Consumo e inversión a la baja: el mensaje para el presupuesto del 2021

Resumen

El momento de la definición llegó para el presupuesto del Gobierno de México. El mayor riesgo que se corre es caer en la inercia.

Durante los dos años previos su elaboración correspondió con la expectativa de la transformación que se deseaba implementar.

En este momento, la recesión observada desde el 2019 y la crisis provocada por el Covid-19 han agregado factores no previstos, y no deseados, que se deben atender. No se debe subestimar la herencia de toda recesión: erosión de los recursos disponibles para toda la sociedad, precarización de la inversión y del empleo. México conoce las consecuencias sobre el tejido social, han sido evidentes desde 1982.

¿Cuál es la función del presupuesto? Si la respuesta es contribuir a elevar el crecimiento económico, mejorar el bienestar social, abatir la pobreza, crear infraestructura competitiva, disminuir la desigualdad, combatir la informalidad, aumentar la seguridad pública, propiciar educación de calidad, generar un sistema de salud de calidad o incrementar los niveles de productividad y competitividad, por citar algunos ejemplos, México no podría solventar el examen.

Durante los últimos 40 años el presupuesto público ha perdido su capacidad de incidir en acelerar el desarrollo y crecimiento socioeconómico nacional. Se ha visto atrapado en la lógica contable de igualar ingreso con gasto para no generar déficits y deuda.

La gestión de la administración pública también representa un área de oportunidad que se debe trabajar: mayor eficacia y eficiencia deben acompañar a la honestidad, de otra manera la aplicación de los recursos públicos puede estar acompañada de resultados que no son los deseados.

En el largo plazo se ha fallado: sin crecimiento económico no hay pilares sólidos de bienestar social y recaudación tributaria.

El mensaje del consumo privado y de la inversión es claro: durante el primer semestre del año se han observado retrocesos significativos en dos variables que representan el 87% del PIB.

  • El primero sintetiza el estado del bienestar de la población ante la crisis, el segundo anticipa que el sistema productivo vislumbra un entorno poco favorable.

En principio, la presentación del presupuesto tendrá que dar respuestas esenciales para la vida del país:

  • ¿Qué entorno económico se prevé y cuál es la estrategia de política económica que se deriva de ello?
  • ¿Cuáles son las prioridades de gasto e inversión pública? ¿Cómo se va a asociar con la inversión privada? ¿Qué se va a realizar con la banca de desarrollo?
  • ¿Qué análisis se tiene sobre el sector energético y la valoración de la calificación de la deuda soberana de México?
  • ¿Habrá una estrategia para el fomento de lo Hecho en México?
  • Finalmente ¿cuáles son las fuentes y montos de ingreso estimado? ¿Qué pasará con el manejo de la deuda y el déficit fiscal, particularmente en un momento en que se terminaron los fondos contingentes disponibles?

El progreso de México depende de las definiciones que el sector público realice y que haga tangibles en el presupuesto para el 2021, el que determinará la primera mitad del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador y el cual deberá revertir lo ocurrido durante la mayor recesión que ha vivido el país desde 1932.

Análisis

La reapertura de la economía modera su contracción, pero no la detiene, una medida aislada no tiene la capacidad de revertir el efecto de la recesión que vive México.

La evolución del consumo privado y de la inversión muestra el momento en el que se encuentra la segunda economía de América Latina: en su conjunto representan el 87% del PIB su caída determina lo que ocurre en el sistema económico nacional.

De igual forma anticipan el futuro del PIB y el bienestar social: la reducción en la inversión limita la construcción de infraestructura y la modernización de la maquinaria y equipo. Por su parte el debilitamiento del consumo restringe la capacidad del mercado interno para ser un factor estabilizador y de desarrollo, particularmente cuando parte del consumo y la inversión privilegian a las importaciones.

Finalmente, la dinámica del consumo y la inversión sintetiza el resultado de las estrategias adoptadas en el pasado.

El consumo privado constituye un elemento determinante para analizar la situación en la que se encuentra el bienestar de la población. La disminución del consumo señaliza el grado de precarización o progreso en las condiciones de vida de los hogares y se encuentra estrechamente vinculado con la dinámica del mercado laboral.

