Estado Desarrollador Industrial: antídoto contra la mayor recesión industrial contemporánea

Resumen

En mayo la industria mexicana v

olvió a retroceder (-) 29.7%, con ello igualó la caída de abril pasado, la mayor desde 1980: se confirma que vive el mayor proceso de contracción desde 1934.

Durante el quinto mes del año todos los componentes de la industria exhibieron una variación negativa (salvo servicios relacionados con la minería): aún la industria alimentaria, la vinculada con las necesidades más básicas de la sociedad mexicana, se encontró inmersa en la fase descendente que vive la industria y la economía.

Por sus principales componentes:

  • Manufacturas (-) 35.6%.
  • Construcción (-) 35.9%.
  • Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas (-) 12.9% • Minería (-) 5.8.

Lo descrito ha provocado que la tasa de crecimiento de los principales sectores que conforman al sector industrial haya sido negativa durante los primeros cinco meses del 2020, salvo en el caso de la minería con un crecimiento acumulado de 0.7%

Aún más delicado: la industria promedia un crecimiento negativo de (-) 5.1% en los primeros 18 meses del actual sexenio. Únicamente el inicio de la administración de Miguel de la Madrid Hurtado (MMH) tuvo una tasa negativa más delicada en un periodo similar: (-)6.6%. Con Ernesto Zedillo fue de (-) 4.9%

México tiene la posibilidad de enfrentar el entorno descrito, pero en esta ocasión deberá hacerlo con política industrial, estabilizar la economía y finanzas públicas no será suficiente: ante la situación descrita y por los retos que impone la circunstancia global, México debe implementar una nueva estrategia: el Estado Desarrollador Industrial como elemento de visión, estrategia e implementación de una nueva etapa de política económica e industrial que sea pertinente para el momento histórico que se vive: México no puede renunciar al desarrollo industrial como se hizo en el pasado.

  • Se conoce el costo de haber rechazado al Desarrollo Industrial durante los últimos 40 años: el país.

El Estado de Bienestar requiere la constitución primigenia de un Estado Desarrollador Industrial que lo haga sostenible a través de la colaboración de los sectores público-privado-académico.

  1. Para ello se debe conformar una Visión de Estado Desarrollador Industrial que implemente:
  2. Una Política Industrial 2020-2030: Enfrentado el cambio estructural causado por el COVID-19, la recesión económica y la 4ª Revolución Industrial.
  3. La justificación: se identifican escasos motores de crecimiento y desarrollo en el corto plazo que solamente se podrán aprovechar a través de una política industrial pertinente tanto a la competencia industrial global, la naturaleza de la recesión y las actuales capacidades productivas de México.
  4. El objetivo debe ser la Producción Competitiva de Insumos Intermedios para el mercado nacional y el T-MEC, con elementos estratégicos definidos por una política industrial moderna que contenga 4 elementos estratégicos:
  5. Dirigir las estrategias y recursos hacia donde habrá mercado.
  6. Iniciar en sectores productivos y cadenas de valor que cuentan con las capacidades productivas. c. Se requieren alianzas para contar con información estratégica.
  7. Conformación de un Sistema Inteligente de Información Estratégica Geo-referenciado y de un Grupo de Análisis Estratégico que pueda utilizar la información antes mencionada en la dirección delineada por la política industrial.
  8. Con ello se pueden atender 4 mercados estratégicos:
  9. Sustitución de importaciones en el área T-MEC. geopolítico y geoeconómico (además de ser la principal potencia industrial del orbe), la compleja situación interna, la ausencia de Canadá en el inicio del T-MEC y el Brexit.
  10. Mayor contenido nacional en la inversión realizada por el Sector Público Federal.
  11. Desarrollo de empresas que ya cuentan con demanda de mercado en Estados Unidos y México. d. Relocalización de inversiones que las empresas trasnacionales podrían realizar en México por el COVID-19 y el T-MEC.

Análisis

En 1982 inició un periodo de crisis recurrentes que dislocó el avance, con todos sus matices, que la economía de México había alcanzado durante los 30 años previos.

Inició la Década Pérdida, un largo periodo de recesión que culminó con la adopción de un nuevo modelo económico, el denominado como neoliberal, que no logró elevar el crecimiento económico más allá del 2.3% en los últimos 30 años.

En términos sociales el avance de la precarización del mercado laboral, la pobreza y la desigualdad proporcionan un resumen de los resultados del modelo económico vigente.

Uno de los yerros de política económica fue el desmantelamiento de la industria nacional: la apertura económica creo poderosos clústeres maquiladores y exportadores que tienen muy bajo contenido nacional (25%). México falló en lograr lo que se hizo en el Este de Asia: pasar de la maquila a procesos de alto valor agregado con empresas industriales nacionales, no solamente con trasnacionales.

Bajo dicho contexto estructural, en 2020 México vive una nueva cita con la historia, una recesión que se ha profundizado y prolongado:

  • La industria mexicana se encuentra inmersa en un proceso histórico de contracción productiva. De acuerdo con el INEGI:
  • La caída de mayo de (-) 29.7% (a tasa anual) igualó el mínimo histórico observado en el pasado mes de abril: ambas representan el mayor retroceso desde 1980.

o Con ello la actividad industrial de México sigue profundizando la tendencia a la baja de su ciclo productivo y de su capacidad potencial.

o En particular, el ciclo económico del país no se había encontrado en un nivel tan bajo desde que se tienen registros mensuales (40 años).

