La Comisión de Transporte de CONCAMIN: retos y oportunidades

Consolidar a México como un centro de servicios logísticos de categoría mundial, aprovechando su posición geográfica para estimular el desarrollo de la industria nacional y de la inversión, es el principal reto de la Comisión de Transporte de CONCAMIN, en la que resulta importante destacar la constante y permanente convivencia laboral entre usuarios y prestadores de los diferentes modos de transporte, cada vez más integrados y articulados, siempre como modos complementarios en condiciones de competencia y sumados en el quehacer de la Comisión de la mano de los clientes, trabajamos por un constante desarrollo logístico de las diversas regiones de México.

En la Comisión buscamos que los modos de transporte sean sustentables, eficientes y competitivos; para ello, requerimos contar con sistemas integrales de transporte y una regulación inteligente como factor de certidumbre y detonante de la inversión.

Tenemos mucho trabajo que hacer, día con día nos vemos en la necesidad de enfrentar diversos retos, en el entendido de que adicionalmente a las actividades programadas, atendemos las de coyuntura, en donde nuestro objetivo no sólo consiste en obtener, conciliar o pelear por una solución inmediata, también buscamos que favorezca o impacte lo menos posible a nuestra industria y en consecuencia al país.

Ejemplo de lo anterior son hechos como el acontecido el año inmediato pasado, en donde México retrocedió cinco lugares en el ranking mundial de competitividad en infraestructura de transporte, el descenso medido como causa de la reducción de inversión pública y del deterioro físico; ello todavía sin contar con los efectos de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco y de diversos hechos que también impactarán el rubro, como las recientes afectaciones ocasionadas por los 28 días de los bloqueos en seis puntos de las vías férreas en Michoacán, que terminaron afectando la movilidad de más de 3.5 millones de toneladas de carga, de 414 trenes, de dos puertos marítimos de vital importancia en el comercio exterior (Manzanillo y Lázaro Cárdenas) y a un sinnúmero de empresas de nuestro sector industrial; hechos todos que nos obligan a estar cada vez más unidos como industria para seguir adelante y más aún cuando ya vemos efectos medibles que en nuestra economía ya presentan consecuencias, como en el caso de los bloqueos, que a la fecha se traducen en un impacto negativo de tres décimas sobre el PIB 2019.

En los temas que nos ocupan por diagnóstico, por mencionar algunos, podemos comenzar con las oportunidades que tenemos de mejorar la infraestructura carretera nacional, en donde actualmente el 60.2% de la red de caminos no está pavimentada; de las carreteras federales, de las cuales el 24% no se encuentran en buen estado y las carreteras libres predominan sobre las de cuota en cuanto a extensión, por lo que requerimos crear carreteras y caminos pavimentados en las zonas con menor infraestructura carretera e incorporar a ésta sistemas inteligentes de transporte que contribuyan a mejorar la seguridad vial y patrimonial.

La infraestructura ferroviaria en México también se ve afectada con respecto a su capacidad económica real, somos el 65º lugar en logística de transporte; tenemos 26,914 kilómetros totales de vía en nuestro sistema ferroviario y actualmente sólo 17,360 están concesionadas, -el 64.5%-, por ello podemos afirmar que la capacidad del sistema ferroviario mexicano presenta importantes áreas de oportunidad en las que de manera consensual habremos de continuar trabajando a través de la Comisión.

En el ámbito marítimo las cosas no son diferentes, en México tenemos 340 embarcaciones y artefactos navales, de los cuales observamos que más del 60% presentan problemas por falta de actividad, principalmente en el litoral del Golfo de México, de ahí que habremos de insistir en la prioridad de contratación de embarcaciones con bandera mexicana y continuar impulsando el proyecto para el desarrollo de rutas de cabotaje como un modo menos contaminante (emisiones 3.7% menores que las del autotransporte) que favorece el movimiento de grandes volúmenes, desgastando menos la infraestructura carretera, mejorando las condiciones y niveles de seguridad vial (disminución de accidentes) y patrimonial (robos, secuestros, etcétera).

Adicionalmente, en nuestro país enfrentamos muy altos costos logísticos, el 12% del PIB de acuerdo con el Foro Económico Mundial; somos casi 4.0% más costoso que Estados Unidos y 0.5% más caros que Brasil y Chile; por ello, nuestros esfuerzos deben centrarse en entender y hacer entender que la competencia está en el exterior, con nuestros principales socios comerciales y no entre modos de transporte en el interior. Nuestros modos, como hemos referido, requieren no solamente de complementariedad inter-modos por convicción, también requieren de ser apoyados externamente para que, bajo una visión de corto plazo, estemos en posibilidad de estimular acciones como las referidas para puertos y cabotaje, para combatir la creciente inseguridad, para construir y mantener una mayor infraestructura ferroviaria y carretera, todas con la finalidad de transportar más personas y más carga, con mayor eficiencia y más seguridad.

