Incendios en la construcción

Desde que el hombre descubrió el fuego, éste ha sido de gran utilidad en muchas áreas, ha contribuido al avance de la humanidad y el desarrollo tecnológico partió de su descubrimiento. No obstante, el fuego también ha sido un azote de la humanidad casi desde sus comienzos y hasta nuestros días.

La capacidad destructiva de los incendios se manifiesta por desgracia con excesiva frecuencia, cobrando numerosas vidas humanas y destruyendo innumerables bienes materiales. El Consejo Nacional de Protección Contra Incendios (CONAPCI) indicó que en un año, en promedio, se producen 700 muertes por incendios en México.    A pesar de estos alarmantes datos, resulta paradójico pensar que la mayoría de    los incendios se podrían evitar o cuando menos ser controlados rápidamente, si existiera una formación y adiestramiento al personal de las empresas, así como la adopción de los medios de extinción necesarios. La lucha contra el fuego ha adquirido las proporciones de una verdadera ciencia, que comprende la química, la física, la hidráulica, la mecánica y la electricidad, entre otras disciplinas.

Para evitar que el incendio se produzca o en caso de que llegara a producirse, extinguirlo y controlarlo, es necesario conocer la química del fuego. La respuesta adecuada a este problema no es difícil de encontrar, si se poseen conocimientos básicos acerca de las condiciones en que se producen los incendios y la manera de comportarse ante ellos, mediante una rápida y eficaz intervención de las personas que se encuentren en sus proximidades.

Considerando que toda edificación, obra civil e  instalaciones  en  general  tienen que reunir las condiciones mínimas de seguridad, comodidad, higiene y bienestar,  en especial las dedicadas a sitios de reunión pública y trabajo en general, así como  la vigilancia y el mantenimiento que debe darse a cada edificación, se obliga a los edificios públicos y privados a adoptar medidas preventivas desde su construcción, para su evacuación y mitigación en caso de fenómenos fortuitos como los incendios,y surge la necesidad de comprender cuál es el alcance de contar con una clara estructura que defina la protección contra incendio en función del riesgo que presenta cada edificio, en particular llegando a soluciones que permitan una adecuación sin perjuicio de la seguridad.

Por eso es importante establecer, desde su construcción,  las  condiciones  de seguridad necesarias de acuerdo al uso   y el procedimiento que se debe seguir en cada caso para la elaboración e implementación de un plan de emergencia contra incendios, que esté integrado por una serie de actividades desarrolladas en forma progresiva desde la identificación, la evaluación de riesgos, los recursos disponibles, la elaboración del plan de evacuación y mejoras de la planta física, hasta la enseñanza práctica a través de ejercicios. Es de especial interés que la aplicación de este plan sea instrumentada por administradores, jefes de seguridad, jefes de brigada o la persona responsable de la seguridad, según las necesidades de cada centro de trabajo público y privado.

La protección contra incendios comprende un conjunto de normas y reglamentaciones destinadas a evitar estos siniestros en el uso de edificios (por ejemplo la NOM-002-STPS-2010 Condiciones de Seguridad-Prevención y Protección Contra Incendios  en los Centros de Trabajo), así como también las condiciones de construcción, situación, instalación y equipamiento que deben observarse, en general las reglamentaciones que prevén el problema del incendio y sus posibles consecuencias tienen en cuenta los siguientes aspectos:

  • Que el incendio no se produzca
  • Si se produce que quede asegurada la evacuación de las personas
  • Que se evite la propagación del fuego y los efectos de los gases tóxicos.
  • Que se faciliten las tareas de ataque al fuego y su extinción.
  • Que como consecuencia del siniestro no se originen daños estructurales irreparables

Medidas básicas de prevención de incendios:

  • Mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado. La suciedad, derrames y papeles pueden originar fácilmente un incendio.
  • La instalación eléctrica de los lugares de trabajo deberá ajustarse a lo dispuesto en su normativa específica. La instalación eléctrica no deberá entrañar riesgos de incendio o explosión.
  • No sobrecargar los enchufes. No se recomienda el uso de multi-contactos en un mismo punto de la red
  • Si detecta cualquier anomalía en las instalaciones eléctricas o de los equipos contra incendios, comuníquelo al responsable del área.
  • Almacenar los productos inflamables y combustibles aislados y alejados de las zonas de trabajo.
  • No almacenar cajas ni material inflamable cercano a puntos de calor, radiadores y calentadores.
  • Utilizar recipientes herméticamente cerrados, tanto para almacenamiento, transporte y depósito de residuos, sobre todo si son peligrosos
  • Inspeccionar su lugar de trabajo al final de la jornada laboral. Si es posible desconectar los aparatos eléctricos que no necesiten mantenerse conectados
  • Comunicar a las empresas contratistas que trabajen en nuestros proyectos de los riesgos de incendio.
  • Fijarse en la señalización, comprobar las salidas disponibles, vías a utilizar y la localización del pulsador de alarma y del extintor más próximo, así como los puntos de reunión en su caso

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, a través de su Instituto de Capacitación (ICIC) ofrece capacitación sobre prevención y protección contra incendios con los siguientes cursos:

  • Prevención de
  • Uso y manejo de
  • Norma NOM-002-STPS-2010.
  • Brigadas de prevención y combate de incendios.

En todo caso realizamos el diagnóstico de las necesidades específicas de los centros de trabajo, con la debida propuesta de formación al personal de las empresas. La mejor prevención es la capacitación.

Los comentarios están cerrados.