Seminario Económico Covid-19: Un día después

La Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) en conjunto con el Instituto de Investigaciones Jurídicas, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) y el Colegio de México organizaron el “Seminario Económico. Covid-19: Un día después”. La videoconferencia estuvo coordinada por el Jefe de Oficina de Presidencia de la Confederación, Manuel Pérez Cárdenas.

El propósito de esta serie de sesiones virtuales es generar estrategias de solución a la problemática que enfrenta el sector industrial para reactivarse, recuperar empleos y retomar el camino del crecimiento económico con inclusión.

En la intervención del Doctor Arturo Oropeza García explicó que, actualmente hay un debate por el modelo económico, principalmente a nivel de Europa, dado que han comenzado a superar la pandemia, por ello es necesario iniciar estas reflexiones para enfrentar una nueva etapa.

En primera instancia, el presidente de la CONCAMIN, Francisco Cervantes Díaz, dio la bienvenida a sus colaboradores y refrendó que la Confederación continúa trabajando de la mano con el sector académico, “la industria, la innovación, la academia solamente juntos, y más adelante invitaría a la fuerza laboral para que vayamos tejiendo hacia adelante”.

Destacó el tema de la innovación de la comunicación, el cómo se desarrolló este nuevo sistema para algunos que en tan solo 90 días aprendieron a utilizar estos nuevos formatos de comunicación que, a su vez acortaron distancias.

El Doctor José Luis de la Cruz, presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN presentó al Embajador Francisco Suárez Dávila.

Primeramente, el Embajador Francisco Suárez Dávila, consejero del IDIC, externó que mediante el Seminario se tratará de explicar un nuevo modelo de estrategia desarrolladora, industrializadora nutrida de las experiencias del país y de los países más exitosos.

Esbozó que casi siempre una crisis detona la caída de la doctrina imperante y el surgimiento de una nueva para resolverla, lo interesante del tema es que nada seguirá igual, a lo que llamó “cambio de época”.

Sugirió que esta pandemia debe servir para cambiar el rumbo de la política económica, en nuestro caso, la política neoliberal reconoció, ha sido un fracaso a lo largo del milenio, ya que lo más que ha dejado es la desigualdad, sin embargo, aseguró que todavía se aplica.

Suárez Dávila se refirió al momento actual económico, político y social que están enfrentando los países afectados por la pandemia y por supuesto, la política económica del gobierno actual en México y sus resultados.

Coincidió con varios teóricos y economistas que ya desde el 2019 la economía mundial daba señales de desaceleración y con la llegada de la pandemia del coronavirus se exacerbó a todos los rincones del mundo. Lo que generó que los países tuvieran que instrumentar medidas para evitar la propagación, a falta de vacunas, como el distanciamiento social y el confinamiento.

Era de esperarse que esta medida por supuesto tendría efectos severos en la oferta, ya que se paralizaron los sectores de producción, quiebras de empresas y caídas de salario que a su vez afectaron el gasto y la demanda; ante esto, las reacciones sobre todo en Europa fueron de gran intensidad, aunque con distinta velocidad y oportunidad.

Recalcó que todos introdujeron políticas monetarias heterodoxas de inyección de liquidez, otorgándoles un nuevo papel a los bancos centrales y políticas fiscales contracíclicas, es decir, que apoyaron en gran manera a las empresas porque son las que generan empleos y sueldos.

Derivado de ello, y con base en las estadísticas, dijo que las estimaciones en la economía de países avanzados caerán en -7%; EUA en -7%; Europa en -12%; Alemania en -7%; Italia en -12% mientras que en América Latina siendo la más afectada caerá en -5.1% aquí la pobreza tendrá el mayor aumento.

En cuanto a la política económica de México en época del coronavirus, externó que “simplemente está equivocada, va en contracorriente” y de no corregirse “iremos directamente al despeñadero”. Enumeró los factores que considera no son los más atinados por parte del gobierno:

  • Está obcecado con finanzas públicas equilibradas, contraccionistas
  • Reducción en 75% del gasto en operación
  • Política social fragmentada
  • Recursos insuficientes
  • Continúa con elementos de la política neoliberal
  • Se salva la política monetaria de Banxico con inyección de liquidez al sistema financiero

Detalló que los resultados son catastróficos como los de la crisis de 1929 y como ya lo reconoció Banxico:

  • Cinco trimestres negativos (el 2º puede ser de -15%)
  • Según datos del INEGI: 12 millones más de desempleados
  • La industria cae en -5%
  • 18 trimestres negativos
  • El sector de la construcción se desploma
  • Aumento de pobreza en 10 millones
  • Las manufacturas caen en -30%

Criticó que, aunado a lo anterior, los pocos recursos disponibles son desviados a proyectos claramente no rentables y por supuesto socialmente rechazados como Dos Bocas, Santa Lucía y el Tren Maya; sin dejar de considerar el cambio de reglas en el tema de energías limpias que nos provocarán muchas demandas.

