Los claroscuros de la industria mexicana en 2018

El 2018 fue un año complicado para la industria nacional. Sin duda, temas como la incertidumbre por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, ahora T-MEC), las elecciones presidenciales, el incremento en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, la imposición de aranceles al acero y al aluminio por parte de la administración Trump, entre otros, causaron mella en la industria nacional. En el presente análisis se hace un recuento de cuál fue la evolución de la industria mexicana en 2018, con el fin de conocer de mejor manera cuál es el punto de partida (desde el punto de vista estadístico) para la definición e instrumentación de una política industrial por parte de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con cifras del INEGI, en el 2018 la industria en su conjunto representó el 31.4% del Producto Interno Bruto (PIB) total, equivalente a casi 7.5 billones de pesos. Cabe señalar que en lo que va del siglo XXI, la máxima participación de la industria dentro del PIB se registró en el 2008 (34.8%) y la menor en el 2016 (29.5%).

2018/p: Dato al tercer trimestre del año
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI

Ahora, en cuanto a la distribución porcentual de cada una de las actividades que conforman el PIB industrial, tenemos que la minería representó el 14.5%; la generación de electricidad, gas y agua fue el 6.5%, la construcción representó el 24.3%, mientras que las industrias manufactureras fueron el componente más grande, representando el 54.7% del PIB industrial de México. Es así que en el 2018, las actividades manufactureras representaron el 17.17% del PIB total de México.

En materia de empleo, cabe señalar que al 31 de enero de 2019 había 20.174 millones de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de este total, 7.395 millones laboraban en la industria, lo que representa el 36.7% de todos los empleos formales del país. En cuanto a la industria manufacturera, al cierre de enero de este año tenía registrados 5.488 millones de trabajadores en el IMSS, lo que representa el 27.2% del total. Cabe señalar que en el 2018, la industria nacional generó 238 mil puestos de trabajo registrados ante el IMSS, lo que representa el 31.6% del total creado en dicho año.

Ahora, en cuanto a la evolución del volumen producido por la industria en 2018, tenemos que desafortunadamente ésta registró un desempeño muy por debajo de su potencial. De acuerdo a cifras del INEGI, el crecimiento del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial en México fue de apenas 0.2%, lo cual fue producto de una caída en la minería de -5.5%; un aumento en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final de 2.1%; un incremento de 0.6% en la construcción y un aumento de 1.7% en las industrias manufactureras.

En cuanto a la evolución de las diferentes actividades que comprenden la industria manufacturera, vemos que 15 de ellas registraron incremento en términos reales, mientras que 6 observaron una disminución. A continuación se mencionan las que crecieron en el 2018 ordenadas de mayor a menor tasa de incremento, y en paréntesis se indica el porcentaje de aumento: impresión e industrias conexas (7.4%); fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (6.6%); fabricación de muebles, colchones y persianas (6.5%); industria de las bebidas y del tabaco (5.6%); fabricación de equipo de transporte (3.8%); fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (3.7%); fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.0%); fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (1.9%); industria alimentaria (1.8%); fabricación de maquinaria y equipo (1.4%); fabricación de productos metálicos (1.3%); industria del plástico y del hule (1.3%); industria del papel (1.2%); fabricación de productos a base de minerales no metálicos (0.8%); y fabricación de prendas de vestir (0.8 por ciento).

Por su parte, a continuación se presentan las actividades que registraron una caída en el volumen físico de su producción durante 2018, en paréntesis se indica su variación porcentual: industria química (-0.5%); industrias metálicas básicas (-1.8%); curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.9%); industria de la madera (-2.1%); otras industrias manufactureras (-2.9%); y fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-16.9 por ciento).

En mi carácter de Presidente de la Comisión de la Mesa de Combate a la Ilegalidad de CONCAMIN, y a la luz de estos datos, quisiera plantear una reflexión respecto a la delicada situación que atraviesan las industrias textil, del vestido y calzado; las cuales crecieron muy poco, o bien, como el caso de la cadena del calzado, registró una nueva caída en su nivel de producción real. Estos sectores se han visto severamente afectados por las prácticas ilegales de comercio internacional, entre las que destacan el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país por parte de importadores que pretenden hacerse de una creciente participación del mercado nacional, a la par que defraudan al fisco federal. En el caso de calzado, el porcentaje de pares de calzado que se importan en condiciones de subvaluación llegó al 44% en 2018. Aunado a lo anterior, estos sectores durante el 2019 se verán afectados por una combinación de dos hechos: 1) la baja arancelaria de un 30 a un 20%, que entró en vigor el 31 de enero de este año para aquellas naciones con las que México no tiene tratado de libre comercio (léase China) y 2) por la entrada en vigor del Tratado de Integración Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), el cual contiene aberraciones como la lista de escaso abasto en materia textil. Estos sectores en su conjunto representan aproximadamente 1.7 millones de empleos directos e indirectos, formales e informales, por lo que no se puede considerar como cosa menor lo que les suceda.

Todo lo anterior, aunado a la compleja situación que enfrentan otras ramas de actividad económica, nos debe mover a la reflexión respecto a la necesidad de plasmar propuestas concretas en el Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024. Además del combate a la ilegalidad, temas como el financiamiento, la promoción de exportaciones e internacionalización, la mejora de procesos productivos y la capacitación de la mano de obra, así como el fortalecer los encadenamientos productivos, deben ser temas prioritarios para la nueva administración pública federal y se deben traducir en políticas públicas. De igual manera, la negociación inteligente de acuerdos comerciales internacionales, en los que se busque fortalecer la presencia de México en mercados externos, es un tema que merece la debida atención. Tampoco debe haber duda de que el impulso a la innovación y a la mayor tecnificación del aparato productivo deben ser una prioridad para la próxima administración.

Desde CONCAMIN estaremos atentos a la convocatoria para participar y contribuir en la elaboración de políticas públicas en favor de la industria nacional. En esta entrega ha quedado clara la importancia que ésta tiene como porcentaje del PIB y en cuanto a empleos. Queda claro que hay sectores a los que les ha ido muy bien, pero también hay otros a los que no les ha ido bien. México debe impulsar su sector productivo, no caigamos en los errores de otras naciones, las cuales hoy se lamentan por haber desmantelado su aparato productivo.

Por: Alejandro Gómez Tamez
Presidente Ejecutivo CICEG

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