La estrategia de CONCAMIN: una agenda compartida con la cuádruple hélice

En el umbral de los 100 años de existencia, CONCAMIN se consolida ante la sociedad como un organismo empresarial sólido, responsable, con historia, con presente y con futuro.

Representar a la industria de México constituye una gran responsabilidad, pero a la vez significa una gran oportunidad para contribuir al desarrollo económico y social del país. La industria es, por mucho, un gran motor que impulsa al desarrollo, que genera empleos; es también un soporte sólido que brinda estabilidad económica y social.

La industria es el gran círculo virtuoso representado por una cadena de valor que se integra por quien invierte su patrimonio y su talento para producir, para crear, para satisfacer una necesidad humana; por quien consume dichos productos o servicios en aras de satisfacer dicha necesidad, entregando a cambio los frutos de su trabajo y de su esfuerzo.

Dentro de este gran círculo virtuoso hay historias de éxito y de fracaso, de triunfos y de derrotas. Pero sobre todo, hay un gran amor por este país; hay una relación prácticamente espiritual de quien produce y crea en esta tierra, de quien entrega su esfuerzo y su trabajo, de quien consume lo hecho en México.

Uno de los aspectos más relevantes sin duda en esta tarea de representación de la industria, ha sido el diseño de una estrategia con una visión de cinco años, la cual nos ha marcado un rumbo y nos ha permitido cumplir con metas claras, a través de la ejecución de proyectos e iniciativas estratégicas bien delimitados y dirigidos.

En ese contexto, a casi dos años de haber planteado y acordado la estrategia de CONCAMIN, los avances son muy significativos en cada uno de los cuatro ejes estratégicos: competitividad industrial, encadenamiento productivo, innovación y talento.

Empero, quizá el logro más importante ha sido la articulación de una propuesta sólida que ha dado lugar a la alineación no sólo de un mensaje, sino de acciones concretas entre los diversos actores de la triple hélice. En términos prácticos, CONCAMIN ha sido convincente ante actores internos y externos, por la claridad, la sencillez y la eficacia de la estrategia.

Identificar temas en común y transversales a los diversos sectores de la industria, no ha sido tarea fácil, sin embargo, por citar algunos ejemplos, hoy nadie duda que existen grandes oportunidades para el encadenamiento productivo en diversos sectores y regiones del país; que el modelo CONCADENA ofrece una gran propuesta de valor que parte de la identificación de una demanda clara de productos y servicios, con especificaciones y características precisas, que nos facilita la localización de proveeduría mexicana o que nos ayuda a identificar las brechas para el desarrollo de proveeduría, para en esa medida proponer el rediseño de políticas públicas, de fondos y programas, a fin de dar “tiros de precisión” que contribuyan al encadenamiento productivo.

Hoy en todos los sectores estamos convencidos de que debemos innovar en los productos y servicios que ofrecemos y con ello agregar el mayor valor posible. Para ello seguimos trabajando en la tarea de definir al Sistema Mexicano de Innovación Industrial, que permitirá identificar y sobre todo, articular a los actores más relevantes del ecosistema de innovación que impactan o que podrían impactar en la industria, a efecto de abordar de manera eficaz las brechas que existen en cada uno de los sectores industriales, en el camino hacia una Cuarta Revolución Industrial.

Por otra parte, la construcción de una política industrial de nueva generación a partir de la propuesta de una Gran Alianza con los tres poderes del Estado y los tres niveles de gobierno, nos ha permitido iniciar un diálogo de alto nivel, de frente y transparente, que ha sentado las bases para revisar los fundamentos de la política industrial, alineados a la recientemente creada Ley para Impulsar el Incremento Sostenido de la Productividad y Competitividad de la Economía Nacional.

Aunado a lo anterior, la propuesta de abordar la competitividad del país, de las regiones y de la industria, como un asunto de Estado y sistémico, que merece especial atención y que requiere de grandes acuerdos para establecer agendas de proyectos cuyo impacto en la competitividad se encuentre debidamente identificado y evaluado, ha sido no sólo bien recibida, sino que además, ha sido apoyada de manera decidida e institucional por parte del sector público.

Finalmente, el reto de acercar a la industria con los jóvenes, a efecto de desarrollar talento innovador que se inserte lo más pronto posible en la vida laboral o que obtenga las herramientas necesarias para emprender con éxito, ha sido también una pieza fundamental en la estrategia, que se instrumenta a través de diversas iniciativas cuyos resultados son ya una realidad.

Así las cosas, la estrategia de CONCAMIN se ha convertido en una clara agenda de trabajo no sólo para la industria, sino también para los sectores público y académico. Con ello queda de manifiesto que la triple hélice sólo permite emprender el vuelo una vez que gira en el mismo sentido, una vez que encontramos puntos de coincidencia en torno a intereses compartidos para bien de este gran país del que formamos parte y en el que creemos firmemente.

  

 

 

Por Enrique Rubio León
Director de la Oficina de Gestión de la Estrategia

 

 

 

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