El invierno de la economía y el avance del Covid-19: por un programa integral de reactivación productiva

La recesión atenúo su intensidad, pero no se disipó. Por ello es pertinente preguntarse ¿qué realidad espera a México una vez que termine la segunda etapa de expansión de la pandemia generada por el Covid-19?

Resumen

La reapertura de la economía mexicana no se ha traducido en el inicio de una recuperación sólida y sostenida, para que esto último ocurra se requiere de un incremento en la inversión privada y pública. Los resultados del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), muestran la relevancia de elaborar un programa integral de reactivación económica:

  • El ciclo económico, medido por el IGAE, permanece en el nivel más bajo registrado desde 1993, cuando se comenzó a generar el índice.
  • Lo anterior es producto de los 16 meses de caídas consecutivas acumuladas por el IGAE y del promedio de crecimiento de (-) 9.9% contabilizado en los primeros ocho meses del año.
  • En agosto la variación fue (-) 8.5%. La industria retrocedió (-) 8.4% y los servicios (-) 9.3%. Las actividades primarias se incrementaron 5.9%.
  • La continuidad de una recesión iniciada en 2019 ha incidido la minusvalía de la capacidad potencial del crecimiento de la economía: tanto en general como en materia industrial y de servicios.

o Su recuperación requerirá un incremento significativo de la inversión productiva, tanto privada como pública, de otra forma se corre el riesgo de que la capacidad de crecimiento de largo plazo de la economía mexicana se ubique en 1.5%.

  • El mensaje del IGAE en agosto es evidente: las tasas de crecimiento positivo, a tasa anual, de la economía nacional, comenzarán a registrarse hasta el 2021, cuando las condiciones del sistema productivo sean más favorables.
  • No obstante, el avance del Covid-19 genera un manto de incertidumbre sobre la velocidad de la recuperación, particularmente porque aún no se conoce cuál será la estrategia por seguir ante una mayor incidencia en el número de contagios a nivel municipal y estatal.
  • De inicio se conocen los efectos del confinamiento aplicado en el segundo trimestre del 2020:

o Se desaceleró el avance del Covid-19, aunque no se logró detener.

o El costo económico, en abril y mayo, fue una caída promedio de (-) 20.7%.

Ante la confluencia de factores negativos que inciden sobre la economía mexicana, se requiere contar con un Acuerdo Nacional que impulse la construcción y aplicación de un Programa de Reactivación Económica.

Para ello México debe elaborar una estrategia holística que le permita enfrentar exitosamente la Nueva Realidad:

  1. Acuerdos alineados al fomento de la certidumbre y confianza.
  2. Incremento sistémico de la inversión productiva para impulsar la generación de empleo.
  3. Un programa estratégico que tenga al Contenido Nacional y el impulso de lo Hecho en México como su columna vertebral: de poco servirán los recursos económicos comprometidos si las obras de infraestructura utilizan insumos intermedios importados.
  4. Una estrecha colaboración público-privada, los esfuerzos aislados o programas focalizados enfrentan un complejo entorno económico que minimiza su alcance.

México debe avanzar rápidamente, la elaboración del presupuesto público aún cuenta con un margen de maniobra para destinar más recursos a la inversión productiva y para darle un perfil que permita garantizar una mayor creación de empleo formal.

La razón se encuentra en la precarización del mercado laboral: aún existen 3.6 millones de personas que perdieron su fuente de ingreso y salieron de la Población Económicamente Activa. Otros 2.6 millones están desocupados. El 63% de la población ocupada no recibe ingresos o, cuando mucho, tiene un ingreso de 2 salarios mínimos. La tasa de ocupación crítica y la de subocupación se mantienen en niveles históricamente elevados.

Entre diciembre del 2020 y enero del 2021, se observarán los ajustes que realizarán las empresas de todos tamaños si las perspectivas de la economía mexicana se ven afectadas por la prospectiva de un entorno adverso para el resto del próximo año.

Por ello, es esencial que México elabore un programa estratégico basado en el Acuerdo Nacional. Se conoce la magnitud de la recesión y sus efectos, una recaída de la economía exacerbaría y prolongaría los desequilibrios sociales gestados por la recesión. Aportar por la inercia no es una buena opción.

Análisis

La economía mexicana acumula 16 meses de caídas consecutivas. En 2020 su promedio de crecimiento es de (-) 9.9%. El promedio del sexenio es de (-) 4.0%

El resultado de agosto (- 8.5%) confirma que la actividad productiva ha moderado su contracción, sin embargo, al mismo tiempo muestra que la reapertura de la economía no se traduce en una sólida recuperación automática, la crisis ya tiene efectos estructurales en materia de inversión y generación de empleo.

