Economía mexicana: ¿con los motores apagados?

Resumen

Bajo la lógica de cualquier modelo de crecimiento se conoce que: Sin Inversión No Hay Crecimiento.

  • A siete meses del inicio de la Cuarta Transformación (4T) es pertinente preguntarse: ¿los resultados económicos son consecuentes con la estrategia que se eligió?
  • Dos aspectos para resaltar entre el análisis del titular del Poder Ejecutivo y la implementación de la estrategia de política económica realizada por el Gobierno de México:
  1. “Fue un fracaso la política neoliberal”. (5 de marzo)
  2. La separación del poder político con el económico.
  3. ¿El fin del modelo neoliberal?: la herencia, una trampa para la 4T
  • El presidente López Obrador ha sido contundente: “fue un fracaso la política neoliberal”.
  • No obstante, en la práctica la estrategia de política económica diseñada para el 2019 confió en la estructura inercial del modelo que le fue heredado:

o Se estimó un crecimiento de 2% con un escenario positivo que podría llevarlo al 2.5% (la capacidad potencial del modelo neoliberal) o uno adverso de solo 1.5%.

  • Se renunció, en la práctica, a implementar alternativas como los de una política industrial.
  • Bajo ese punto de partida la 4T priorizó realizar cambios en el entorno político, institucional y social.
  • El costo de la transformación, la reducción en gasto e inversión pública, planteada oscilaría entre 0.5% y 1% en términos del PIB. Ello no ocurrió.
  • Para evitar conflictos con organismos internacionales y las calificadoras, la 4T mandó la señal que respetaría uno de los dogmas del modelo neoliberal: la estabilidad de las finanzas públicas. Se aplicaría la lógica de un modelo económico clásico: se gasta lo que se tiene de ingreso. Se evitaría un mayor endeudamiento del sector público.

o Todos los recursos para instrumentar la 4T saldrían de los ahorros obtenidos por los ajustes presupuestales realizados.

  • ¿Cuál era el punto de partida implícito? Ante los ajustes al gasto público, el modelo neoliberal heredado podría dar un crecimiento económico de entre 1.5% y 2.5%, algo que no ocurrió.
  1. Con los motores apagados
  • En los primeros 5 meses del año el crecimiento económico de México es de 0.4%, lejos de la prospectiva establecida en los Criterios Generales de Política Económica. ¿La razón?, se apagaron los motores del crecimiento económico:

o Gasto e inversión Pública:

▪ Entre enero y mayo el gasto neto pagado disminuyó (-) 5.1% en términos reales. Algunos de sus componentes: gasto programable (-) 5.8%, gasto en operación (-) 5.2%.

▪ La inversión física se contrajo (-) 16.4%

▪ Por el contrario, el costo financiero aumento 6.6%.

▪ La contracción del gasto e inversión pública apagó el 14% del PIB.

o Inversión privada y total.

▪ La decisión de frenar la inversión pública llegó en un mal momento: el modelo económico neoliberal, al que se le confió el crecimiento del 2019, dejo un legado adverso para la inversión que no fue contemplado por la 4T. El cuadro 1 muestra, desde diciembre del 2012, el número total de meses en los que los distintos componentes de la inversión fija bruta han registrado una tasa de variación anual negativa. Del total de 77 meses:

  • La inversión Fija Bruta Total contabiliza 32 caídas (42% del total de meses analizado).
  • Inversión en maquinaria y equipo nacional: 34 retrocesos (44% de los meses).
  • Construcción: 47 meses (61% del total de meses)
  • La contracción de la inversión privada implicó un freno al 17% del PIB.
  • Un efecto colateral del cierre de la inversión física es que ello se vinculó con una desaceleración en el sector industrial: caída de (-) 1.5% que en promedio anual desde diciembre del 2018 y abril del 2019. Se afectó al sector que representa casi 30% del PIB.

o Consumo privado.

▪ La menor generación de empleo formal y el despido de funcionarios

públicos se conjugaron con la desaceleración económica para frenar el

consumo privado.

▪ Entre enero un mayo del 2019 el IMSS reportó el incremento de 303 mil

registros de empleo formal ante la institución. En diciembre del 2018 se contabilizó una baja (-) 378 mil, la cuenta neta de seis meses es un retroceso en el total de empleo formal.

▪ El aumento en la Tasa de Ocupación en Condiciones Críticas es de 19.3%: casi 1 de cada 5 mexicanos ocupados lo hace en condiciones precarias.

▪ En la gráfica 1: el crecimiento promedio del consumo privado en los primeros 5 meses del sexenio es de solo 1.1%. Entre enero y abril de 1.2%: un aumento asociado con el aumento de la población.