Por lo anterior, sugirió que los efectos de la pandemia se tienen que compensar con suficientes recursos, con instrumentos diferenciados, por una parte, la oferta y por otra la demanda, hay que diferenciar la economía formal, se tienen que asegurar empresas que tengan liquidez.

Sin soslayar el apoyo a los bancos, así como lo ha hecho Banxico. Los bancos deben ser vínculos para dar crédito y a su vez deben recibir garantías. Manifestó que el gobierno debe otorgar apoyos sectoriales con la Banca de desarrollo para los sectores más afectados como el de turismo y la construcción. Adicionalmente diferir pago de cuota de Seguridad Social como ya se ha iniciado una medida. Y el otorgamiento de seguro temporal de desempleo. Propuso que la economía informal también requiere transferencias directas.

Suárez Dávila indicó que la estrategia de salida para la recuperación se tiene que sustentar en mayor endeudamiento, “no hay de otra” manifestó “ridículo sería que nos aumente significativamente este coeficiente sin contratar deuda pues simplemente porque se nos derrumbó el PIB”.

Reseñó un breve recorrido por la historia económica de México y resaltó que, durante el gobierno de Adolfo Ruíz Cortines, el secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, encabezaría la fase llamada de desarrollo estabilizador, durante 22 años la época de oro más exitosa de la historia, donde se mantuvo el tipo de cambio fijo y el crecimiento acelerado de 6%.

Sin embargo, el modelo se agotó a principios de 1970 se siguió acudiendo a la deuda, no hubo reforma fiscal, no se evolucionó hacia la promoción de exportaciones, etc.

Rescató que el desarrollismo “nostálgico” no se puede revivir, pues son políticas que ya no son válidas en el presente, como también lo reconoció el presidente Andrés Manuel López Obrador “se adapta a las condiciones modernas, la de la globalización”, no obstante, aseveró que no estaría mal una sustitución de importaciones eficiente.

Sugirió una estrategia desarrolladora con un Estado desarrollista que trabaje con el sector privado y que aproveche la coyuntura para resolver la emergencia.

En su tercer tema “Hacia dónde vamos”, el Embajador sostuvo que México debe ir hacia una estrategia desarrolladora e industrializadora, la cual incluye:

  • El estado desarrollador que promueva la creación de un consenso nacional, socialmente incluyente y sustentable plasmado en un programa nacional.
  • Elemento básico es la inversión, pero con proyectos bien evaluados, de impacto multiplicador, con contenido local
  • Confianza necesaria con reglas que se cumplan
  • Cancelar proyectos absurdos o difiriéndolos
  • Verdadera política industrial vinculada a la comercial
  • Apoyar a las Pymes
  • Deben articularse las cadenas productivas “hacia afuera y hacia adentro”, impulsando el contenido local y el mercado interno

Afirmó que siempre se olvida que una política industrial debe sustentarse en una política de financiamiento, dijo que un elemento clave es tener una banca de desarrollo, no la de subdesarrollo que tenemos, esto es más que dar garantía a los bancos. Nafinsa da crédito por sólo 1% del PIB hace 20 años daba 7%.

Sugiere que debe haber un banco para cada política: Política industrial-Nafinsa; política comercial y turística-Bancomext; política del gobierno regional-Banobras; política de vivienda-Infonavit; política del sector agropecuario, financiera y rural, cada una vinculada a Hacienda. También se necesita una activa política de capacitación laboral. Respecto a las políticas de bienestar afirmó que no debe ser de beneficencia asistencial, sino debe concentrarse en pilares básicos, bien financiado.

Finalmente manifestó que esta estrategia desarrolladora también debe incluir un sistema de pensiones universal reformado, un seguro de desempleo temporal y acotado y un sistema de ingreso básico.

La estrategia requiere de recursos, primero apoyarse del mayor endeudamiento y diseñar una política fiscal bien preparada y consensada.

Publicado en Revista Industria Digital

02 de junio de 2020

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