2019: Los Efectos Laborales de la Desaceleración Económica

Resumen

El bienestar de la población depende, fundamentalmente, del ingreso económico que las familias obtienen por el empleo o la ocupación desempeñada en el sistema productivo.

La creación de empleo formal ha sido una de las principales fallas del modelo económico mexicano durante los últimos 40 años. Por ello se tiene a un México Informal en materia laboral: más del 56% de la población ocupada se encuentra en esa situación. Solo el empleo registrado ante el IMSS (20 millones) y los 5 millones de trabajadores adscritos al sector público en sus tres niveles viven en la formalidad. Los otros 32 millones de ocupados se encuentran en la informalidad algo que se debe revertir.

En contrasentido:

  • Entre diciembre del 2018 y hasta mayo del 2019 se ha debilitado el ritmo de generación de empleo formal: solamente 9 estados registran un incremento.
  • La desaceleración económica no solo afectó el ciclo económico, también ha minado el PIB potencial de sectores como la construcción. Lo mismo ocurre en el sector industrial: su PIB potencial va a la baja lo cual muestra el grado de afectación estructural que enfrenta.

Los efectos laborales de la desaceleración económica

  • Solo 9 entidades federativas muestran un incremento en el empleo formal desde el inicio del sexenio y hasta mayo del 2019.
  • 73% de la pérdida de empleo formal registrado por el IMSS se concentran solamente en 8 estados.
  • Entre ellos la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León.
  • Entre enero y mayo del 2019 la cifra total de empleo formal registrado ante el IMSS se elevó en 303.5 mil, una cifra que no compensa la pérdida de (-) 378 mil        acontecida en diciembre del 2018.
  • Por ello, durante los últimos 6 meses (diciembre 2018-mayo 2019) la                                  pérdida neta de empleo registrado ante el IMSS es de (-) 75 mil puestos de                                trabajo.
  • Los primeros 5 meses del 2019 no pudieron compensar el retroceso de diciembre.

 Construcción (diciembre 2018-abril2019)

13 entidades reportaron variaciones negativas en el valor de la obra generada los primeros cinco meses del sexenio.

  • Lo anterior implicó que solo 6 estados elevaran la cantidad de empleo generado en el sector. Por ello el sexenio acumula una pérdida (-) 63 mil puestos de trabajo.
  • En 19 entidades se contrajo el nivel de inversión pública.
  • Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y el Estado de México son                                  algunas que recortaron significativamente su inversión pública.
  • Al contrario de lo que ocurre en el sector público, la iniciativa privada mantiene un mejor desempeño en el sector de la construcción.
  • 20 estados tienen un comportamiento positivo, en tanto que 12 registran                                   un retroceso.

Las entidades con mayores niveles de pobreza (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, por ejemplo) se encuentran en la parte negativa tanto de la inversión en construcción pública como privada.

Manufacturas (diciembre 2018-abril2019)

La capacidad utilizada en las manufacturas se encuentra a la baja:

  • En los primeros 5 meses de la actual administración (diciembre 2018-abril 2019) 11 de sus 21 componentes principales reportaron una caída en la capacidad utilizada.
  • Además, 5 componentes tuvieron un incremento marginal: inferior al 1%.
  • Solamente 5 tienen números positivos significativos.

Las manufacturas no solo enfrentan un escenario de baja inversión, su debilidad ha llegado a la subutilización de su capacidad operativa, la consecuencia lógica: baja creación de empleo.

  • La producción tiene una tendencia a la baja en 17 de los 32 estados. Guanajuato exhibe un crecimiento de solo 0.2%

Comercio al por mayor (diciembre 2018-abril2019)

  • Solo 9 estados tienen incremento en el valor de sus ingresos. El resto registra caídas.
  • Con retrocesos se encuentran 3 de las cuatro economías estatales más grandes (Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León). Lo mismo ocurre en Chiapas y Oaxaca, entidades con altos niveles de pobreza.

Comercio al por menor (diciembre 2018-abril2019)

  • Las estadísticas de comercio al por menor permiten contabilizar a 19 estados con crecimiento en el valor de sus ingresos y a 13 con retrocesos.
  • De las 19 entidades con un incremento en su comercio al por menor, en seis la variación es inferior al 1%.
  • Únicamente 9 estados exhiben un aumento en el empleo asociado el sector comercio.
  • Una entidad reportó un cero por ciento de crecimiento.
  • El resto (22 entidades) sufrieron una contracción.
  • Paradójicamente el retroceso en el comercio se presenta a pesar de que hay una disminución de la precarización del mercado laboral y un aumento de la masa salarial.