▪ La consecuencia es un freno al componente que representa un 67% del PIB. En este caso se debe evitar que el motor se apague porque ello llevaría a un crecimiento negativo al PIB.

o Exportaciones menos importaciones de bienes y servicios.

▪ México tiene un déficit estructural en su relación económica con casi

todas las naciones. Ello provocó que durante el primer trimestre del año se tuviera un desequilibrio equivalente a (-) 0.85% del PIB, es decir, la dependencia de bienes y servicios importados costó casi un punto porcentual a una economía que tiene los motores del crecimiento apagados.

Reflexión

  • La 4T centró su atención en mantener finanzas públicas contablemente sanas, pero dejo de observar la fragilidad del PIB mexicano.
  • A lo largo del sexenio anterior la inversión productiva fue minada y por ello heredó a la 4T una economía enferma: la austeridad aplicada por la actual administración no causó la debilidad, pero sí la exacerbó.
  • Los hogares mexicanos requieren un ingreso superior al que les puede otorgar la estrategia de asistencia social. Por ello el consumo privado se ha frenado.
  • Apagar los motores del crecimiento representará un duro escollo para la maduración de su proyecto, particularmente si la industria de Estados Unidos continua su marcha de desaceleración en construcción y manufacturas, como ya es claro.
  • Solo el Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno puede representar una opción ante la desaceleración económica y las presiones de Estados Unidos, así como para superar los problemas estructurales del modelo económico.

Análisis

A siete meses del inicio de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador denominó la Cuarta Transformación (4T) es pertinente preguntarse si los resultados económicos son consecuentes con la estrategia que se eligió.

De inicio se puede plantear que existen dos aspectos a resaltar entre el análisis que el propio titular del Poder Ejecutivo ha hecho público y la implementación de la estrategia de política económica realizada por el Gobierno de México:

  1. “Fue un fracaso la política neoliberal”. (5 de marzo)
  2. La separación del poder político con el económico.
  3. ¿El fin del modelo neoliberal?: la herencia de la inercia, una trampa para la 4T

El presidente López Obrador ha sido contundente y reiterativo en su perspectiva: “fue un fracaso la política neoliberal”. No obstante, en la práctica la estrategia de política económica diseñada para el 2019 confió en la estructura inercial de modesto crecimiento económico que le fue heredada:

  • Durante los últimos 37 años el promedio de crecimiento del PIB es 2.5%, básicamente la capacidad potencial del sistema productivo hasta el cierre del 2018.
  • Cuando se presentaron los Criterios Generales de Política Económica para el 2019, el Gobierno de México planteó un escenario inercial:

o Una prospectiva de crecimiento centrado en 2% con un escenario positivo que podría llevarlo al 2.5% (la capacidad potencial del modelo neoliberal) o uno adverso de solo 1.5%.

  • Bajo ese punto de partida la 4T priorizó realizar cambios en el entorno político, institucional y social:

o La economía fue dejada en un segundo plano, a la inercia de un 2%.

o Se estimó que el ajuste al gasto e inversión pública que se realizaría durante el primer año de gobierno provocaría una desaceleración pero que la estructura del modelo neoliberal heredado bastaría para seguir creciendo, en el peor de los escenarios, 1.5% en 2019.

▪ En otras palabras: el costo de la transformación planteada por el Poder Ejecutivo oscilaría entre 0.5% y 1% en términos de crecimiento.

  • Para evitar conflictos con los organismos internacionales, FMI y Banco Mundial, así como con las calificadoras, la señal que se enviaría sería que la 4T respetaría uno de los dogmas centrales del modelo neoliberal: la estabilidad de las finanzas públicas:

o Para ello se aplicaría la lógica de un modelo económico clásico: se gasta lo que se tiene de ingreso. Con ello se evitaría un mayor endeudamiento del sector público. Todos los recursos para instrumentar los cambios de la 4T saldrían de los ahorros obtenidos por los ajustes presupuestales realizados:

▪ Reducción de la estructura organizacional de todo el Sector Público Federal: no solo con menos personal sino también con una concentración de las funciones en menos secretarías de Estado y dependencias públicas.

▪ Contracción del gasto operativo.

▪ Baja en la inversión física.

▪ Cambios legislativos para elevar las facultades del Poder Ejecutivo.

¿Cuál era el punto de partida implícito? Ante los ajustes al gasto e inversión pública, el modelo neoliberal heredado podría dar un crecimiento económico de entre 1.5% y 2.5%, algo que no ocurrió.

¿Por qué falló la estrategia? Como el propio presidente López Obrador señaló: el modelo económico neoliberal se agotó, el primero de julio del 2018 no solo representó un choque político, el mensaje de cambio también era de modelo económico.

