevalece un entorno de incertidumbre sobre la economía. Las cifras son contundentes. Durante los primeros 5 meses de la gestión del presidente López Obrador el crecimiento económico promedia una tasa anual de únicamente 0.4%, la más baja para un inicio de sexenio desde 1995, cuando la crisis propició una contracción de (-) 2.2% para el mismo periodo de tiempo.

La magnitud de la actual desaceleración obligó a que en los denominados como Pre- Criterios de Política Económica para el 2020 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tuviera que hacer su primera corrección a la baja con solo 3 meses de vigencia de su estimación previa. Algo es seguro, en la presentación de sus proyecciones y presupuesto, septiembre de este año, seguramente presentará una nueva corrección con una proyección menor.

¿Qué ocurrió? La estrategia de la 4T confió en la inercia heredada del modelo neoliberal que propició un crecimiento de 2.5% en promedio anual durante las últimas décadas, pero no observó adecuadamente que la economía mexicana ya se encontraba en fase de desaceleración desde julio del año pasado, para el mes de diciembre era evidente el debilitamiento tanto en el sector industrial como en los servicios.

¿Por qué era importante considerar este factor? La capacidad de crecimiento potencial del PIB mexicano rondaba el 2.5%, por lo que una tendencia a la baja en su ciclo económico implicaba un resultado inferior a ese umbral. Para abril, los principales sectores productivos se encuentran por debajo de su capacidad potencial y en el caso de la actividad industrial ya se observa una contracción de dicho potencial: ello significa que el retroceso de la inversión ya afectó el acerco de maquinaria, equipo y construcción, además de la capacidad de innovación y desarrollo de capital humano.

¿Qué pasaría al aplicar un programa de recortes a la inversión y el gasto público? La consecuencia sería, como se ha confirmado, que la tendencia a la baja del ciclo económico se exacerbaría y que sería más pronunciada en los sectores productivos vinculados directamente.

  • En abril la tasa de crecimiento anual del IGAE fue de 0.3%. En cifras originales se contabilizó un retroceso de (-) 1.4%.
  • Con ello el promedio de crecimiento en los primeros cuatro meses del 2019 se mantiene en 0.4%, similar al que se contabiliza desde diciembre del 2018, cuando inició el actual sexenio.

El sector industrial fue el primero en recibir el impacto de los ajustes a la baja de la inversión pública, esencialmente a través de la construcción que además tiene una interacción directa con más de 50 ramas de la economía nacional, por lo que el efecto multiplicador de la austeridad rápidamente llegó a una parte significativa del sistema productivo.

  • En abril el sector industrial reportó el séptimo mes de caída consecutiva con una tasa anual de (-) 0.4%. El promedio del sexenio es (-) 1.5%, el menor promedio para un inicio de administración federal desde 1995.
  • La industria mexicana (actividades secundarias) enfrenta el mayor rezago en tanto que los servicios (actividades terciarias) se han desacelerado:
  • Las actividades terciarias contabilizaron un desempeño modesto en abril, un incremento anual de 0.5%. Dicho resultado es el segundo consecutivo que se encuentra por debajo del uno por ciento, y lo cual muestra el debilitamiento del mercado interno. Con ello, el promedio de los primeros 5 meses del sexenio es 1.1%.
  • Solo el sector primario conserva un ritmo positivo de crecimiento económico, aunque en abril ya comenzó a exhibir los primeros signos de agotamiento:
  • En el cuarto mes del año la tasa de crecimiento del IGAE de las actividades primarias fue de 1.9%, el más bajo desde octubre del año pasado. Con ello el promedio del sexenio se ubica en 4.8%, el segundo más elevado de los últimos cinco sexenios.

La consecuencia es que la mayor parte de la tendencia de los ciclos del sector servicios, que refleja la evolución del mercado interno, ya se encuentran a la baja. Las afectaciones han llegado tanto al consumo por menor (que mide la situación de los hogares) como al de las empresas (consumo al por mayor).

De igual forma el transporte, correos y almacenamiento, servicios financieros, servicios de alojamiento, servicios, profesionales, servicios educativos y de salud, actividades legislativas y gubernamentales muestran una tendencia a la baja.

La desaceleración del sector de los servicios junto con la recesión que se vive en la industria permite establecer la necesidad de un programa de reactivación económica para México.

  1. La precarización del mercado laboral daña los objetivos de bienestar de la 4T

Las cifras de empleo reportadas por el IMSS para el mes de mayo causaron controversia: la generación de empleo fue de solamente 3,983 registros netos nuevos, una cantidad que se traduce en estancamiento. Para el gobierno federal la información fue adversa porque uno de sus objetivos centrales es elevar el nivel de bienestar, el problema es que lo busca lograr con gasto social y no a través del mecanismo que ha sido exitoso a nivel mundial y a lo largo de la historia: crecimiento económico.

El resultado de la baja generación de empleo formal era esperado, la evidencia previa era contundente: los elementos estratégicos precursores de creación de empleo comenzaron a debilitarse desde el 2018 y en algunos casos desde el 2017.

Aplicar una política restrictiva en materia de inversión pública exacerbó la desaceleración económica que se había incubado en México.

