Consumo e inversión, el daño al mercado interno

Resumen

La recesión de 1995 causó un aumento en la pobreza de 16 millones de mexicanos. El país tardó 12 años en revertir esa situación.

La crisis del 2009 provocó un aumento en la pobreza por ingresos de 9 millones de mexicanos. Hasta el 2018 únicamente se había logrado solucionar el problema para poco menos de 3 millones. El resto vive en un problema estructural de pobreza y marginación.

México llegó a la recesión del 2019 y a la crisis causada por el Coronavirus en 2020 con 61.1 millones de personas con un ingreso que no les permite superar las líneas de bienestar básicas.

  • El desempleo causado por la recesión podría aumentar esa cifra a niveles históricos: entre 65 y 67 millones para el 2022.

La evolución del consumo privado y de la inversión permiten adelantar las consecuencias: una caída en ambas variables presenta un daño estructural tanto en el bienestar actual como en la carencia de oportunidades futuras.

El consumo muestra la afectación en el presente, la inversión muestra la restricción en el futuro:

  • Una parte del bienestar depende de la capacidad de consumo que tienen las familias. Para que esa capacidad pueda aumentar se debe invertir: es la única fórmula económica que ha mostrado éxito en la historia económica. El gasto social es un complemento.

Bajo dicho contexto se debe considerar que la contracción de la inversión y el consumo privado presenta el colapso de cualquier economía: para el caso de México representan el 85% del PIB, su dinámica refleja y condiciona el presente y futuro del país. ¿Cuál es el mensaje claro que han enviado en los primeros meses del año?:

  • En el segundo mes del 2020 el consumo privado cayó (-) 0.5%, un hecho provocado por el retroceso generalizado de sus componentes.
  • Como punto de referencia: el crecimiento promedio del consumo privado registrado entre 1994 y el 2019 fue de 2.8%.

o En contraste, la variación del sexenio (15 meses) es de sólo 0.8%.

o El promedio del primer bimestre del 2020 fue de (-) 0.1%.

  • Por su parte, en febrero la inversión total retrocedió (-) 8.6. Al igual que para el caso del consumo, el resultado fue producto de la caída generalizada de sus componentes.

o La inversión acumula trece meses consecutivos de tasas negativas y 17 en los últimos 19 meses.

o Dicho comportamiento constituye una afectación estructural al tejido económico y social de México que trascenderá la coyuntura del 2020. Particularmente si la tendencia de la inversión se mantiene a la baja.

  • Por tanto, y ante el freno observado en el comercio exterior, se puede considerar que la economía mexicana se encuentra atrapada por la fuerza centrípeta asociada a una recesión que comenzó hace dos años en el sector industrial, una crisis que el coronavirus ha exacerbado.

Consumo privado

  1. Por su participación en el PIB y porque refleja la capacidad de compra de bienes y servicios por parte de la población (una primera aproximación de la evolución del bienestar socioeconómico del país); el comportamiento del consumo privado representa una variable estratégica. Por ello es relevante observar, y detener, el avance de su deterioro:
  2. De acuerdo con el INEGI, el consumo privado constituye el 67% del PIB.
  3. El consumo privado debería mantener una tendencia positiva tan sólo por el crecimiento de la población: alimentar, vestir, transportar y dar servicios a 1.5 millones de mexicanos adicionales todos los años y a casi 130 millones en total.
  4. Además, se deben sustituir bienes por el deterioro que su uso implica.
  5. En este sentido la caída del primer bimestre del consumo privado (- 0.1%) y de febrero (- 0.5%) son consecuencia, y a su vez ahondan, la recesión económica.
  6. En lo que va del sexenio se tiene el menor aumento promedio para un mismo periodo de las últimas 4 administraciones.
  7. Para evitar que la caída del consumo cause un daño estructural a la sociedad mexicana, se debe revertir la tendencia negativa existente en el consumo privado para lo cual se va a requerir generación de empleo e inversión productiva.

Inversión privada

La inversión contabilizó una caída de (-) 10.2% durante febrero, la treceava consecutiva y lo cual ha propiciado una clara tendencia a la baja. La consecuencia directa es una contracción promedio de (-) 5.8% durante los primeros 15 meses del sexenio.

La tendencia a la baja de la inversión se encuentra alineado a los resultados observados en los indicadores de confianza empresarial: no se considera que sea el momento adecuado para invertir.

Lo descrito permite entender el sentido del indicador adelantado: las cifras negativas se mantendrán, por lo menos, hasta el último trimestre del 2020, y será hasta el próximo año cuando se comience a observar una mejora en la economía nacional.

Lamentablemente ello implica un efecto social negativo: la caída del consumo muestra que la precarización de los ingresos familiares sigue avanzando, que el aumento al salario mínimo y el gasto social asistencial no pueden contener los efectos negativos de la recesión. El incremento en la pobreza será una consecuencia de la recesión.

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Publicado en Revista Industria Digital

11 de mayo de 2020

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