  1. Con los motores apagados

En los primeros 5 meses del año el crecimiento económico de México es de solo 0.4%, lejos de la prospectiva establecida en los Criterios Generales de Política Económica. Como es ampliamente conocido, los principales componentes del PIB son:

  • Gasto Público.
  • Inversión Pública.
  • Inversión Privada.
  • Consumo privado.
  • Exportaciones menos importaciones de bienes y servicios.

¿Cuál era la expectativa de apagar los motores del gasto público? De inicio se debe contabilizar la magnitud del ajuste presupuestal. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público:

  • Entre enero y mayo del 2019 el gasto neto pagado disminuyó (-) 5.1% en términos reales. Un vistazo a algunos de sus componentes: el gasto programable (-) 5.8% dentro del cual el gasto en operación bajó (-) 5.2%.
  • Por su parte la inversión física se contrajo (-) 16.4%
  • Por el contrario, el costo financiero aumentó 6.6%.
  • La contracción del gasto e inversión pública apagó el 14% del PIB.

La decisión de frenar la inversión pública llegó en un mal momento: el modelo económico neoliberal, al que se le confió el crecimiento del 2019, dejó un legado adverso para la inversión que no fue contemplado por la 4T. El cuadro 1 muestra, desde diciembre del 2012, el numero total de meses en los que los distintos componentes de la inversión fija bruta han registrado una tasa de variación anual negativa. Del total de 77 meses:

  • La inversión Fija Bruta Total contabiliza 32 caídas (42% del total de meses analizado).
  • Inversión en maquinaria y equipo nacional: 34 retrocesos (44% de los meses).
  • Construcción: 47 meses (61% del total de meses)

Bajo la lógica de cualquier modelo de crecimiento se conoce que: Sin Inversión No Hay Crecimiento.

Por ello, cuando se frenó la inversión física del sector público, de inmediato tuvo un efecto multiplicador adverso sobre un sector privado que venía de enfrentar seis años de debilidad, particularmente en el sector de la construcción.

  • Además, la incertidumbre frenó la inversión en maquinaria y equipo, tanto nacional como importada. Con ello se apagó el motor de crecimiento de casi un 17% del PIB.

Un efecto colateral del cierre de la inversión física es que ello se vinculó con una desaceleración en el sector industrial que ya era visible desde junio del 2018 pero que se hizo evidente en octubre pasado. La caída de (-) 1.5% que en promedio anual se ha contabilizado entre diciembre del 2018 y abril del presente año afectó un sector productivo que representa casi 30% del PIB.

¿Cuál era el efecto esperado de lo anterior? La precarización del mercado laboral y con ello del consumo.

Como ya se ha mencionado, entre enero y mayo del 2019 el IMSS reportó el incremento de 303 mil registros de empleo formal ante la institución. Dado que en diciembre del 2018 se contabilizó una baja (-) 378 mil, la cuenta neta de los primeros seis meses del sexenio es un retroceso en el total de empleo formal.

Las cifras del INEGI corroboran que los mexicanos han encontrado ocupación fuera de la formalidad el aumento en la Tasa de Ocupación en Condiciones Críticas así lo permite ver: 19.3%. Casi 1 de cada 5 mexicanos ocupados lo hace en condiciones precarias, de bajo salario, exceso de horas de trabajo o tiene que buscar más de un empleo.

La precarización del mercado laboral ya tiene otro resultado inquietante, como se puede inferir de la información contenida en la Organización Internacional del Trabajo y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), durante los últimos 10 años la masa salarial del país se redujo. Si bien se han tomado medidas para promover una recuperación del ingreso salarial, es evidente que el aumento en las condiciones críticas de ocupación, la menor generación de empleo formal y el despido de funcionarios en el sector público se conjugaron con la desaceleración económica para frenar el consumo privado.

  • La consecuencia es un freno al componente que representa un 67% del PIB. En este caso se debe evitar que el motor se apague porque ello llevaría a un crecimiento negativo al PIB.
  • Para hacerlo se debe reactivar la generación de empleo formal, y ello requiere de un nuevo marco de confianza para la inversión productiva.

Finalmente se tiene al sector externo, es decir, la diferencia entre las exportaciones e importaciones de bienes y servicios. Como se conoce ampliamente, México tiene un déficit estructural en su relación económica con casi todas las naciones. Ello provocó que durante el primer trimestre del año se tuviera un desequilibrio equivalente a (-) 0.85% del PIB, es decir, la dependencia de bienes y servicios importados costó casi un punto porcentual a una economía que tiene los motores del crecimiento apagados.

