Mesa de Reflexión-Perspectivas Económicas: México frente al COVID-19

José Luis de la Cruz Gallegos, presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) presentó un análisis de perspectivas económicas de México, en el que destacaron temas como: El recuento de los daños, Oportunidades y retos para el día después del Covid-19; T-MEC y cambio en la presidencia de Estados Unidos y Pronósticos del 2021.

El primer planteamiento que hace De la Cruz es cómo actuar después del Covid-19, para ello el IDIC, CONCAMIN, el Colegio de México y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM realizaron un ejercicio en coordinación con el Dr. Arturo Oropeza García, vicepresidente del IDIC en el que se hizo un análisis para plantear propuestas.

Coincidieron en que México debería aprovechar los desequilibrios a nivel global y el enfrentamiento entre China y Estados Unidos para fortalecer la economía y atraer inversiones, para ello es necesario un fortalecimiento de la industria nacional y un entorno de certidumbre. Resaltó los potenciales que hay para no dejar pasar esa oportunidad como

  • Tasas de interés históricamente bajos
  • La mayor diversidad industrial de América Latina
  • México está integrado en las cadenas globales de valor estratégicas
  • Existe interés de grandes empresas de instalarse en América del Norte
  • Contamos con capital humano competitivo y de menor costo laboral que otras regiones del mundo.

Por lo anterior, afirmó que México debe ir más allá de su agenda doméstica para fortalecer su capacidad de desarrollo interno, sin embargo, el marco de política económica que México diseñó, durante los últimos 35 años se construyó bajo la hipótesis de apertura económica, lo cual ya no existe, por ello se deben impulsar nuevos paradigmas y conceptos de desarrollo industrial socialmente incluyentes.

José Luis De la Cruz cuestionó si México podrá enfrentar acuerdos que son plataformas de integración industrial de orden global, sobre esto existen dos elementos a considerar: la solución del Covid -19 es exógena y que, en la parte interna, la reapertura económica ha implicado una recuperación industrial heterogénea.

Esta recuperación heterogénea de la que hablábamos, es decir, una vez que pasó el primer confinamiento por Covid-19 pareciera que no toda la industria enfrenta una dinámica tan negativa, pero también evidentemente hay una parte de la industria, por ejemplo, la construcción que sigue en niveles muy bajos”, manifestó.

Señaló que de acuerdo con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) la caída de los primeros nueve meses es de -8.6%. Por ello mencionó que el costo social de la recesión corre el riesgo de que la pobreza multidimensional puede crecer de 52.4 millones a 60 millones de mexicanos al cierre del 2020.

Destacó que, como resultado de la crisis, la Reforma Laboral de 2012 no se tradujo necesariamente en el primer elemento que planteó, que es la generación de empleos y acceso al mercado laboral “al final del día, toda crisis económica acaba generando es aspectos negativos sobre el mercado laboral”.

Afirmó que es fundamental la instrumentación de estrategias basadas en cinco pilares: 1) Generar diálogo nacional; 2) Visión holística e integrada de mediano y largo plazo; 3) Generar una Agenda Mínima que priorice la identificación de sectores y regiones productivas; 4) Identificar adecuadamente el cambio estructural y las megatendencias que se están operando en el orden global y 5) Reconocer que las instituciones y estrategias de política económica diseñadas por México durante los últimos 35 años se basaban en una apertura económica global que ya no existe: hay un cambio de forma y contenido.

Por lo anterior confirmó que ninguna reforma laboral puede tener éxito sin crecimiento económico, porque sin este no hay empleo, y otro elemento es que México debe reducir su dependencia respecto al ciclo económico y político de Estados Unidos, porque los últimos cuatro años han sido de vaivenes que se van a seguir prolongando.

Agregó que el saldo de los cambios estructurales que están presentes hoy con Trump, pero que a su vez van a tener un nuevo cambio con el ascenso de Biden al poder, son los siguientes:

  • El T-MEC no es una simple extensión del TLCAN
  • Guerra geopolítica y geoeconómica, mal llamada comercial, entre China y Estados Unidos
  • Fractura de la alianza de posguerra de Estados Unidos con Europa y Canadá
  • Ausencia de liderazgo global frente al avance del Covid-19

Por lo que José Luis de la Cruz manifestó que México debe cuestionarse qué escenario surgirá para el país ante el triunfo de Joe Biden, sobre todo por lo sucedido el pasado 30 de octubre cuando el Comité de Finanzas del Senado de EEUU. planteó una necesaria revisión de cómo está funcionando el T-MEC y el mismo Comité señaló que México y Canadá compartieron compromisos, los cuales no se han cumplido.