Reflexión final

La desaceleración económica se puede apreciar en sectores estratégicos: construcción, manufacturas, comercio al por mayor y comercio al por menor. De igual forma sus efectos son tangibles en materia laboral. La información a nivel estatal permite corroborar que en algunos casos la mayor parte de las entidades federativas contabilizan los efectos negativos.

Estados con altos niveles de pobreza, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, continúan rezagándose.

Por otro lado, en estos momentos, las entidades que agrupan el mayor PIB, como Estado de México y Ciudad de México, también se encuentran a la zaga del desempeño económico.

En este sentido, es evidente que la desaceleración profundiza el desequilibrio social que se vive en lugares estructuralmente marginados, al mismo tiempo que limita el desarrollo de aquellos estados que deberían ser parte del motor de crecimiento y bienestar. Dado que esta situación adversa se generaliza, es oportuno reiterar la necesidad de instrumentar un programa de reactivación económica, de otra manera podría perderse la oportunidad de evitar una mayor precarización socioeconómica de México.

Introducción

El bienestar de la población depende, fundamentalmente, del ingreso económico que las familias obtienen por el empleo o la ocupación desempeñada en el sistema productivo.

  • Cuando la economía no crece o lo hace marginalmente se restringe el desarrollo social de toda la nación.

La calidad y cobertura de los sistemas educativos y de salud públicos configuran otra parte de los elementos esenciales del bienestar social. El primero, es de largo plazo y permite que las personas adquieran los conocimientos que requerirán en su vida, tanto en la parte laboral como cultural. Además, un sistema educativo de calidad crea las bases de la convivencia social. La mala educación facilita el deterioro de la cohesión social.

Contar con un sistema de salud de calidad permite que atienda tanto la coyuntura como el largo plazo: solventa las urgencias y previene la aparición de enfermedades que pueden afectar la vida de los mexicanos.

En este sentido se debe observar que el acceso a los sistemas de salud se encuentra condicionado a contar con un empleo formal; es decir, al que registra el IMSS. Tener una ocupación en la informalidad genera un ingreso, pero cierra la puerta a la cobertura básica de seguridad social.

De igual forma los estudios muestran que la precarización del mercado laboral ha provocado la deserción de niños y jóvenes del sistema educativo, particularmente en los niveles medio superior y superior. Sin estabilidad laboral se merma el ingreso económico y con ello aumenta necesidad de trabajar por parte de los niños y jóvenes, la consecuencia es una mayor deserción escolar.

Por tanto, cuando se observa una desaceleración en la creación de empleo formal, o más aún su contracción, lo que se debe tener presente es que ello repercutirá negativamente en el nivel de bienestar social.

La baja generación de empleo formal ha sido una de las principales fallas del modelo económico mexicano durante los últimos 40 años: el 57% de la población ocupada lo hace en la informalidad: la válvula de escape a las crisis recurrentes que México ha enfrentado se ha convertido en una losa socioeconómica.

Para revertir lo anterior se requiere de mayor inversión: sin inversión no hay crecimiento ni generación de empleo formal. Sin inversión no hay mayor bienestar social. Es una condición básica.

Durante los últimos 40 años el gasto público ha buscado, sin éxito, atender las deficiencias del modelo económico: una misión casi imposible cuando la economía no crece y genera empleo informal.

  • Cuando las cifras de ocupación y empleo se deterioran se puede inferir que lo mismo ocurrirá en la vida diaria de las familias mexicanas.

 Los efectos laborales de la desaceleración económica

Las estadísticas del IMSS son contundentes: entre el primero de diciembre del 2018 y hasta mayo del 2019, solo nueve entidades de la república han logrado agregar fuentes de empleo formal a las cifras que existían hasta noviembre pasado. Únicamente Querétaro, Nayarit, Guanajuato, Jalisco, Yucatán, Campeche, Sonora, Tlaxcala y Aguascalientes contabilizan un registro positivo en cuanto a la evolución del empleo formal total. El resto de los estados exhibe una contracción. Los casos más preocupantes son Ciudad de México, Estado de México, Sinaloa, Coahuila, Morelos, Chiapas, Puebla y Nuevo León, entidades que concentran cerca del 73% de la pérdida de empleo formal registrado por el IMSS. Si bien es cierto que diciembre normalmente presenta una reducción en el número de empleos, particularmente porque se termina el periodo de producción y venta con motivo de fin de año, la información del IMSS permite observar que el empleo formal creado entre los meses de enero y mayo no logró superar la contracción observada en diciembre del 2018.