Una vez referida la seguridad, resulta importante hacer notar que en el quehacer de la Confederación, es un tema que requiere ser visto al menos desde dos ámbitos, el de la seguridad vial y el de la seguridad patrimonial. Cuando hablamos de seguridad vial, de absoluta competencia de nuestra Comisión, lo primero que debiera llegar a nuestros pensamientos es cómo garantizar la disminución del número de accidentes que ocurren en todas las vialidades, en especial en las carreteras federales, estatales, municipales y en las de los diferentes centros de población de México.

Hablar de seguridad significa evitar la muerte, las discapacidades, las lesiones, incluso los daños psicológicos causados a los familiares de quienes fueron víctimas de los accidentes y también a los de los conductores que, por descuido, imprudencia, error humano o mecánico, o de la infraestructura vial, propiciaron algún siniestro.

Es, ha sido y será una estrategia y política de la Comisión de Transporte de CONCAMIN y de las Cámaras y Asociaciones que forman parte de la Confederación, eliminar los accidentes viales, por ello hemos promovido la suscripción de convenios entre organizaciones y dependencias gubernamentales, así como la creación de la Ley Federal de Seguridad Vial, que junto con otros ordenamientos normativos deben propiciar la mejora de la infraestructura carretera, de las condiciones físico-mecánicas de los vehículos de carga y de pasaje; de las prácticas de manejo o conducción de todo tipo de unidades que puedan propiciar una mejor seguridad en el flujo de los millones de mercancías y de pasajeros, que los transportistas realizan los 365 días del año.

Ante la importancia de la carga movilizada en nuestro país a través del autotransporte de carga (55.7%), resulta inevitable referir la necesidad de dar continuidad a la renovación del parque vehicular, sobre todo como uno de los elementos necesarios para incrementar los niveles de seguridad, más aún cuando la edad vehicular promedio del autotransporte es de más de 18 años. Hoy en día 173,529 unidades de autotransporte de carga tienen más de 21 años de antigüedad, las cuales representan el 37.5% del parque registrado ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. De hecho, existen vehículos de hasta 50 años en circulación. Siendo este porcentaje de vehículos los más propensos al incumplimiento de la normatividad ambiental y de seguridad vial.

No hay un límite de edad establecido para los vehículos pesados de carga, (sólo en pasaje). Para contrarrestar lo anterior, en la Comisión, con el apoyo de diversos miembros, junto con las organizaciones de transportistas, los gobiernos federales y los estatales, así como los fabricantes de equipo y usuarios del transporte, hemos promovido el desarrollo de nuevas tecnologías utilizadas en los vehículos de carga y de pasaje, para disminuir al mínimo los propios errores humanos que pueden cometer los conductores; incluso hemos trabajado arduamente para darle a los operarios de todos los vehículos que transitan en el país, a través de una Norma Oficial, los tiempos de pausa y descanso, (pausas de 30 minutos por cada 5 horas de manejo y a las 8 horas mínimas de descanso en cada 24, derivadas del tiempo de conducción máximo permitido de 14 horas diarias), exigiendo para ello al Estado la creación de paraderos donde puedan estacionar sus vehículos y descansar en forma, lamentablemente hoy en día no hay condiciones que permitan garantizar la seguridad, la integridad de las personas y bienes y la infraestructura es deficiente y limita la posibilidad de efectuar los tiempos de pausa y descanso, poniendo en riesgo la seguridad vial del transporte de carga y en consecuencia de terceros.

Adicionalmente, hemos avalado y aplaudido que nuestros asociados otorguen diferentes premios, reconocimientos y distinciones a los operarios que a lo largo de su trayectoria tienen “Cero Accidentes”, como una forma de reconocer su entrenamiento y su preocupación para hacer amigable la relación del transporte con el resto de los conductores de vehículos personales o familiares. Lo anterior, atendiendo la elevada rotación de personal, la escasez de conductores capacitados y las dificultades para su retención, así como limitados centros de capacitación y/o programas de estudio enfocados a conductores profesionales.

Ha sido nuestra postura clara y abierta la de “Cero Accidentes” en nuestro país; sólo así lograremos, prioritariamente, bajar su alta siniestralidad, disminuir accidentes, muertes o lesiones, ser amigables con la sociedad y el medio ambiente a pesar de que cada día movemos más personas y mercancías.

 

Por: Felipe de Javier Peña Dueñas
Presidente de la Comisión de Transporte de CONCAMIN

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