Ante ello, México tendrá que identificar que el T-MEC va a ser un mecanismo de alineamiento que va a usar el próximo gobierno de Estados Unidos en materia medioambiental, laboral, energética y de sustitución de importaciones de Insumos provenientes de China, que aquí es donde México tiene la oportunidad.

En cuanto al Continente Europeo, De la Cruz indicó que el Covid-19 sigue siendo un factor para considerar, lo cual es relevante porque Europa no se ha recuperado de su recesión “si bien la caída de 4.4% del tercer trimestre fue menor a la del segundo pues se debe tomar con cautela, porque para ellos caer más del 2% ya es un problema muy serio. Y la producción industrial de la zona Euro pues evidentemente sigue colapsada, con la caída de tasas de casi 7%”.

¿Qué debe hacer México?

Aseguró que México debe generar una comunicación institucional sobre todo con Estados Unidos para buscar mecanismos de desarrollo industrial. Se tienen que blindar las cadenas en América del Norte, las cadenas productivas y de valor que hagan funcional la operación de importaciones y exportaciones en la región y en su relación con todo el mundo.

También se debe establecer una estrategia de Fortalecimiento de las Capacidades Productivas Nacional, es decir, se necesita un programa intencional que fortalezca a la industria nacional, porque se requiere financiamiento y que las cadenas logísticas funcionen de manera adecuada, seguridad, certidumbre; además se debe generar atracción e inversión global, lo que implica tener una agenda medioambiental, profunda, avanzar en la Industria 4.0, y elementos de responsabilidad social, innovación y educación.

Por otro lado, planteó que la economía mexicana si bien está bastante afectada en unos sectores, en otros ya hay ciertos elementos de recuperación pero para que esto sea sostenible se va a tener que generar un programa integral porque en la parte de crecimiento económico que se espera para Estados Unidos se prevé una caída de -3.5%, si bien es negativa, se estimaba hace tres meses que habría una caída de más de 5%, sin embargo, la industria y las manufacturas sí van a presentar retrocesos más fuertes, eso es lo que afecta a México.

Estos escenarios tienen retos, siendo algunos de ellos:

  1. El segundo avance del Covid-19, lo cual implicaría toma de decisiones a nivel nacional o regional de medidas de confinamiento parcial o total y aquí es donde México tiene que garantizar blindar sus sectores estratégicos.
  2. La magnitud global de la recesión, no se debe de subestimar que sí existe una contracción importante y que va a generar un cambio estructural.
  3. La respuesta atípica de México, que se optó por no tener programas de apoyo a la parte productiva en contraste con lo que sucedió en Europa y en América Latina.
  4. Desconfianza empresarial, tiene que mejorarse la relación de confianza empresarial porque es el mecanismo para generar inversión y crecimiento.
  5. Elección presidencial en Estados Unidos y aplicación del T-MEC, va a buscar impulsar la manufactura de Estados Unidos pues es esencial.

Para superar los retos, señaló que México debe elaborar una estrategia holística que le permita enfrentar exitosamente la “nueva realidad”. El asenso de proteccionismo y la visión nacionalista a nivel global en un entorno de mayores restricciones. En ese sentido México tiene que trabajar en 10 elementos básicos:

  • Acuerdos
  • Inversión productiva
  • Contenido nacional lo Hecho en México
  • La firma del acuerdo “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de todos”
  • Generar y consensar, los sectores estratégicos y sus cadenas de valor para asegurar que la economía mexicana pueda iniciar su recuperación en abril de 2021
  • Programa estratégico con dimensión regional diferenciada
  • Funcionamiento correcto de las vías de comunicación
  • Desarrollo Industrial para América del Norte
  • Atracción de inversión para la producción competitiva de insumos intermedios
  • Alinear la ejecución del presupuesto a la construcción de infraestructura

En tanto, José Luis de la Cruz resumió que México va a tener que enfrentar la crisis causada por Covid-19 y si queremos mejorar la situación interna se tendrá que dar mucho seguimiento al cambio estructural global, el cual parte desde que en Estados Unidos habrá una nueva Agenda en la que México tendrá que responder en un sentido propositivo y en donde el área de oportunidad es generar el mayor contenido regional.

Lo que implica el fortalecimiento necesario de la industria, lo que pudiera abrir la oportunidad de generar alianzas con otros países, sobre todo porque la industria en América del Norte es un reflejo de lo que está ocurriendo en el tema de la Cuarta Revolución Industrial. Finalmente, todo esto debe tener una característica, inclusión social.

 

Patricia Fonseca Mendoza, editora de información de Revista Industria Digital

Publicado en Revista Industria Digital

26 de noviembre de 2020

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