  • De igual forma acumula 20 meses de tasas negativas: se ha superado lo ocurrido en las crisis de 1987, 1995 y 2009 y su igualó lo acontecido en 2001.

o Solamente se encuentra a la zaga de la recesión industrial que inició en 1982, cuando comenzó la crisis que llevó a la nación a la conocida como la Década Pérdida.

En función de la evidencia descrita, así como de la tendencia negativa que mantiene la mayor parte de los componentes de la actividad industrial, es altamente probable que México este viviendo un proceso de recesión industrial no observado desde 1934.

Revertir esta tendencia implica un programa estratégico de reactivación, no bastará la reapertura de la economía ni la implementación de programas aislados: la recesión industrial ya ha provocado el cierre de empresas y un incremento en la cautela de la inversión productiva.

Por su parte, el T-MEC enfrentará la realidad económica y de salud pública que se vive en América del Norte: la planeación financiera, de producción y de inversión de las empresas que controlan las exportaciones en Estados Unidos, México y Canadá (menos de 5 mil) ha comenzado:

  • Se debe garantizar un entorno de confianza para que la recesión, el Covid19, el proceso electoral de Estados Unidos, el complejo entorno interno en México y la ausencia de Canadá no eleven la incertidumbre existente.

Paradójicamente ello ocurre en un momento en donde la industria global vive un profundo proceso de transformación que inició con la conocida como 4ª Revolución Industrial (a la que México llegó rezagado, como adoptador y sin un programa de Desarrollo Industrial). Además, la Revolución Industrial se ha visto profundizada por la necesidad de implementar nuevas estrategias tecnológicas que faciliten la gestión y producción: el confinamiento y efectos atribuibles al Covid-19 han modificado estructuralmente las condiciones que enfrentan las empresas:

  • Desafortunadamente la mayor parte de las empresas mexicanas, y en general de la actividad productiva nacional, no pueden hacerlo porque sus procesos tienen un bajo contenido de innovación y desarrollo tecnológico: se vive la consecuencia de la “no política industrial” y de los ajustes estructurales que dañaron la inversión con tal de mantener finanzas públicas “contablemente” equilibradas durante los últimos 40 años. De acuerdo con el INEGI:

o Más del 50% de los micronegocios y pequeñas empresas, que representan más del 95% de las unidades económicas, no utilizan computadoras o internet porque “no lo necesitan”.

o El 40% de las unidades económicas no lleva una contabilidad formal.

o Únicamente el 23% de la población ocupada en manufacturas, comercio, servicios privados no financieros, y en general en el sistema productivo tiene estudios de educación superior. El 42% tiene educación básica o inferior.

El momento que vive la economía y la industria mexicana es particularmente, e históricamente, retador. Como se había anticipado, la recesión industrial se ha profundizado. Para superar el desafío México requiere de una nueva visión que promueva acuerdos que tengan como objetivo la recuperación social y económica del país.

  • El Estado Desarrollador Industrial es el único mecanismo que puede generar puentes de comunicación entre los sectores público, privado y académico que sean pertinentes para la conjugación de eventos que se vive: recesión industrial, cambios productivos obligados por la reconversión causada por la 4ª Revolución Industrial, implementación de un T-MEC más restrictivo, un problema de salud pública (covid-19) que sigue avanzando en México y Estados Unidos, retroceso de la inversión productiva, el ascenso de China (la mayor potencia industrial) en el entorno mundial, un intenso proceso electoral en Estados Unidos y la ausencia de Canadá en el inició del T-MEC.

El Estado Desarrollador Industrial constituye una posibilidad para evitar que la recesión del 2020 cause daños equiparables a lo que ocurrió en 1982, cuando inició la Década Pérdida.

La pertinencia de implementar dicha estrategia se puede observar por el hecho de que Estados Unidos, y su industria en particular, no serán factor de crecimiento en el corto plazo: el ciclo industrial estadounidense se encuentra a la baja: la mayor contracción en 50 años en la primera potencia económica del mundo.

Algo similar se desprende del ciclo industrial de las manufacturas (el corazón del comercio entre Estados Unidos y México: ambos ciclos siguen disminuyendo: por ello el T-MEC enfrentará una dura realidad en los primeros años de operación.

Un aspecto por resolver, que es ineludible, es revertir la caída del ciclo de la construcción: ello afecta a 50 ramas de la economía que se encuentran vinculadas. México no podrá crecer vigorosa y rápidamente sin la modernización de su infraestructura y los efectos positivos que la edificación tiene para la población y las empresas.

Una situación similar ocurre con el ciclo industrial de la generación y distribución de electricidad, gas y agua, así como con la tendencia de la minería. En abril y mayo se profundizó y generalizó la debilidad de la industria. Al mismo tiempo se ha prolongado una recesión que comenzó desde el segundo semestre del 2018, cuando la construcción se debilitó y comenzó a afectar a las manufacturas. Ello se asoció con el problema estructural que se vive en la extracción de petróleo y gas, el corazón del valor de la minería, un sector que se encuentra en el nivel más bajo de su capacidad productiva en los últimos 30 años y cuya tendencia a la baja comenzó hace más de 15 años.

México tiene la posibilidad de enfrentar el entorno descrito, pero en esta ocasión deberá hacerlo con política industrial, estabilizar la economía y finanzas públicas no será suficiente.

VozIndustria-20200710-Vol-08-Num-223-Estado-Desarrollador-Industrial-antidoto-recesion.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

13 de julio de 2020

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