Seminario Económico COVID-19: un día después

El proyecto industrial en el marco de la pandemia

Un Estado desarrollador industrial

La Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), en conjunto con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), El Colegio de México y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, llevó a cabo la segunda presentación del Seminario Económico COVID-19:un día después.

Manuel Pérez Cárdenas, jefe de la Oficina de Presidencia de la Confederación, recordó que éste es un espacio pensado y dedicado para el análisis de las opciones a futuro del país y de la industria después del COVID, esta tremenda circunstancia que vivimos actualmente. Asimismo, presentó una semblanza de José Luis de la Cruz, quien fue el expositor en esta ocasión.

Arturo Oropeza, vicepresidente del IDIC e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, subrayó que el seminario pretende dar una aproximación a la pregunta de qué sigue después del COVID-19, para lo que al día de hoy difícilmente se tiene una respuesta, y que con estas presentaciones se busca, desde el punto de vista económico, determinar cuál va a ser la política pública a seguir, así como la estrategia integral del país. Añadió que este tema es una preocupación de todos los países desarrollados y en vías de desarrollo para tratar de entender este nuevo mundo que hoy se nos presenta, incierto, complejo y que obliga a encontrar nuevas respuestas.

Resaltó que José Luis de la Cruz es un gran conocedor del tema económico, que ha sabido tocar las líneas más sensibles de los tópicos que preocupan, sin descuidar la visión de mediano y largo plazo, así como identificar cuál es la mejor ruta para el país.

José Luis de la Cruz, presidente del IDIC y presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Confederación, inició su presentación señalando que la política industrial no debe ser vista como un elemento aislado, sino como la pieza angular de un Estado que cumple con su capacidad de generar bienestar a través de bases productivas, porque eso le da sostenibilidad y genera la capacidad de que esté vigente a lo largo del tiempo, al incorporar temas como educación, innovación, progreso tecnológico y capacidades productivas, que tienen al ser humano como elemento fundamental.

Recordó que el Presidente de la República ha hecho el planteamiento de ir hacia un Estado de Bienestar, lo cual consideró adecuado, pero se preguntó si nuestra capacidad como economía nos permite aspirar a generarlo en las condiciones actuales o si se requieren cambios para lograrlo. En este sentido, planteó los siguientes elementos fundamentales:

Ø Reconocer que la economía mexicana no está viviendo su mejor momento, confirmado por sus niveles de pobreza, informalidad y precarización del mercado laboral.

Ø México carece de un modelo de crecimiento económico.

Ø Los elementos estructurales hoy se ven exacerbados por una recesión, que podría llevar al PIB a tener una caída de 6.7%; y se llega a esta situación después de 18 meses de caídas consecutivas en la actividad industrial, lo que ha generado que 12.5 millones de mexicanos no tengan el ingreso necesario para vivir bien, que de no resolverse podría llegar a 70 millones de mexicanos en pobreza por ingresos.

Aseveró que menos del 10% de las personas ocupadas en el país ganan más de tres salarios mínimos, es decir, el 90% de las personas que cuentan con un empleo ganan menos de 10 mil pesos al mes, lo que da una idea del desafío de poder alcanzar un Estado de Bienestar sin tener bases productivas, porque el Estado tendría que complementar lo que no está generando la economía, pero éste tiene fuertes carencias financieras.

De la Cruz reiteró que es correcto hablar del objetivo de alcanzar un Estado de Bienestar, pero lo relevante es cómo se va a lograr, cuáles son los cimientos para garantizar que sea viable y sustentable. Se preguntó por qué no confiar en la política industrial, en lo único que ha dado resultados de crecimiento para sacar de la pobreza y la marginación a una decena de países en el este de Asia y que ha logrado que se puedan mantener los niveles de bienestar en Alemania.

Agregó que si se quiere hablar de un Estado de Bienestar se debe tener una base productiva sólida, se necesita un Estado Desarrollador Industrial, en donde se generen las condiciones adecuadas para que el sector productivo privado, industrial y los servicios de alto valor agregado tengan las condiciones favorables para generar riqueza y distribuirla de manera equitativa y de forma sostenible y reconoció que en el tema de valor agregado el Estado mexicano es el que ha fallado en generar una política económica exitosa.

Comentó que hay un profundo cambio estructural que ha ocasionado una recesión a nivel global, ante la cual hay que hacer uso de nuevas estrategias de política económica para enfrentarla y que en otros lugares del mundo, lo que se está viendo como solución es la reactivación de la política industrial, pero en México lo que se ve es la caída de la capacidad potencial de la industria mexicana, “pareciera que vamos en la trayectoria contraria a lo que se está viendo como el mecanismo de salvamento para enfrentar la recesión”.

Aseguró que el gran problema de nuestro país es no tener política industrial, que acaba limitando la capacidad de crecimiento. Agregó que hoy el mundo está cambiando, replanteando su política industrial y la pregunta es ¿por qué México no? Explicó que intentar volver al mundo como existía antes del Covid-19 es volver a un mundo con 52.4 millones de personas en pobreza, 56% de la población en la informalidad, en donde la actividad industrial cae en 18 meses consecutivos y su promedio de crecimiento en los últimos 20 años no supera el .5%, y ésta no tendría que ser nuestra aspiración, sino revertir la situación.

El Presidente del IDIC indicó que México no ha logrado generar una fórmula que le permita incorporar mayor capacidad de transformación e innovación a lo que produce, somos exportadores de maquila, exportamos productos de alta tecnología pero donde la innovación mexicana es muy baja, por el contrario, China en términos del valor agregado per cápita es creciente y eso genera riqueza. Otro problema relevante es el bajo contenido nacional.

