Tiempo de Infraestructura. Por Eduardo Ramírez Leal, Presidente de la CMIC

México requiere de una visión estratégica y de largo plazo para convertirse en un país próspero e incluyente. Por su propia naturaleza, en términos de montos y lapsos de las inversiones, así como su impacto en las oportunidades y el bienestar de la población, la infraestructura es particularmente relevante, ya que generan más de 6 millones de puestos de trabajo y representa alrededor del 8% del Producto Interno Bruto (PIB).

Cuando se habla de infraestructura generalmente se trata de los grandes proyectos de inversión y de las obras emblemáticas de los gobiernos en curso.

Sin embargo, es también hablar de salud, educación, agua, energía, comunicación y transportes, etc.

Es casi imposible pensar en un sector que no esté relacionado con la construcción de infraestructura y por ende con productividad y competitividad del país, motivo por el cual, el Foro Económico Mundial (FMI) que dirige Christine Lagarde, resalta la estrecha relación que existe entre el desarrollo de la infraestructura y el desarrollo de las naciones.

La falta de recursos nos obliga a hacer más con menos. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señala que la recaudación fiscal de México equivale a 16.2% del PIB, mientras que el promedio de los países de Latinoamérica es de 22.8% del PIB y el de los países miembros de la OCDE alcanza el 34.2% del PIB.

Además vivimos en un contexto de bajo crecimiento económico, altas tasas de interés, y una fuerte incertidumbre internacional, que nos obliga a aprovechar al máximo cada peso invertido.

El inicio de la administración federal significa importantes oportunidades y cambios. Por una parte, hemos visto una fuerte reconfiguración del presupuesto a favor de los programas sociales como medida para combatir la desigualdad y la pobreza: a la par de una decidida voluntad por combatir la corrupción.

Pero, por otra parte, es también necesario invertir en la construcción de infraestructura para reactivar la economía y generar bienestar, más aún al considerar que la construcción está ligada con tres de cada cuatro actividades económicas del país.

Sin embargo, la inversión pública del Presupuesto de Egresos de la Federación en 2019 apenas alcanza 2.7% del PIB, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) establece un nivel mínimo de inversión de 5% para países como México.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) es una aliada permanente en el desarrollo nacional. Por tal motivo, y como órgano de consulta y colaboración del Estado, ha realizado diversas acciones para poder ofrecer a la nueva administración propuestas que fomenten un círculo virtuoso de inversión en obra.

Muestra de ello es que, desde el año pasado le hicimos llegar a todos los candidatos el documento Infraestructura Sostenible 2030 Hacia una Política Pública de Infraestructura para el Crecimiento y el Bienestar.

Hemos trabajado en el acercamiento con las diferentes dependencias del gobierno para generar sinergias de mano con el gobierno mediante los grupos de trabajo y convenios. Además participamos en foros regionales de consulta para impulsar cambios en la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con las mismas, y estaremos presentes en los foros a realizarse sobre la Ley de Aguas Nacionales, para contar con un marco legal adecuado de que impulse la realización de las obras que México requiere, pero también que sea moderno y capaz de responder a los retos de transparencia y combate a la corrupción que tanto demandamos.

Desde la CMIC queremos aportar nuestro granito de arena para construir un México mejor, esto significa lograr un país más competitivo, con más y mejor empleo, donde disminuya la desigualdad y la pobreza, y mejore la calidad de vida de todos los mexicanos.

Fuente: El Heraldo de México

Publicado por Revista Industria

21 de mayo de 2019

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