  • Entre enero y mayo del 2019 la cifra total de empleo formal registrado en el IMSS se elevó en 303.5 mil, cifra que no compensa la pérdida de (-) 378 mil acontecida en diciembre del 2018.

Por sector económico, tomado como referencia el inicio de la actual administración pública federal, el IMSS reporta que la contracción del empleo se agudizó en la construcción y el comercio.

El aumento del empleo registrado en la industria de la transformación no bastó para compensar las pérdidas. El resto de los sectores productivo no tuvo la fuerza productiva para contribuir significativamente en la creación de más empleo.

  • ¿Cuál es la razón de lo anterior? La debilidad en la que se encuentra el sector de la construcción, y en general la industria, ya ha permeado al sector de los servicios a través de la contracción de empleo que se observa en algunos de los sectores productivos estratégicos de la economía nacional.

La evidencia es contundente, de acuerdo con el INEGI el sector de la construcción atraviesa una fase de clara desaceleración productiva que además se encuentra asociada a la contracción de su PIB potencial: el retroceso del empleo es reflejo del retroceso en la inversión realizada en el sector.

Algunas de las entidades que sufren las mayores caídas son las que tienen los niveles de pobreza más elevados (Guerrero, Chiapas e Hidalgo), una situación que también ocurre con otras de mayor peso económico y demográfico (Ciudad de México y Estado de México): parte del núcleo socioeconómico del país exhibe un débil comportamiento en el registro de empleo ante el IMSS en lo que va del sexenio.

  • En comparación con el cierre del sexenio anterior, el IMSS reporta que 21 estados contabilizan una caída en el empleo total registrado ante el IMSS. Tres de las cuatro economías estatales más grandes se encuentran en dicha situación: Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León.
  • Tres entidades federativas exhiben un estancamiento en el registro neto de empleo.
  • Solamente 8 reportaron datos positivos, pero 3 fueron inferiores a un crecimiento de 1%

Parte de lo anterior se encuentra asociado a la debilidad en su comportamiento económico: a nivel estatal, la información disponible permite observar que en el sector de la construcción 13 entidades reportaron variaciones negativas en los primeros cinco meses del sexenio (diciembre 2018-abril2019). Lo anterior es atribuible a la carencia de inversión en el sector público: de acuerdo con el cuadro 5, 19 entidades redujeron su nivel de inversión pública en construcción.

  • Las estadísticas permiten observar que la Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y el Estado de México son algunas que recortaron significativamente su inversión pública.

El contrapeso, aunque insuficiente para detener el deterioro de la inversión en construcción, radica en el sector privado:

  • Al contrario de lo que ocurre en el sector público, la iniciativa privada mantiene un mejor desempeño en el sector de la construcción. El cuadro 6 permite ver que 20 estados tienen un comportamiento positivo, en tanto que 12 registran un retroceso.

Una situación que debe contemplarse es que las entidades con mayores niveles de pobreza (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, por ejemplo) se encuentran en la parte negativa tanto de la inversión en construcción pública como privada. La consecuencia directa se observó en el empleo registrado en el IMSS en el sector de la construcción: 26 estados exhibieron una caída. ¿Cómo puede lograrse una mayor cantidad de empleo generado si la actividad productiva se encuentra marcada por la debilidad? El cuestionamiento es pertinente cuando se considera que la situación descrita no es privativa del sector de la construcción, también ocurre en las manufacturas. De acuerdo con el cuadro 8, la capacidad utilizada en las manufacturas se encuentra a la baja:

  • En los primeros 5 meses de la actual administración 11 de sus 21 componentes principales reportaron una caída en la capacidad utilizada.
  • Además 5 componentes tuvieron un incremento marginal: inferior al 1%.
  • Solamente 5 tienen números positivos significativos.

Las manufacturas no solo enfrentan un escenario de baja inversión, su debilidad ha llegado a la subutilización de su capacidad operativa, la consecuencia lógica: baja creación de empleo.