Parte de lo anterior no solo es por la dependencia productiva, también ocurre por el temor a la libre flotación del peso frente al dólar: la aparente fortaleza de la moneda mexicana se logra gracias al elevado premio que se otorga a la inversión extranjera en renta fija (deuda de gobierno). Ello se traduce en tasas de interés superiores a las que se dan en otras naciones y lo cual inhibe la inversión productiva y aumenta el costo financiero que debe pagar el gobierno mexicano. La necesidad de controlar la depreciación del peso también tiene una implicación sobre la inflación: ante la baja productividad de la economía, algo que solo se puede revertir con más inversión productiva, se debe recurrir a mantener una fortaleza artificial del peso. Una trampa que atrapó a la política económica mexicana desde hace más de 20 años.

Reflexión final

Los motores de la economía nacional están apagados. Una decisión que seguramente fue tomada antes de julio del 2018 pero que deberá ser cuidadosamente evaluada en las semanas por venir: frenar los motores del crecimiento puede tener una implicación socioeconómica que no estaba contemplada por el Gobierno de México. La economía nacional no crecerá el 2% estimado oficialmente, ni probablemente, desde la perspectiva del IDIC, llegará a más de 0.8%.

La contracción del gasto e inversión públicos representó uno de los elementos estructurales de la política económica para el 2019, pero solo es la punta del iceberg. El ajuste en las finanzas públicas se instrumenta como parte de la lucha contra la corrupción, pero también representa el primer paso para el rediseño institucional que la 4T implementará.

Realizar un ajuste ordenado de la administración pública tardaría años, para ello se habría tenido que apostar por una transición y no por la transformación. Los resultados de la primera opción habrían llegado en los sexenios posteriores al 2024. Por ello se tomó la decisión de dejar el crecimiento económico en un segundo plano y priorizan los ejes político y social.

El inconveniente es que ello se basaba en una prospectiva optimista que es contradictoria con el análisis oficial del fracaso del modelo neoliberal: se afirma (correctamente) que el modelo colapsó, pero se confió en que podría crecer hasta 2.5% en 2019.

El problema es que la reducción de la inversión pública, (-) 16.4% hasta mayo, desarticuló el sector de la construcción a nivel nacional. Los problemas estructurales en la extracción de petróleo y gas, así como en la generación de energía eléctrica, se combinaron con la caída en la construcción y exacerbaron la desaceleración del sector industrial para convertirlo en una recesión.

Apagar el motor de crecimiento del gasto público se vinculó con otras 50 ramas de la economía que dependen de su desempeño.

La 4T centró su atención en mantener finanzas públicas contablemente sanas, pero dejo de observar la fragilidad del PIB mexicano: los Criterios Generales de Política Económica presentaron un escenario optimista de crecimiento (2%) porque obviaron la inercia negativa de la inversión pública y privada.

A lo largo del sexenio del Enrique Peña Nieto la inversión fue minada y por ello heredó a la 4T una economía enferma: la austeridad aplicada por la actual administración no causó la debilidad, pero sí la exacerbó.

La caída del gasto del gobierno y de la producción industrial llegaron rápidamente a un mercado laboral estructuralmente precarizado (análisis dejado de lado) y con ello al consumo privado: los hogares mexicanos requieren un ingreso superior al que les puede otorgar la estrategia de asistencia social. Además, se sobrestimó el beneficio del aumento al salario mínimo.

Por ello el consumo privado solo se ha elevado 1.2% en los primeros 4 meses del año y 1.1% desde diciembre del 2018, esta aumenta por la inercia del crecimiento poblacional.

Sin lugar a duda que para el presidente Andrés Manuel López Obrador la prioridad es garantizar el alineamiento institucional a lo que considera estratégico: la construcción de nuevos paradigmas y un marco legal acorde con su perspectiva de reconstrucción del país.

No obstante, apagar los motores del crecimiento representará un duro escollo para la maduración de su proyecto, particularmente si la industria de Estados Unidos continua su marcha de desaceleración en construcción y manufacturas, como ya es claro.

Solo el Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno puede representar una opción ante la desaceleración económica y las presiones de Estados Unidos, así como para superar los problemas estructurales del modelo económico.

De no aplicarse una estrategia contingente, la 4T tendrá que confiar en los puentes de comunicación que le puede construir parte de la arquitectura del modelo neoliberal que ha denostado pero que es la única que tiene un contacto directo con el sistema financiero que presionará fuertemente desde el segundo semestre del 2019 y hasta llegar al momento de emitir su calificación sobre la deuda soberana. Llegar a ese momento con una economía sin crecimiento puede ser más complejo que el de liberar un poco el control sobre el tipo de cambio.

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Publicado en Revista Industria

9 de julio de 2019

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