Entre los meses de abril y mayo, México enfrentó la parte más álgida de la recesión al promediar variaciones negativas de (-) 20.7%, algo no observado en la historia reciente del país.

En este sentido, y en términos relativos, es claro que los resultados de agosto se alejaron de los contabilizados durante el confinamiento que sufrió la economía mexicana en el segundo trimestre del 2020. No obstante, las cifras asociadas al octavo mes del año son comparables a los alcanzados en otras recesiones.

La caída de agosto aún supera la mayor contracción registrada durante la recesión del 2009 (- 8.3%) y a la del 2020 (-2.3%). La minusvalía de agosto es equiparable a algunos de los momentos más críticos de la recesión de 1995.

Durante los primeros ocho meses del 2020, el sector primario se mantiene como el único en terreno positivo con un modesto crecimiento promedio de 2.8%. La afectación que enfrenta el sistema económico nacional radica en los sectores industrial y de servicios:

  • En el mismo periodo de tiempo, las actividades secundarias promediaron una minusvalía de (-) 13.3% (-8.4 en agosto). Las actividades terciarias promediaron una reducción de (-) 8.8% (- 9.3% en agosto).

En agosto la economía, medida por el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), tuvo variaciones negativas en casi todos sus componentes principales:

  • Actividades secundarias: Minería (-) 3.8%, Construcción (-) 14.0%, Manufacturas (-) 7.7%, Generación, transmisión y distribución de electricidad, gas y agua (-) 4.8%.
  • Actividades terciarias: Comercio al por mayor (-) 7.9%, Comercio al por menor (-) 10.2, Transportes, correos y almacenamiento; Información en medios masivos (-) 20.8%, Servicios financieros y de seguros; Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (-) 1.7%, Servicios profesionales, científicos y técnicos; Corporativos; Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (-) 2.5%, Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos; Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-) 21.8%, servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-) 53.4%.

En el terreno positivo únicamente se encontraron el sector primario (5.9%), Servicios educativos; Servicios de salud y de asistencia social (0.8%) y las Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (2.4%).

Sin lugar a duda que los dos pilares de la economía mexicana se encuentran afectados en su estructura básica: la situación del sector servicios es un reflejo de la situación que se vive en el mercado interno, en tanto que la observada en la industria nacional muestra el deterioro registrado en las capacidades productivas básicas y más relevantes en la vida diaria del país: construcción, manufactura, electricidad, gas y agua.

Bajo dicho contexto ¿Cuál fue el mensaje de la economía en agosto? Básicamente que la segunda economía de América Latina aún debe construir un entorno favorable para que la reapertura de la economía se traduzca en una sólida recuperación, particularmente ante el nuevo avance del Covid-19.

La información referente tanto a la tendencia como a los ciclos del IGAE y sus principales componentes muestra que aún no inicia un proceso de recuperación que se pueda considerar sólido y sostenible.

Además, el avance del Covid-19 representa un tema de seguridad nacional para México: durante el segundo trimestre del 2020 quedó en claro que el confinamiento logró atenuar su ritmo de avance pero que no pudo detenerlo. Al mismo tiempo, la estrategia de confinamiento exacerbó una recesión económica que había comenzado un año antes y la cual ya requería un programa específico de reactivación.

En este aspecto, México debe establecer cuál será su nueva estrategia para enfrentar el avance del Covid-19: contener el problema de salud pública al mismo tiempo evitar una mayor afectación sobre el mercado laboral, la inversión, el consumo y el crecimiento económico.

  • Hasta el momento se puede observar como la mayor parte de las entidades de la república mexicana contabilizan retrocesos en comercio, empleo y actividad productiva.

Para el cierre del 2020, la economía mexicana enfrenta diversos desafíos, algunos de ellos formidables por sí solos y su coincidencia en la actual coyuntura eleva el nivel del reto por superar:

  1. La baja capacidad de crecimiento económico estructural observada durante los últimos 20 años (inferior al 2.5% anual), se ha deteriorado por la caída de la capacidad potencial de sectores estratégicos como el industrial y los servicios.
  2. La economía informal impone restricciones sistémicas: sin prestaciones sociales, carencia de acceso a un sistema de salud o una pensión, baja productividad y escaso valor agregado. Las personas que laboran en la informalidad, en su mayoría, no pueden evitar salir de sus hogares para trabajar, algo que los expone a los contagios relacionados con el Covid-19.
  3. El inicio del T-MEC con sus nuevos mecanismos de contenido regional que imponen a México nuevas condiciones en materia laboral, ambiental, energética, de política macroeconómica y en sectores estratégicos.
  4. Se requiere una política industrial integral que permita enfrentar los retos del T-MEC y aprovechar las oportunidades de éste y de la disputa entre China y Estados Unidos.
  5. Un entorno de incertidumbre para la inversión.
  6. La precarización del mercado laboral que se incrementó en los últimos 15 años: genera una trampa de pobreza que sólo se puede interrumpir a través de mayor inversión privada.
  7. La baja capacidad para generar valor agregado por parte del sector público en sus tres niveles de gobierno.

