Segundo semestre con recuperación insuficiente que sienta las bases del 2021

Después de las fuertes caídas en los principales indicadores macroeconómicos, el segundo semestre mostró un punto de inflexión, donde se percibe una débil recuperación, sujeta a la evolución de la pandemia y de los factores internos que continúan amenazando el crecimiento económico. Es por esta razón que Consultores Internacionales, S.C.® mantiene su estimación de crecimiento para 2020 entre -9.1% y -10.7%, en consideración de lo siguiente:

· Las expectativas positivas sobre la rápida recuperación hacia finales del año por el desarrollo de la vacuna se han diluido con los más de 58 millones de contagios en el mundo, pero la efectividad de algunas vacunas ha vuelto a poner la expectativa de recuperación para el año entrante.

· La perspectiva internacional de nuestro país se considera “estable” pues, aunque la salud pública y la economía se han visto seriamente afectadas por la pandemia, se reconoce que se ha tratado de minimizar el endeudamiento en 2020.

· El privilegio de las finanzas públicas por encima del apoyo a empresas y hogares representa un posible costo para el crecimiento, puesto que no se vislumbran cambios en el Paquete Económico 2021.

· El resultado de las elecciones en Estados Unidos atenuó la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, donde se prevé una mejora de la actividad económica global, incrementando el apetito por instrumentos riesgosos y abandonando divisas fuertes como el dólar.

En consideración del contexto, se presentan los indicadores que fueron ajustados en las estimaciones y los factores que lo motivaron.

CONTEXTO MUNDIAL Y REGIONAL

El carácter global de la pandemia dio lugar a confinamientos totales, cierre de fronteras y el colapso de la actividad económica; sin embargo, las economías de América Latina y el Caribe resintieron con mayor fuerza tales efectos por su dependencia del comercio exterior.

Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial se contraerá en -4.4% y se prevé una lenta recuperación hacia 2021, lo que merma las expectativas de una recuperación pronta para América Latina y el Caribe, para quien se prevé que continúe el débil consumo interno, agravado por la caída del ingreso per cápita, lo que situaría a la región en posibilidad de caer en otra década pérdida, similar a la década de los ochenta.

La crisis por Covid-19 dejará secuelas duraderas en el producto de todos los países; especialmente, en aquellos en donde las políticas de apoyo han sido limitadas. A ello se suman riesgos como la agudización de tensiones geopolíticas que podrían incrementar la debilidad en el precio de las materias primas; particularmente del petróleo, lo que podría disminuir el apetito por el riesgo en los mercados financieros internacionales e, invariablemente, reducir los flujos de capital.

CONTEXTO NACIONAL

Sector real

Durante el tercer trimestre de 2020, el Producto creció 11.8% con relación al segundo trimestre del mismo año. Este es el crecimiento trimestral más alto de la historia que se explica de considerar que el segundo trimestre de 2020 cayó en -18.7% respecto del mismo trimestre de 2019.

El tercer trimestre mostró una caída de -8.6% respecto del mismo periodo de 2019, lo que sugiere que no se han recuperado los niveles de crecimiento previos a la Covid-19 y que la recuperación será lenta hacia 2021. En Consultores Internacionales, S.C.® hemos mencionado que la recuperación será en forma de “V” extendida, pues estimamos en el cuarto trimestre del 2020 una caída alrededor de -7.7% respecto del mismo periodo de 2019, lo que derivará en un crecimiento de -9.1% para todo 2020, con una proyección del 2.5% para 2021.

La recuperación del producto dependerá de la evolución de la pandemia, así como de los factores internos sobre los cuales permanece la debilidad. A ello, vale decir que un instrumento importante que permite ver la trayectoria económica es el sector de la construcción, puesto que tiene capacidad de impulsar a las industrias proveedoras de insumos que generan efectos multiplicadores sobre la cadena de valor que alimenta a dichas industrias. Por consiguiente, este sector es un buen indicador para analizar la trayectoria de la actividad económica y del empleo.

A propósito del empleo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el tercer trimestre se redujo la Población Económicamente Activa en 3.6 millones de personas, al tiempo que se observa un incremento de 4.9 millones de personas disponibles para trabajar, pero que, por motivos del confinamiento, no han buscado empleo. Si a ello se suma que en 2020 deben haber 4.9 millones de personas contratadas bajo el esquema de subcontratación, (mismo que se ha planteado desaparecer), persiste el riesgo sobre la recuperación del empleo no solo al finalizar el año, sino también, rumbo a 2021.

Si bien Fitch Ratings ratificó la calificación soberana de México para mantenerla en grado de inversión, sorprende que los flujos de Inversión Extranjera Directa han caído en -71% durante el tercer trimestre con respecto al mismo trimestre de 2019, lo que acumula una caída de -19% en lo que va de 2020 y se contrasta con la caída de -9.9% reportada por las cifras preliminares. Vale decir que esta caída puede ser explicada por los efectos propios de la pandemia, pues las empresas matrices han mostrado la reorganización de sus filiales a fin de afianzar los resultados financieros y contar con la liquidez necesaria para hacer frente a la crisis.