La información a nivel estatal permite corroborar que la producción tiene una tendencia a la baja en 17 de los 32 estados de la república (cuadro 9), es decir:

  • La mayor parte de las entidades federativas enfrentan una reducción en la fabricación de manufacturas, situación que además se presenta en estados estratégicos para el sector como Estado de México, Aguascalientes Ciudad de México, San Luís Potosí, Tamaulipas y con un crecimiento inusualmente débil en Guanajuato.

La falta de dinamismo productivo en materia industrial tiene una consecuencia en el comercio al por mayor:

  • Solamente 9 estados tienen un incremento en el valor de su comercio al por mayor, regularmente el que se realiza entre empresas. Además, es pertinente citar que Guerrero reporta un aumento modesto.
  • Con retrocesos se encuentran 3 de las cuatro economías estatales más grandes (Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León). Lo mismo ocurre en De igual forma Chiapas y Oaxaca, entidades con altos niveles de pobreza.

Una consecuencia de la baja actividad productiva en manufacturas, construcción y comercio al por mayor se puede observar en el comercio al por menor; es decir, en las compras que realizan las familias mexicanas.

  • Las estadísticas de comercio al por menor permiten contabilizar a 19 estados con crecimiento y a 13 con retrocesos.
  • De las 19 entidades con un incremento en su comercio al por menor, en seis la variación es inferior al 1%.

Parte de lo descrito permite entender la variación negativa que el IMSS registró en el empleo del sector comercio, algo que se puede corroborar a nivel estatal:

  • Únicamente 9 estados exhiben un aumento en el empleo asociado el sector comercio.
  • Una entidad reportó un cero por ciento de crecimiento.
  • El resto (22 entidades) sufrieron una contracción.

A partir de lo anterior se puede refrendar la existencia de una consecuencia negativa de la menor dinámica económica:

  • Una clara desaceleración en el registro de empleo: el crecimiento del empleo neto contabilizado ante el IMSS durante el periodo enero-mayo del 2019 no fue suficiente para compensar la caída de diciembre pasado.

Paradójicamente, la desaceleración de la economía se observó a pesar de la mejora que existió en el Indicador de Tendencia Laboral de la Pobreza:

  • Solamente en 9 estados se incremento la precarización que marca el ITLP, es decir que aumento el número de personas con una ocupación, pero los cuales tienen un ingreso económico que no les permite superar las líneas de bienestar.
  • En dicha situación adversa se encontraron Yucatán, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Coahuila, Ciudad de México, Zacatecas, Campeche y Tlaxcala.
  • 23 estados, la mayoría, mejoró las condiciones laborales (en términos de ingresos económicos.
  • Lo anterior se confirma con el incremento observado en la masa salarial solamente 6 estados registran una caída: Ciudad de México, Sinaloa, Tlaxcala, Nayarit, Morelos y Veracruz.
  • En este sentido parece que el incremento de la masa salarial no se ve reflejada en un mejor desempeño del mercado interno, es decir del consumo.

Reflexión final

La desaceleración económica se puede apreciar en sectores estratégicos: construcción, manufacturas, comercio al por mayor y comercio al por menor. De igual forma sus efectos son tangibles en materia laboral. La información a nivel estatal permite corroborar que en algunos casos la mayor parte de las entidades federativas contabilizan los efectos negativos.

Estados con altos niveles de pobreza, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, continúan rezagándose. Por otro lado, en estos momentos las entidades que agrupan el mayor PIB, como Estado de México y Ciudad de México, también se encuentran a la zaga del desempeño económico.

En este sentido es evidente que la desaceleración esta profundizando el desequilibrio social que se vive en lugares estructuralmente marginados al mismo tiempo que limita el desarrollo de aquellos estados que deberían ser parte del motor de crecimiento y bienestar. Dado que esta situación adversa se esta generalizando, es oportuno reiterar la necesidad de instrumentar un programa de reactivación económica, de otra manera podría perderse la oportunidad de evitar una mayor precarización socioeconómica de México.

https://idic.mx/wp-content/uploads/2019/06/VozIndustria-20190628-Vol-07-Num-160-2019-Los-Efectos-Laborales-de-la-Desaceleración-Económica.pdf

Publicado en Revista Industria

1 de julio de 2019

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