Para enfrentar con éxito el desafío que presentan tanto los desequilibrios estructurales como los de la coyuntura México debe avanzar a una nueva etapa de acuerdos e iniciativas que tengan al Interés Nacional como objetivo. El único mecanismo exitoso para hacerlo es la instrumentación de una política industrial integral, los mecanismos de estabilización financiera y macroeconómica, así como los de apertura comercial ya mostraron su alcance y limitaciones.

Reflexión final

Se debe evitar confundir la reapertura de la economía con su reactivación: la información estadística del INEGI permite aseverar que la crisis no ha terminado.

Durante el primer semestre del año, el PIB disminuyó (-) 10% y de acuerdo con la información del Indicador Global de Actividad Económica y el Indicador Oportuno de la Actividad Económica se puede anticipar que la economía retrocedió alrededor de 8% en el tercer trimestre del año.

La recesión atenúo su intensidad, pero no se disipó. Por ello es pertinente preguntarse ¿qué realidad espera a México una vez que termine la segunda etapa de expansión de la pandemia generada por el Covid-19?

¿Qué país se está construyendo para enfrentar un entorno que será marcado por la erosión de recursos que la recesión está provocando?

La segunda etapa de propagación del Covid-19 definirá la ruta del desarrollo económico y social de México, tanto para el último bimestre del año como durante la primera parte del 2021.

La profundidad de la recesión alcanzada entre abril y julio fue una señal por atender para evitar una mayor afectación al bienestar social. Por ello es prioritario contar con un programa estratégico que contenga al menos tres puntos.

El primero es una definición consensada de los sectores estratégicos y sus cadenas de valor asociadas para asegurar que la economía mexicana pueda iniciar su recuperación en abril del 2021.

El periodo comprendido entre noviembre del 2020 y marzo del 2021 corresponde a una transición con definiciones estratégicas: ¿Cómo se enfrentará la segunda etapa de avance del Covid-19? ¿Se contará con la definición integral de sectores estratégicos que permita evitar que un confinamiento, total o regional, retarde el proceso de recuperación y genere desempleo?

El segundo elemento debe ser un programa estratégico con dimensión regional diferenciada que permita crear la coordinación necesaria entre las autoridades federales, estatales, municipales, el sector privado, los sindicatos y la sociedad civil para que el uso de los semáforos por entidad federativa no afecte la creación de empleo y la proveeduría de bienes y servicios.

Un tercer elemento es garantizar el correcto funcionamiento de todas las vías de comunicación que favorecen el funcionamiento de la economía nacional.

Lo descrito es necesario porque la economía llega en una situación de fragilidad a la segunda etapa de avance del Covid-19.

Durante los primeros ocho meses del 2020 los ingresos de las Empresas Comerciales al por Mayor bajaron (-) 10.8% y los de las empresas Comerciales al por Menor (-) 10.4%.

El mercado interno está seriamente afectado, en los primeros ocho meses del 2020 ningún estado tuvo un resultado positivo en los ingresos derivados por el comercio al por menor.

La razón se encuentra en la precarización del mercado laboral: aún existen 3.6 millones de personas que perdieron su fuente de ingreso y salieron de la Población Económicamente Activa.

Otros 2.6 millones están desocupados. El 63% de la población ocupada no recibe ingresos o, cuando mucho, tiene un ingreso de 2 salarios mínimos. La tasa de ocupación crítica y la de subocupación se mantienen en niveles históricamente elevados.

Por ello, es esencial que México elabore un programa estratégico basado en el Acuerdo Nacional. Se conoce la magnitud de la recesión y sus efectos, una recaída de la economía exacerbaría y prolongaría los desequilibrios sociales gestados por la recesión. Apostar por la inercia no es una buena opción.

https://VozIndustria-20201026-Vol-08-Num-238-IGAE-El-invierno-de-la-economia-y-el-avance-del-Covid19-por-un-programa-integral-de-reactivacion-productiva.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

26 de octubre de 2020

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