  • Para el caso del mercado laboral, desde junio del año pasado, el registro de trabajadores y patrones ante el IMSS comenzó a perder fuerza, por lo que la aplicación de restricciones a la inversión y el gasto público exacerbó una desaceleración que ya era manifiesta.
  1. a) La caída del empleo formal fue precedida por dos factores de debilidad: el bajo registro de empleadores y la contracción de la inversión

¿Quién genera el empleo formal en México? La respuesta derivada de las cifras oficiales generadas por el INEGI y el IMSS es clara: el sector privado.

  • De acuerdo con las Estadísticas a propósito del día de la Administración Pública que se dieron a conocer por parte del INEGI el pasado 20 de junio:
  • Al cierre de 2017, laboraban 4 198 846 personas en las administraciones públicas federal y estatal, de las cuales 40.4% formaban parte del gobierno federal. En el ámbito municipal, laboraban 1 012 348 personas al cierre de 2016.
  • Con base a dicha información el sector público mexicano da empleo a poco más de 5.2 millones de mexicanos.
  • De acuerdo con el INEGI al cierre del 2017 la Población Económicamente Activa era 54.6 millones de personas, de las cuales 52.9 millones estaban ocupadas.
  • En este sentido es evidente que, al descontar el empleo generado por el sector público en sus tres niveles de gobierno, más del 90% de la ocupación y empleo se crea por el sector privado.
  • El contexto descrito permite entender que el debilitamiento en el registro de patrones, como se denomina por parte del IMSS a quienes dan empleo formal, permitía inferir la menor creación de empleo que se observaría en la económica nacional.
  • La información del IMSS permite observar que la tasa de incremento en el registro de patrones alcanzó su mejor desempeño en marzo del 2017 cuando comenzó su descenso el cual se exacerbó a partir de mayo del 2018.
  • El mayor dinamismo de la economía mexicana, en términos de valor agregado, altas remuneraciones a los trabajadores, productividad laboral y valor de las exportaciones) se observa en las empresas de mayor tamaño (emplean a más de 1,000 trabajadores). En este sentido, las cifras disponibles hacen evidente que el debilitamiento en el registro de empleo inició en octubre del 2018.
  • El mensaje del debilitamiento fue más intenso en el registro de patrones que dan empleo en un rango de entre 501 y 1,000 trabajadores, ahí la pérdida de fuerza comenzó en octubre del 2017

Con una tendencia a la baja menos pronunciada pero sistemática se tiene a la evolución del registro en el número de patrones que emplean entre 251 y 500 trabajadores. En este caso el descenso de la tasa de crecimiento comenzó en septiembre del 2017. Para el caso de los patrones que dan trabajo entre 51 y 250 personas, la tendencia decreciente comenzó en junio de 2018.

  1. b) Lacontracción de la inversión

Sin inversión no hay crecimiento económico.

  • De acuerdo con la información del INEGI, la inversión fija bruta de retrocedió (-) 3.2% durante el primer trimestre del 2019 en su comparación anual.
    • La información mensual del INEGI permite observar que desde agosto se reportan 5 caídas en los últimos 8 meses disponibles. Desde agosto el promedio de la variación es (-) 2.0%, en lo que va del sexenio es (-) 3.6%.
  • Para el caso de la inversión física realizada por el sector público federal la contracción es mayor (-) 16.8%.

La consecuencia natural de la variación negativa en inversión y registro de nuevos patrones ante el IMSS era la menor generación de empleo formal, tal como lo reportó el IMSS y de la precarización del mercado laboral, como lo ha contabilizado el INEGI.

III. La presión que el presidente de Estados Unidos ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección.

La estrategia de la 4T estimaba que con el acuerdo del TMEC se tenía tiempo para atender la agenda doméstica que es de interés del presidente López Obrador. En este sentido se minimizó la posibilidad de que Donald Trump volviera a presionar al nuevo Gobierno de México. Se olvidó que:

  • Donald Trump instrumenta un cambio geoestratégico que tiene como objetivo recapturar parte de los procesos productivos, de innovación y financieros que salieron de su país.
  • Hoy, como no se veía desde hace décadas, se encuentra vigente la aseveración: “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”.
  • México, al ser el principal socio comercial de Estados Unidos, debe considerar que eso implicará un cambio sustancial en la relación construida bajo el TLCAN:ya no existe el libre comercio, aún antes de que la entrada en vigor del TMEC lo que existe es un comercio internacional administrado.

Para Donald Trump, como para cualquier Estado con visión geoestratégica, los acuerdos comerciales se encuentran subordinados al interés nacional. Por ello México no debe minimizar las presiones subsecuentes que se tendrán rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos y que tendrán como uno de sus elementos centrales a la relación con México.

Reflexión final

Debido a lo citado, se refrenda que México debe instrumentar un programa emergente de reactivación económica basado en las capacidades productivas internas, de otra forma la 4T podría ver afectado su plan estratégico. La fuerza combinada de la desaceleración económica, la precarización del mercado laboral y de las presiones de Estados Unidos puede provocar el colapso de la planeación e instrumentación de los programas del presidente López Obrador, a reserva de las dificultades internas que se observan.

Fuente: https://idic.mx/wp-content/uploads/2019/06/VozIndustria-20190624-Vol-07-Num-159-Omisiones-estrategicas.pdf

Publicado por Revista Industria

24 de junio de 2019

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