Reiteró que nuestro país es básicamente un adoptante de la innovación, “lo cual es paradójico, porque al mismo tiempo instrumentamos una gran apertura económica sin tener bases de innovación”. Dijo que México ha perdido fuerza en términos de innovación industrial, es un gigante macro exportador con pies de barro, es decir, sí contabiliza mucha exportación (ocupamos el lugar 15 de exportaciones), pero lo hace con tecnología prestada y ensamblando lo que se fabrica como insumos en otro lugar del mundo.

Apuntó que hay una propuesta de desarrollo industrial elaborada por el IDIC y por CONCAMIN que se entregó al presidente López Obrador y donde están los elementos de política industrial que se consideran fundamentales para enfrentar la situación no sólo de coyuntura, sino estructural. Subrayó que el IDIC ha planteado una política industrial con alto desarrollo

tecnológico, indispensable si México quiere estar en sincronía con lo que otras naciones están realizando como respuesta a la situación generada por el coronavirus, así, México tendría que avanzar en desarrollar sus sectores industriales tradicionales, pero también en la parte de economía digital y economía del conocimiento, asociadas a la Industria 4.0.

Asimismo, consideró que se requieren instituciones, desarrollo de capital humano, investigación, infraestructura, instrumentos financieros con mayor sofisticación de mercado, una nueva generación de empresas más sofisticadas, que resulten en productos, bienes y servicios de mayor tecnología, una estrategia integral de fondo que sea transversal no sólo hacia el sector público, sino que genere vínculos asociativos positivos con el sector privado, la academia y la sociedad en general.

En concreto, dijo que la propuesta es una política industrial de calidad mundial, no se habla de subsidios ni proteccionismos, sino que sea globalmente productiva y competitiva y que el enfoque sea inclusión social, pues se tiene que ayudar al desarrollo de México.

Detalló que en el modelo conceptual, el objetivo final es prosperidad social, lo previo es el crecimiento económico, que no es sinónimo de bienestar, pero que significa generar riqueza. Por otro lado se debe garantizar el bienestar social con bases productivas y el común denominador es el empleo formal, así, desarrollo de capital humano, innovación y progreso tecnológico e inversión, todo bajo los siguientes elementos: encadenamiento productivo; contenido nacional; valor agregado; y sistemas de generación y transferencia de innovación, lo anterior tiene un elemento previo que se refiere a generar competitividad industrial sistémica, y todo queda definido por una política industrial.

El también presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN comentó que como elemento fundamental se requiere competitividad industrial sistémica, que gira alrededor del contenido nacional, valor agregado, y transferencia y generación de innovación, donde el ser humano está al centro de la política industrial. La población mexicana debe estar lista para el progreso tecnológico, que va a impactar en nuestras formas de vida, sobre todo después del COVID se generará una gran recesión, de la cual surgirá un mundo que requerirá generar riqueza y a partir de ello empleo y bienestar.

Por tanto, dijo, debemos preocuparnos por una mejor formación de capital humano y detonar centros de manufactura avanzada, de lo contrario no se estará en capacidad de entrar en esta etapa, lo cual tendrá una consecuencia en la producción de insumos intermedios que llegan de otros lugares del mundo y posteriormente de bienes de capital, de maquinaria y equipo que requieren mayor innovación, lo que debe alimentar a sectores y regiones estratégicas para el crecimiento, el empleo y el bienestar.

Consideró que si se quiere desarrollar el sur-sureste, se requiere darle una lógica, no rescatar nada más de la pobreza por medio de programas asistenciales a la población, sino a través de generar los puentes de comunicación necesarios para lograr crecimiento y desarrollo. Puntualizó que la participación de la banca de desarrollo es fundamental y mencionó tres elementos esenciales para generar una lógica sostenible con bases productivas: educación de calidad; industria, innovación e infraestructura, y alianzas, pactos o acuerdos.

Aclaró que no se debe olvidar que estamos en medio de una guerra geopolítica y geoeconómica por la innovación tecnológica, y México la va a tener que enfrentar con una política industrial. Añadió que están también los capítulos del T-MEC que hablan de las definiciones de contenido regional y nacional, los cuales son rubros de áreas tecnológicas de la

industria, que aplican líneas muy restrictivas para las importaciones de otros lugares del mundo en el área de innovación tecnológica, y México no podrá aprovechar las ventajas del T-MEC si no incorpora esta lógica.

Finalmente indicó que el costo de no aplicar estas medidas ante la coyuntura que generó el COVID es que de los 12 y medio millones de mexicanos que perdieron su fuente de empleo, sin las medidas adecuadas de política industrial, al menos la mitad sigan enfrentando los saldos de una recesión, donde el gasto social no alcanza, por ello la política industrial y el Estado Desarrollador industrial pueden ser el fundamento sólido para aspirar al Estado de Bienestar.

Arturo Oropeza señaló que la presentación deja una propuesta que va por varias líneas que invitan a la reflexión y para un debate en el cual se analice con seriedad y compromiso el mediano y largo plazo del país.

Manuel Pérez Cárdenas indicó que en CONCAMIN están convencidos que la asociación con la academia es una gran necesidad en el México de nuestro tiempo, que rinde grandes frutos y permite, en este caso particular, acceder a la oportunidad de conocer lo que está pasando realmente en el país, y necesaria para participar en la reconstrucción de una visión de un México mejor, progresista y justo, para las futuras generaciones.

Publicado en Revista Industria Digital

09 de junio de 2020

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