Mercados financieros

La inflación ha continuado al alza ubicándose por encima de su rango objetivo. Entre septiembre y octubre, estos incrementos fueron explicados por el componente no subyacente; específicamente, en los precios relativos a frutas y verduras.

Ante el aumento generalizado del nivel de precios en el marco de la pandemia, la decisión de política monetaria por Banco de México estuvo comprometida, razón por la cual se optó por mantener la tasa de interés objetivo en 4.25% con la intención de dejar el espacio necesario para que la inflación converja hacia su objetivo.

Los índices de volatilidad en los mercados internacionales han reflejado el optimismo por los diversos anuncios sobre la efectividad de la vacuna contra la Covid-19. No obstante, el dólar ha continuado debilitándose a causa del recorte a los impuestos en Estados Unidos y el aumento de

estímulos financieros a su economía, lo que ha favorecido al peso mexicano, ubicándolo como una de las monedas con mayor avance en los mercados financieros.

Durante las últimas semanas, el tipo de cambio llegó a alcanzar los 19.92 pesos por dólar, favorecido por el elevado diferencial de tasas con Estados Unidos y la calificación soberana que se mantiene con perspectiva estable y en grado de inversión. Por este motivo Consultores Internacionales, S.C.® estima que el tipo de cambio se ubique entre los 20.72 y los 21.22 pesos por dólar al finalizar el año.

Sector externo

Se espera que persista la debilidad hacia 2021, motivada por la firmeza de las medidas sanitarias en fronteras, aduanas y puertos, lo que dificultará el libre comercio de mercancías y debilitará todavía más el comercio mundial. La relación comercial de México con Estados Unidos ha favorecido especialmente a las exportaciones, debido a la reactivación de la actividad industrial en dicho país; no obstante, se espera que el próximo año se reaviven algunas tensiones comerciales en relación con el T-MEC.

Las tensiones por el T-MEC podrían debilitar a las exportaciones nacionales y pone en riesgo el comercio con Estados Unidos, ya que Biden busca favorecer el consumo de manufactura y tecnología interna y sustituir importaciones, razón por la cual, en México deberán rediseñarse algunos elementos de política exterior.

Otros factores de riesgo

Si bien la pandemia provocó un choque de oferta que desarticuló las cadenas de suministro y afectó la demanda de bienes y servicios, el sector energético podría ser una pieza clave en la recuperación post Covid-19, pues al menos es clave en la conformación del Paquete Económico 2021 ya que los ingresos petroleros representan el 17% de los ingresos presupuestarios. No obstante, para lograr dichos ingresos, se deberán cuidar la producción petrolera, así como el manejo de la situación financiera de PEMEX.

La condición financiera de PEMEX continúa deteriorándose. Al cierre del tercer trimestre, ha acumulado una deuda de 2,476.1 mil millones de pesos y una caída en sus ventas internas, explicada por la baja en la demanda global de combustibles y el consecuente bajo precio del petróleo, lo que pone en riesgo a las finanzas públicas del País. A ello se suma la probabilidad de continuar cerrando el mercado interno a los competidores privados a fin de mantener la cuota de mercado que tenía PEMEX, lo que generará conflictos con el gobierno de Estados Unidos, quien busca un fortalecimiento energético bajo los principios del T-MEC y mínima intervención del Estado.

Nuestras previsiones para 2021

Próximos a finalizar el año, el panorama ya da cierta claridad sobre el cierre; sin embargo, la duración y los efectos de la pandemia aún son inciertos y se desconoce cuándo podría haber un tratamiento efectivo o vacuna disponible. Ello continuará incidiendo sobre el ritmo de recuperación, sin perder de vista otros factores que impactarán en la recuperación del empleo, las inversiones y en consecuencia, en la actividad económica.

Las expectativas para 2021 continúan previendo una gradual recuperación, aunque éstas continúan sujetas a un alto grado de incertidumbre. Reflejo de ello es el amplio intervalo de crecimiento

esperado, publicado por el Banco de México en su reciente informe trimestral, en el que estima un crecimiento del Producto en un rango de entre 0.6% y 5.3% con un puntual de 3.3 por ciento.

En Consultores Internacionales, S.C.® prevemos que la trayectoria de la actividad económica global y la de México, continúan en un proceso de incertidumbre, por lo que el crecimiento hacia 2021 dependerá del rebote técnico de 2020 y de las hasta ahora, favorables condiciones financieras. No obstante, prevalece una enorme cantidad de riesgos para las empresas y la economía en su conjunto que continúan comprometiendo el crecimiento.

Ante este contexto, nuestra sugerencia es la de realizar un ejercicio de evaluación de riesgos al interior de las organizaciones con la finalidad de implementar planes de acción y ejercicios de presupuestación que brinden mayor confianza a las decisiones estratégicas en medio de un contexto de incertidumbre. Fuente: www.consultoresinternacionales.com

Publicado en Revista Industria Digital

03 de diciembre de 2020

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