El consumo privado representa el 65% del PIB de México, por lo que sus resultados son estratégicos:

  • La variación anual de (-) 19.6% registrada en junio es el tercer mayor retroceso contabilizado desde 1994. Solamente abril y mayo pasados fueron superiores.

o La tasa de variación promedio del segundo trimestre del 2020 fue de (-) 21.8% y la del primer semestre de (-) 11.5%.

o El promedio del sexenio es de (-) 3.2%. Por ello su tendencia es negativa.

  • Como referencia se debe recordar que el promedio entre 1994 y el 2018 fue un incremento de 2.9%

Derivado de lo descrito, es factible inferir la magnitud de la afectación que la recesión ha provocado en los hogares mexicanos.

Tres factores incidieron en lo anterior:

  1. La pérdida de empleo (12 millones de puestos de ocupación y empleo en la parte más álgida de la crisis) dejó sin ingreso a más de 25 millones de mexicanos.
  2. La reapertura de la economía ha implicado la recuperación de 7 millones de puestos de ocupación y empleo, sin embargo, la mayor proporción se encuentra en la informalidad y en niveles de ingreso que no superan los 3 salarios mínimos. De hecho, se mantiene la tendencia estructural a la baja de los empleos que pagan más cinco salarios mínimos.
  3. El gasto social asistencial no logra subsanar la pérdida de empleo. Por ello era fundamental evitar el cierre de empresas la pérdida asociada de empleo.

Un aspecto adicional: el consumo privado anual es equivalente a más de 600 mil millones de dólares anuales, una contracción de tan sólo 10% tendría que ser compensada con recursos que superan los 1.5 billones de pesos. El presupuesto público no tiene la capacidad financiera de subsanar tal escenario.

Por su parte, la inversión representa un factor estratégico tanto por su contribución al crecimiento presente como por el aporte que realiza al futuro del país.

De acuerdo con el INEGI:

  • La variación anual de (-) 25.2% observada en junio fue la número 17 de manera consecutiva, en otras palabras: la inversión enfrenta un problema estructural de bajo desempeño, particularmente en el sector de la construcción.
  • El promedio del segundo trimestre fue de (-) 34% y el del primer semestre de (-) 22%. Por ello la tendencia es a la baja (gráfica 3)
  • A lo largo del sexenio la tasa anual promedia (-) 10.6%

En 1995 la economía mexicana, lamentablemente, registró tasas negativas que superaron lo que actualmente ocurre en el país, sin embargo, en ese momento Estados Unidos vivía un ciclo de expansión económica que permitió una rápida reactivación y recuperación de México vía las exportaciones de manufacturas. En esta ocasión no ocurre lo mismo.

  • Ambos postulantes a la presidencia de Estados Unidos comparten una visión: recuperar empleo en su país, dar menos relevancia a los acuerdos multinacionales y recapturar algunos procesos de manufactura que consideran estratégicos. La guerra geoeconómica y geopolítica con China continuará.

Algo similar ocurre con los saldos de la recesión:

  • En Europa ya se establecen mecanismos para fomentar el regreso de inversiones productivas que se alinean con un mundo en recesión: ante una escasez de recursos las naciones y regiones integradas están privilegiando la recuperación de empleo e inversión al interior de sus fronteras. La era de la apertura económica global está dando paso a procesos de comercio e inversión administrados por lo intereses particulares de cada país y/o región.
  • China llega a este momento con estrategias y propuestas. Estados Unidos y Europa no tienen algo equivalente.

Bajo dicho entorno político y económico México deberá encontrar nuevas fórmulas para acelerar el crecimiento del PIB. Lo básico es el fortalecimiento de su mercado interno y de la inversión productiva, sin ello no se puede estimar una recuperación rápida.

La presentación del presupuesto constituye la primera cita: ¿tendrá una lógica inercial o contendrá nuevos elementos que correspondan a la situación que se vive en México y el mundo?

http://VozIndustria-20200907-Vol-08-Num-230-Consumo-e-inversion-a-la-baja-v1.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

09 de septiembre de 2020

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